Esta Página, "Voz Desde el Destierro", pretende que sea una tribuna en la Red de redes, para aquellos que no tienen voz dentro de la isla de Cuba, para romper el muro de la censura, la triste y agobiante realidad del pueblo cubano. Editor y redactor: Juan Carlos Herrera Acosta. Ex-preso Político de la causa de los 75.
Por vozdesdeeldestierro.juancarlosherreraacosta.over-blog.es
Martín Guevara es argentino, pero se crió en Cuba, donde su familia se refugió
huyendo de la dictadura (1976-1983). Desilusionado por el castrismo, que dejó
un país arrasado, hoy vive en España. Tiene un blog y está escribiendo un libro
sobre la situación en la isla y sobre su célebre tío, Ernesto Guevara
Casi todos los que estaban en las inmediaciones hacían cola para tomarse un
helado enCoopelia. Enormes filas humanas. Las bocas de despacho donde se
veía poca gente de pie eran de venta en dólares y ahí sólo se atendía a
extranjeros.
- ¡Párense ahí! -gritó uno de los policías mientras descendía raudo del patrullero
por el lado del acompañante. Mientras el otro apagaba el motor y salía para
cortarles el avance a los dos muchachos, llegó un miliciano algo sofocado por
el paso aligerado señalando a los chicos-. Sí, esos mismos son, esos
dos pájaros.
Mientras el miliciano decía esto se iba formando un grupo de curiosos, los
últimos de la cola, que dada la distancia tan abrumadora que los separaba
de la dependienta que despachaba los helados, no se hacían demasiado
problema en abandonar el puesto.
- ¿Qué hacían detrás de esos arbustos, ustedes son gansos? -les inquirió
quien había bajado primero, más a modo de acusación que de pregunta ya
que ni siquiera les permitió responder- Vamos, monten en el carro, vamos
a la Unidad.
Uno de los jóvenes obedeció presto la orden y sin chistar entró al patrullero,
el otro comenzó a pedir explicaciones en voz alta de por qué los detenían. El
policía le espetó que se lo llevaban por desviados y sin mediar otra explicación
le aplicó una sonora bofetada en el rostro, le torció el brazo y lo empujó
con la ayuda de la rodilla al lado de su amigo.
Nadie de los que miraba dijo nada.
Cada tarde cuando caía el sol, se podía ver una escena similar en Coopelia,
algunos estaban dispuestos a purgar flagelándose con el inclemente suplicio
de esperar horas por sus bolas de helados; otros como los ácratas, rockeros,
friquis y afeminados que utilizaban la manzana de la heladería para darse cita, terminaban purgando en loscalabozos de las comisarías.
Unos años antes, entre 1965 y 1968, siguiendo una política del Gobierno, se
enviaba a los homosexuales a campos de trabajo, bajo el precepto de que el
rigor los haría hombres, los callos y las vicisitudes del trabajo los endurecerían
y entrarían en cintura, en al menos uno de los pilares fundamentales de cualquier
hombre como es debido, en su vertiente de guapo o revolucionario: ser viril; la
otra era ser temerario, de esa se podría dar fe más tarde, en África.
En mi edificio en el barrio de El Vedado, un vecino ex oficial del MININT, se
jactaba de haber dirigido uno de esos destacamentos de sarazas, según sus
palabras animadas por el ron de las tardes sabatinas y el habitual coro de
obsecuentes aduladores, él los ponía al sereno durante toda la noche, atados
a un árbol morada de las pequeñas hormigas rojas, para sacudirles el amaneramiento.
Había muchos poetas -decía- como Guillén y Lorca. La identificación de la
orientación de género con las convicciones ideológicas o morales formaba
un tándem, que no difería demasiado del de la Iglesia católica. Para ellos no
cabía esperar virtud revolucionaria de quien abandonaba de manera tan pueril
su masculinidad tras el apetito de su imprecisa naturaleza, y esa fascinación
propia de las sociedades y las instituciones homofóbicas hacia las significantes
de la sodomización, que se ponía de relieve con una reacción siempre virulenta
al fenómeno cuando se muestra explícito y la consiguiente obsesión por
mantenerse distante de cualquier confusión, llevaron a las autoridades culturales,
como consecuencia de sus propias parafilias a practicar una férrea censura
incluso a artistas de la talla universal de Lezama Lima.
El hombre de mi edificio hablaba nada menos que de los tristemente celebres
campos de la UMAP donde llevaron a más de 25000 jóvenes. La idea fue de
las FAR, organismo militar que dirigía entonces y hasta su investidura como
presidente de Cuba el generalRaúl Castro, quien expresó estas palabras
acerca de la utilidad de la UMAP: "Primer grupo de compañeros que han ido
a formar parte de las UMAP se incluyeron algunos jóvenes que no habían tenido
la mejor conducta ante la vida, jóvenes que por la mala formación e influencia del
medio habían tomado una senda equivocada ante la sociedad y han sido
incorporados con el fin de ayudarlos para que puedan encontrar un camino
acertado que les permita incorporarse a la sociedad plenamente". Entre esos
jóvenes la mayoría eran desertores del ejército por una limitación religiosa,
o no aptos para las FAR por afeminados y curiosamente hoy del linaje de
aquellos mismos homofóbicos, emerge la posición representante y defensora
de los derechos del movimiento de gays, lesbianas y transexuales cubanos,
como colofón a una obra bufa con el más macabro y maquiavélico de los
humores posibles.
Sin hacer el más mínimo mea culpa, sin haber condenado ni enérgica ni
tibiamente la crueldad de las políticas segregacionistas de sus antecesores, a
la sazón, su propio padre, sin solicitar responsabilidad alguna, Mariela Castro
se eleva como la voz de los excluidos y represaliados por su elección del
objeto sexual.
Mariela planea presentarse en una conferencia en San Francisco, ciudad de
luchas por los derechos de la autogestión de la identidad sexual, y no cabría
reparar en el parentesco de la invitada con los autores de tantas políticas
represivas, si hubiese hecho un esfuerzo por desligarse del círculo de poder
de sus progenitores. Pero distante de eso, cuando tuvo recientemente la
oportunidad de mostrarse solidaria con la blogueraYoani Sánchez, quien
sí es un ejemplo de tesón y perseverancia en la lucha por la libertad, y portadora
de un valor fuera de lo usual, la desautorizó públicamente, tratándola con la misma jerga despectiva y autoritaria con la que sus ascendientes en jerarquía y sangre suelen insultar a quienes consideran inferiores o amenazantes.
Hoy que a la hija de Raúl se le extiende un visado para visitar la ciudad de los desviados, de los drogadictos, de los hippies, en el país de los gusanos y de los imperialistas, no sobraría la sugerencia de que se manifestase contraria a toda forma de represión y de discriminación de las personas, por sus creencias, ideas o inclinaciones.
O acaso la dinastía esté pensando en renovarse, y a su reciente acercamiento a la Fe católica, deseen sumar la representatividad de la contracultura contestataria. Las ventanas de palacio saben abrirse a tiempo para dejar entrar las fragancias matinales.
Pero al ex oficial del MININT de mi edificio de El Vedado no hay manera de reciclarlo, ni de devolverles los años y la dignidad a aquellos muchachos sorprendidos en una caricia por un miliciano y dos policías, entre las colas interminables de Coopelia para degustar la fresa y el chocolate de la copa helada en la caída del Sol.
Eclipse Next 2019 - Alojado por Overblog