Villa Clara se despidió tristemente de la Serie del Caribe con balance de 1 y 4. (Foto: Carolina Vilches Monzón)
Actualizado/ 7-2-2014
Por: Raúl Avila
Larga y angustiosa jornada la de este miércoles para los fanáticos cubanos que aún albergaban esperanzas. El triunfo de Dominicana a primera hora prolongó la agonía. El jonrón de Alberto Callaspo con dos a bordo hizo renacer esas esperanzas que ya se apagaban… pero la alegría duró poco: cerca ya de la medianoche Tyler Herron, como en una película de Hollywood, se enfrentó al mismo bateador, esta vez con el empate en primera. Pero la vida no siempre tiene finales felices como en aquella fábrica de sueños. Callaspo cedió el out 27 y dejó fuera de la competencia al Villa Clara.
Ahora vendrán las “autopsias”, la búsqueda de culpables que podamos tomar como chivos expiatorios (¿otra vez Gurriel?). Sospecho que el manager Moré (¿o era Víctor Mesa?) va a ir de cabeza para el “banquillo de los acusados”. Pero, seamos honestos, no solo la competencia le quedaba grande al equipo, también el director del conjunto enfrentaba retos a los que no está acostumbrado y para los que no está preparado.
Y no voy a pormenorizar sus “errores” porque en la mayoría de los casos sería lo que yo llamo, “tirar el machetazo después de que ya pasó el majá”. Es decir, la cómoda posición de criticar una jugada porque salió mal, sin que necesariamente haya sido mala. Por ejemplo, si hubiera reemplazado a Odelín en la octava entrada (ya con 109 envíos), y le hubieran anotado dos a los relevistas, lo hubiéramos criticado por reemplazarlo. Pero si le hubieran anotado dos al camagüeyano en la novena, entonces estaríamos gritando frenéticamente: ¿por qué lo dejó seguir lanzando? Y, para seguir en esta línea de honestidad, yo hubiera hecho lo mismo: ese juego, si se perdía, tenía que ser con Odelin en el box. Y, en definitiva, esa decisión de dejarlo proporcionó el único momento de alegría para la sufrida escuadra villaclareña.
No, no voy a hablar de esos “errores”, voy a mencionar uno que, en mi opinión, mostró que hasta la dirección de ese equipo estaba por debajo del nivel de la competencia (que no era tan elevado como han escrito en algunos medios, por cierto). Y me voy a remontar al mismísimo primer juego. Se jugaba la parte baja de la quinta entrada y los Naranjeros habían anotado dos, pero Villa Clara aún estaba en el juego, la diferencia era de tres. Le correspondía el turno para batear a Chris Robertson quien ya llevaba dos hits en el juego bateando a la zurda. ¿Qué hace la dirección cubana? Trae a un zurdo (más bien, un “zurdito”) para lanzarle a Robertson. Sospecho que cuando el bateador vio que venía un lanzador del brazo “equivocado” habrá cerrado un puño y habrá exclamado: ¡Yes! Porque sucede que Robertson es ambidiestro, pero es, con mucho, mejor bateador a la derecha que a la zurda. Y la vida no le perdonó este error a la dirección cubana. No me malentiendan, mi crítica no es porque el bateador disparó el jonrón con dos a bordo que sacó de juego definitivamente a Villa Clara, sino porque la decisión de traer al zurdo puso al bateador en una mejor posición para dar ese batazo, cuando la tarea de un manager debe ser precisamente hacer lo contrario. Aunque el lanzador lo hubiera retirado, la movida fue mala. Y esos son parte de los “detallitos” que olvidan o ignoran los directores de equipos cubanos: el beisbol es un deporte de probabilidades y es función del manager poner a su equipo en una mejor situación y/o colocar a su adversario en una posición más incómoda, disminuirles sus chances de obtener un resultado favorable.
No sé, pero tengo la desagradable impresión de que ningún resultado de los juegos de ayer hubiera redundado en beneficio para la pelota cubana. De haber clasificado Villa Clara, estuviéramos pensando que “no estamos tan mal”, además de que, y esto es solo mi opinión, esa clasificación hubiera sido inmerecida. Pero el hecho de que no avanzaron a la siguiente etapa, y no solo eso, sino el hecho de que se vieron tal mal, sospecho, va a conducir a una de dos situaciones, ninguna de ellas buena para la pelota del patio: o bien Cuba no regresa a la Serie del Caribe el año próximo o lo hace con el equipo Cuba vistiendo el uniforme del campeón nacional.
Decepcionante y triste este regreso después de 54 años de ausencia, pero es solo una prueba más, si hiciera falta todavía, de lo mal que anda la pelota cubana. ¿Qué hacer? Tíldenme de pesimista si lo desean, pero yo no veo soluciones.
Fuente: Cronodeportes