Por Carlos Ríos Otero/ Hablemos Press.
La Habana.- Hoy, aún los helados Flamingo, se asignan en orden de prioridad a la élite gobernante cubana, sobre todo a los dirigentes históricos de la revolución; directamente, a comedores, oficinas, gimnasios, clínicas y a sus hogares.
El excedente se comercializa en CUC (peso divisa que la mayoría de los cubanos no poseen) en hoteles de cinco estrellas, diplotiendas, clínicas para el turismo de salud y encargos especiales.
La materia prima principal de los helados Flamingo, parte de la leche de búfala (ganado bovino) de Viet Nam, que se le atribuye potencial alimentario, energético, generativo, curativo, de fertilidad y sobre todo afrodisíaco.
También la diversidad de los derivados de leche y carne van a la despensa de la élite castrista.
El corral se instala en el condominio de Flora y Fauna, asesorado por un cuerpo de criadores y veterinarios que aseguran el cuidado de la masa ganadera: la reproducción, la salud de las crías y altos volúmenes de leche y carne.
La fábrica se ubica en la comarca de Menocal en los predios de Managua a unos 45 kilómetros al sureste de La Habana.
La gerente del refrigerado Flamingo es Débora García, hija del comandante de la revolución Guillermo García, efectivo del Buró Político y presidente de la corporación Flora y Fauna.