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Esta Página, "Voz Desde el Destierro", pretende que sea una tribuna en la Red de redes, para aquellos que no tienen voz dentro de la isla de Cuba, para romper el muro de la censura, la triste y agobiante realidad del pueblo cubano. Editor y redactor: Juan Carlos Herrera Acosta. Ex-preso Político de la causa de los 75.

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Los horrores que el régimen comunista Cubano nos ofrece


Por Jorge Alberto Liriano Linares/
Hablemos Press.

Camagüey, 21 de septiembre.- El tema
Cuba, sigue siendo un fantasma que
revolotea, cada vez con más fuerza,
ante las instancias de las Naciones Unidas
y sus múltiples mecanismos de control y
defensa de los derechos humanos.
Cada año se muestran nuevas pruebas y testimonios; filmaciones en
vivo que demuestran la brutalidad policial contra la población en las
calles, y muy en especial el acoso y la hostilidad contra miembros
de la oposición, la prensa independiente y manifestantes pacíficos.
A lo largo del territorio nacional, el movimiento opositor cubano se
mantiene asediado por las fuerzas represivas al servicio del régimen
y su mafia política.
Muchos de los líderes -y miembros más dignos y destacados-
son constantemente arrestados de forma arbitraria. La consagrada
acción cívica de las Damas de Blanco y el Movimiento Femenino por
los Derechos Civiles Rosa Park, también enfrentan el odio 
represivo y criminal que pone al desnudo el abuso de poder, la
falta de escrúpulos, el cinismo y la hipocresía vinculada al crimen, la
tortura y el terror de la dictadura y sus fuerzas paramilitares.
Periodistas y blogueros, también son citados a comparecer en los
cuarteles y centros de detención, para amenazarlos y
amonestarlos rigurosamente, violando las garantías del derecho a la
libertad de prensa y expresión.
Todo esto, y más, en el país que se jacta de ser el campeón de los
derechos humanos y las libertades civiles a nivel mundial.
Existen antecedentes fidedignos: Basta con escarbar bajo la
corrompida trayectoria del régimen totalitario, para encontrar la crueldad
y el horror.
En estos difíciles momentos que vive la nación, todas las
instituciones y organismos internacionales deberían centrar su atención
en el caso Cuba, por ser el único país que después de más de medio
siglo bajo el yugo comunista continúa negándose a ser inspeccionada
por los observadores de la ONU.
Dentro de tantos horrores, llama la atención la deplorable situación
en las superpobladas cárceles de la isla, donde hasta nuestros días
impera la corrupción, el crimen despiadado, la tortura y los tratos
crueles, inhumanos y degradantes.
El problema está latente desde la llegada del comunismo al poder,
en  el año 1959, época en la que se instauró la tortura y el abuso por
parte de las autoridades militares y policiales, como parte de la política
de Estado.
Sobradas pruebas existen; múltiples fueron los llamados del tirano
en sus intervenciones, exigiendo “mano dura con el delincuente”.
Las cárceles, se convirtieron en antros donde priman la
violencia incontenible, la destrucción y la muerte.
Cruel y despiadada resulta la enorme cadena de lesionados, en el
interior de los centros penitenciarios, durante 53 años; por citar
ejemplos contundentes y actuales, en lo que va de año, en la
prisión provincial kilo 7 -una cárcel de máxima seguridad, ubicada
en el centro oriental de la isla- 70 reclusos resultaron lesionados
de gravedad, con riesgo inminente de perder la vida; todo ello
sin contabilizar los cientos que enfrentan maltrato físico menos graves,
y los que son maltratados en las celdas de castigo y mazmorras
de seguridad.
Torturar enfermos, discapacitados y reclusos con trastornos
mentales, constituye el más sádico disfrute de las autoridades;
Referente a este tipo de crimen despiadado, podemos citar las
torturas al recluso Ezequiel Viamonte Figueredo, quien sufre
paraplejia generalizada, al cual esposan y amarran a la cama
para, supuestamente, evitarle auto-lesiones.
En idéntica situación, y con mayor sistematicidad, le aplican este trato
cruel al recluso -con trastornos mentales- Abelardo González Samper,
quien ha sido sometido al tronco, esposado de pies y manos por
espacio de hasta 48 horas, privándolo de alimentos y agua para
beber -exactamente como sometían a los esclavos antes de la
abolición.
Justificar lo injustificable; encubrir estos delitos y violar el
mandato constitucional, que establece el respeto a la dignidad de todas
las personas, tiene sus fieles personeros en las filas de los seguidores
del régimen.
A la fiscalía, le importa un bledo como viven y son tratados los
presos; mucho menos le interesa  los órganos de control interno
del ministerio del interior.
De acuerdo con el criterio del oficial de la seguridad del estado,
Mayor Samuel Salgado, especialista del Departamento de
Enfrentamiento, en la provincia, hay presos que escupen a los guardias
o les tiran excremento -indisciplinas estas, tipificadas como muy graves
que requieren ser castigadas con sangre, y en muchos casos, hasta
con la muerte.
En su opinión, como representante de la policía política, este oficial
define -sin lugar a dudas- que los maltratos físicos, las torturas y
cualquier otro abuso son política del Estado.
Reconoce, en su cínico criterio, la autoridad y la impunidad de la policía
y los militares para golpear y asesinar a seres humanos, dentro y
fuera de las cárceles.
Golpear y torturar a un discapacitado, a un ciego, a un enajenado mental
o a un anciano es obra de criminales sin ningún tipo de escrúpulos;
son actos genocidas, vandálicos; mecanismos de represión y terror
que constituyen un bandidaje autorizado; y es que la práctica de la
tortura no desapareció con el triunfo revolucionario. Su empleo por
parte de las fuerzas militares está vigente, y cada día cobra nuevas
víctimas en los centros de detención e instituciones carcelarias.
La brutalidad policial, como se ha podido ver en la represión
a los manifestantes pacíficos y las muertes en prisión constituyen,
también, una constante.
Los horrores, que nos ofrece el régimen comunista entronizado en
el poder, resultan contradictorios; actos como estos, son la viva
muestra del falso compromiso con los derechos humanos y el
derecho internacional, en un país donde no existe más ley que la
voluntad de sus gobernantes y sus incondicionales secuaces: Los
militares, personeros y sicarios.
Los ejemplos, harían interminable la lista. Cuba pretende
continuar vendiéndole al mundo su modelo social totalitario;
cuestiona al capitalismo, y arremete contra su enemigo histórico
, los Estados Unidos; se fija en la paja en el ojo ajeno, sin reparar
en el tronco clavado en el suyo propio.
Con el tema de los derechos humanos, el régimen cubano se comporta
como en la fábula del juez y el verdugo, cada vez que trata de acusar
a casi todo el planeta, cuando su criminal expediente lo convierte
en el principal acusado.
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