Esta Página, "Voz Desde el Destierro", pretende que sea una tribuna en la Red de redes, para aquellos que no tienen voz dentro de la isla de Cuba, para romper el muro de la censura, la triste y agobiante realidad del pueblo cubano. Editor y redactor: Juan Carlos Herrera Acosta. Ex-preso Político de la causa de los 75.
Los principales subalternos de Raúl Castro tienen 78 y 80 años
Jueves, 21 de Abril de 2011
LA HABANA, CUBA.- Raúl Castro ha pedido paciencia a quienes desean un cambio generacional en Cuba y afirma que el país carece todavía de líderes jóvenes con experiencia para llevar adelante a la revolución, 52 años después de que junto con su hermano llegó al poder.
Pero algunos observadores dicen que los Castro son los únicos responsables, y que un historial de cerrarle el paso a políticos prometedores ha marcado a su gobierno desde el principio.
"La desconfianza de Raúl por los jóvenes del aparato radica en que no entiende la precipitación, la velocidad de la necesidad de los jóvenes por acelerar el proceso", dijo Eduardo Bueno, profesor de relaciones internacionales en la Universidad Iberoamericana en México. "Hay una ética de la generación fundadora que es bastante cerrada y que ha servido para descalificar a esos líderes jóvenes que buscan acelerar el proceso".
Raúl y Fidel han criticado con frecuencia a los jóvenes por una falta de una buena fe revolucionaria, al decir que lo que tienen se les ha entregado, en vez de haberlo ganado en una lucha valiente.
La brecha generacional nunca fue más evidente que en el Congreso del Partido Comunista de esta semana, cuando Raúl nombró como sus principales subalternos a las viejas figuras revolucionarias de José Ramón Machado Ventura, de 80 años, y Ramiro Valdés, de 78. Tres políticos relativamente jóvenes fueron ascendidos entre los 15 miembros del consejo directivo, o Buró Político, del partido, pero en puestos menores.
Tanto Raúl como Fidel habían despertado grandes expectativas cuando dijeron que reconocían la necesidad de una "rejuvenecimiento" y que intentaban abrirle camino a los futuros líderes. Después del anuncio, Raúl reconoció que los errores cometidos durante varios años habían causado una ausencia de líderes jóvenes, pero insinuó que el error fue creer en las personas equivocadas, y no socavar a personajes en ascenso.
CAÍDAS QUE DUELEN
Sugirió que algunas nuevas caras podrían ser incorporadas al consejo directivo en el 2012, cuando el Partido Comunista tendrá otra reunión importante.
En Cuba, quienes vuelan demasiado alto y demasiado rápido caen con frecuencia, como en el caso más prominente del súbito cese en marzo del 2009 del vicepresidente Carlos Lage, entonces de 57 años, y del canciller Felipe Pérez Roque, quien tenía 43.
Ambos fueron considerados como potenciales líderes después de los Castro, y tenían un relativo respeto en Washington y en capitales europeas clave. Y ninguno temió presentarse ante las cámaras en un país donde la presencia excesiva no es necesariamente el sendero más seguro al éxito. Irónicamente, fue una cámara —de la cual ninguno se enteró— la que marcó el fin. Ambos fueron captados en un video secreto mientras bebían whisky y bromeaban sobre los viejos gobernantes del país.
Un día después de que el presidente Raúl Castro los destituyó, Fidel puso en claro que los otrora protegidos habían perdido la confianza de ambos hermanos, y sugirió que fueran dejados libres porque su avidez por puestos de liderazgo se había vuelto indecorosa.
"La miel del poder por el cual no conocieron sacrificio alguno, despertó en ellos ambiciones que los condujeron a un papel indigno", escribió Fidel. "El enemigo externo se llenó de ilusiones con ellos". (AP)