Esta Página, "Voz Desde el Destierro", pretende que sea una tribuna en la Red de redes, para aquellos que no tienen voz dentro de la isla de Cuba, para romper el muro de la censura, la triste y agobiante realidad del pueblo cubano. Editor y redactor: Juan Carlos Herrera Acosta. Ex-preso Político de la causa de los 75.
El activista Hillel Neuer desmenuza por qué las dictaduras se sienten tan cómodas en este organismo.
El martes, con motivo de la renovación parcial del Consejo de Derechos Humanos(CDH) de la Organización de Naciones Unidas (ONU), fueron elegidos por la Asamblea General miembros de dicho organismo países poco o nada respetuosos de los Derechos Humanos como Argelia, Marruecos, China, Cuba, Arabia Saudí o Rusia.
La elección corrió a cargo de la Asamblea General de la ONU, instancia en la que, a diferencia del Consejo de Seguridad, todos los países -desde los más poderosos- hasta los más débiles votan en pie de igualdad.
Además, al haber tenido la votación carácter secreto, resulta imposible saber -aunque se sospecha- quien ha patrocinado la elección de esos países. En intento de salvar la cara o de relativizar, también pasarán a formar parte del CDH el Reino Unido, Francia y México. Sin embargo, en comparación con las dictaduras, estos y otros países seguirán siendo minoritarios en el seno del CDH en comparación con las dictaduras. La explicación reside en la propia composición del CDH, cuyo reglamento tiene como consecuencia que las democracias sean minoría en nombre de una “distribución geográfica equitativa”: trece escaños están reservados para países africano; otros trece para los asiáticos; ocho para latinoamericanos y caribeños; otros ocho para los países de Europa occidental y seis para los de Europa Oriental.
En 2009, Libia y China usaron el Consejo de Derechos Humanos para elogiar a Cuba y a Arabia Saudí respecrivamente
Esta situación lleva a muchos a dudar acerca de la utilidad, eficacia e incluso hasta de la misma idoneidad del CDH. Creado en 2006 tras el fracaso de la antigua Comisión de Derechos Humanos, su balance desde entonces deja mucho que desear.
Como explica a LA GACETA Hillel Neuer, director ejecutivo de UN Watch, organización especializada en el seguimiento de las actividades de la ONU, “respecto de China, donde vive la quinta parte de la población mundial y donde millones de personas son reprimidas, el CEDH no ha votado ninguna resolución en casos como las masacres de miembros de la minoría uigur o el de los tibetanos asesinados”.
“Lo mismo ocurre”, prosigue Neuer, “en relación con los activistas y blogueros cubanos -todos ellos pacíficos- que son constantemente apaleados o bien languidecen en la cárcel: ni una sola resolución de un CDH, que también lleva siete años mirando hacia otro lado cuando se trata de la suerte de las mujeres saudíes, víctimas de violaciones y a menudo condenadas a latigazos; tampoco ha votado resoluciones en relación con Zimbabue, víctima de la feroz dictadura de Mugabe”.
La lista, obviamente no es exhaustiva. Alguna excepción hubo: el uno de marzo de 2011, Libia fue suspendida del CDH por “sus continuas y masivas violaciones de los derechos humanos” de los rebeldes y manifestantes que en esas fechas protestaban contra el régimen de Muammar Gaddafi. En cambio, el pasado septiembre no tuvo reparos en llamar la atención a Australia por restringir la acogida de refugiados asiáticos que llegaban a sus costas en balseras.
Asimismo, no ha cumplido las expectativas el mecanismo conocido como Universal Periodic Review, cuyo papel consiste en comprobar periódicamente -durante tres horas una vez cada cuatro años, en principio- el respeto de los Derechos Humanos por parte de cada uno de los 193 Estados miembros de la ONU.
Este sistema generó muchas esperanzas pero también dio lugar a situaciones grotescas: en una sesión celebrada en 2009, Libia elogió a Cuba “por promover la libertad de pensamiento y de expresión” al tiempo que China elogiaba a Saudí por sus logros en materia de derechos de las mujeres.
Ante este panorama, Neuer hace un llamamiento a Estados Unidos y la Unión Europea para que lideren una ofensiva dentro del CDH. ¿Cómo? “Introduciendo resoluciones específicas en todas las sesiones, convocando sesiones especiales cada vez que se produzcan violaciones masivas e inspirando la creación de mandatos específicos de investigación sobre determinados países. Aunque las resoluciones y los mandatos sean algo difícil de conseguir, cada discurso tiene su impacto”.
Fuente: La Gaceta.es