Esta Página, "Voz Desde el Destierro", pretende que sea una tribuna en la Red de redes, para aquellos que no tienen voz dentro de la isla de Cuba, para romper el muro de la censura, la triste y agobiante realidad del pueblo cubano. Editor y redactor: Juan Carlos Herrera Acosta. Ex-preso Político de la causa de los 75.
Por: Enrique Andres Pretel
Caracas-21 de abril. – Los peores fantasmas de la política venezolana
resurgieron con fuerza en las reñidas presidenciales de la semana pasada,
cuando el grito de “fraude” de los opositores y el clamor de “golpe de Estado” del
chavismo reabrieron viejas heridas que apenas comenzaban a cicatrizar.
Tras unos días de máxima tensión en los que ambos bandos acariciaron la peligrosa
idea de verse las caras en las calles, la crisis se encauzó por
la vía administrativa después de que el ente electoral aceptó ampliar la auditoría
ante las denuncias de irregularidades en los comicios. Pero el daño ya está hecho.
“En Venezuela no tenemos una oposición (…) lo que existe es una
conspiración“, zanjó esta semana Maduro, asegurando que los disturbios fueron
provocados por sus adversarios para dar un golpe de Estado con la connivencia de
Washington como hace 11 años.La disputada votación que dio ganador a Nicolás
Maduro por menos de 300.000 votos desató una dura espiral de ataques y acusaciones
que radicalizó al país, asegurándose de que la feroz polarización que marcó la era Hugo
Chávez sobreviva por muchos años al controvertido líder socialista.
El líder opositor Henrique Capriles no sólo desconoció a Maduro, sino que
acusó al “presidente ilegítimo” de manipular las protestas -con un saldo oficial
de ocho muertos, decenas de heridos y varios edificios públicos atacados- que los
medios estatales achacaron a las “hordas antichavistas”.
“La mentira está fresca, es impresionante esa capacidad de mentir“,
disparó el espigado gobernador, de 40 años, alertando de una oleada de represión política,
con “depuraciones” en la nómina estatal, ataques a ONGs y el silenciamiento de los
diputados opositores en la Asamblea Nacional.
“Rechacen cualquier tipo de violencia y comiencen un diálogo basado
en la verdad, el reconocimiento mutuo y la búsqueda del bien común y el amor nacional”,
pidió el pontífice argentino.La situación es tan delicada que el Papa Francisco mandó un
mensaje el domingo desde la Plaza San Pedro del Vaticano para pedir por la reconciliación
de la nación petrolera.
La desconfianza entre las “dos Venezuelas” es palpable. Las discusiones
se convirtieron en peleas, los argumentos en insultos y hasta más los moderados se
ven arrastrados a tomar partido, justo cuando muchos esperaban que la desaparición
de la polémica figura de Chávez relajara las pasiones encontradas.
La crisis ha favorecido a los extremistas a ambos lados del espectro político,
que vieron cumplidas sus peores profecías: unos, que Capriles desconocería el resultado
y los otros, que Maduro manipularía la urnas.
El chavismo tiene marcado a fuego en la memoria abril de 2002, cuando su “Comandante”
fue derrocado por un grupo de militares, políticos y empresarios montados sobre
masivas protestas callejeras, aunque fue restituido 48 horas después por tropas
leales y manifestaciones de sus seguidores.
La oposición aún se resiente ante las represalias de la administración contra miles
de los que firmaron una petición de referendo para revocar el mandato de
Chávez en 2004. El militar ganó con comodidad y sus adversarios denunciaron un
fraude que nunca pudieron demostrar que pesó muchos años en las urnas.
“Con la derecha, el pueblo pone los muertos, siempre ha sido así en este
país. Por eso no deben volver, piensan sólo en ellos y son violentos cuando no tienen
lo que desean”, dijo el viernes María García, trabajadora social de 42 años, enfundada
en su camisa roja en una concentración de apoyo a Maduro.
“El CNE debe decir la verdad, aquí hubo fraude el domingo con las
elecciones. Seguiré en la calle las veces que sean necesarias hasta que digan la
verdad”, dijo Andrea Hernández, estudiante universitaria, en una protesta en el fronterizo
estado Táchira para defender la “clara victoria” de Capriles.
El árbitro electoral siempre fue acusado por la oposición de
favorecer al oficialismo, pero sus cifras han sido aceptadas por ambas partes en
media docena de elecciones desde 2006. El año pasado, antes de la última victoria de
Chávez, la confianza en la institución superaba el 70 por ciento en los sondeos.
Pero su credibilidad se ve seriamente amenazada ante la mitad del país que duda del
resultado, lo que podría amplificar los riesgos a la hora de dirimir el conflicto en las urnas.
“La plataforma tecnológica funciona perfectamente y los resultados son fiel reflejo
de la voluntad soberana“, insistió la jefa del organismo, Tibisay Lucena, pidiendo no
caer en malentendidos, manipulaciones o “falsas expectativas”.
“Aquí no va haber impunidad, aquí va haber justicia. Aquí van a pagar los
crímenes quienes los incitaron, quienes los cometieron. Sólo con la justicia será posible
sanar el odio”, amenazó Maduro en su investidura ante una veintena de líderes mundiales
pero sin representantes de la oposición.Comprobar los votos electrónicos y las actas en
poder del CNE con los comprobantes físicos de unas 12.000 urnas será un proceso
laborioso y delicado de al menos un mes durante el cual ambos bandos están decididos
a no reconocerse.
Capriles terció desafiante: “La verdad no solamente saldrá a flote (en la auditoría),
sino que va a tener consecuencias“.
El impasse electoral terminó de desconcertar a los venezolanos que, tras dos
años de incertidumbre por el cáncer de Chávez, vieron cómo su dramática muerte el 5 de
marzo no tuvo el efecto electoral que casi todo el mundo esperaba.
El escandaloso “cacerolazo” de protesta convocado por la oposición y el tronar de los
cohetes con los que respondió el chavismo les recordó que después de 14 años su
país está más partido que nunca y con nuevas cuentas pendientes.
Reuters.