Esta Página, "Voz Desde el Destierro", pretende que sea una tribuna en la Red de redes, para aquellos que no tienen voz dentro de la isla de Cuba, para romper el muro de la censura, la triste y agobiante realidad del pueblo cubano. Editor y redactor: Juan Carlos Herrera Acosta. Ex-preso Político de la causa de los 75.
Miami/La Habana, 3 agosto – Los 145 kilómetros que separan Cuba de
Florida parecieron durante años una barrera infranqueable que ahora parece
abrirse porque el gobierno de La Habana necesita los dólares de un exilio a su vez más
abierto hacia su antiguo país.
“Ya prácticamente hay gente que está yendo y virando, es un fenómeno que debe darse
cada vez con mayor frecuencia”, dijo el mes pasado el cónsul de Cuba en Estados
Unidos, Llanio González, a un grupo del exilio de Miami afín al gobierno de Raúl Castro.
Una veintena de personas de edad avanzada escuchó cómo el cónsul, que anteriormente
había estado en Tampa, también en Florida, explicaba la reforma migratoria cubana
vigente desde enero y anunciaba nuevas leyes de inversiones, aún sin fecha conocida.
En esas inversiones es donde juega un papel fundamental el exilio, especialmente el de
Miami, refugio de los “gusanos”, como llamó durante años despectivamente el
castrismo a los“traidores” que convirtieron la ciudad estadounidense en
“Little Havana”.
“Muchos cubanos que están acá dicen: ‘Yo ya tengo cierta edad, Cuba no me prohíbe ya
ni salir ni entrar y entonces ¿qué hago yo? Voy a repatriarme, mantengo todos mis
derechos igual en Estados Unidos porque llevo 20 años, y ahora con la repatriación
tengo derecho a abrir mi negocio en Cuba y a comprar mi casa en Cuba porque
ya soy ciudadano cubano con todos los derechos nuevamente’”, ejemplificó González
El gobierno explica las reformas por su “agenda familiar”, pero en el trasfondo está
también la necesidad de la entrada de capitales. Pese a las paulatinas reformas de mercado
que el castrismo viene aplicando en los últimos años, la isla no ha salido aún de la crónica
crisis económica que la aqueja desde los ’90.Durante años, los cubanos que se fugaron
de la isla perdieron el derecho a regresar a su país al ser considerados “desertores”.
Hasta ahora, los cubanos que se acogían a la “salida definitiva” perdían también
todas sus propiedades en la isla, explicó a DPA
En 2012, la mayor de las Antillas desembolsó 1.700 millones de dólares
para la importación de gran parte de los alimentos que consume, según
cifras oficiales. Para 2013 se prevé un gasto superior a los 2.000 millones.
La Habana es consciente de su dependencia del envío de petróleo de la Venezuela chavista,
que vende a la isla desde hace años unos 100.000 barriles de crudo diarios a
precios preferentes. Abocada a ampliar sus relaciones comerciales y a fomentar la
llegada de inversiones, Cuba apunta a la amplia comunidad del exilio.
“Estamos seguros, también acá en la zona de la Florida, de que ha habido
un cambio y que las nuevas generaciones y muchísimos de ustedes ya
lo que piensan es en la relación lo más normal posible con el país de origen”, dijo en
Miami González, que sabe que los jóvenes estadounidenses de origen cubano son
mucho menos radicales contra el gobierno comunista de lo que fueron sus padres y
abuelos.
“En Estados Unidos hay una desconexión entre lo que está haciendo Washington y lo
que hace la comunidad cubano-americana con su propio bolsillo”, afirmó a la agencia
dpa Ricardo Herrero, director ejecutivo adjunto del Cuba Study Group, un grupo sin fines
de lucro de profesionales cubano-americanos.
Hay datos que constatan esa nueva relación. Según un estudio de la consultora
Havana Consulting Group, en 2012 las remesas a la isla llegaron a la cifra récord de
2.600 millones de dólares, un 13,5 por ciento más que el año anterior.
El lobby US-Cuba Democracy, que defiende el embargo que Washington impone a La
Habana desde hace más de medio siglo, registró en 2012 sus peores datos de
recaudación, según opensecrets.org. Y los vuelos entre Estados Unidos y Cuba no
dejan de crecer año a año.
Más de dos millones de personas viven fuera de Cuba y eso supone una oportunidad
para las arcas de La Habana.
“La diáspora cubana representa una fuente de bienes importantes tanto
en experiencia como en recursos para los millones de cubanos que
están por primera vez tomando control sobre su destino económico”, afirmó Herrero,
que considera claves a los más de 429.000 “cuentapropistas”, los pequeños empresarios
del emergente sector privado en la isla.
Sin embargo, el experto, como muchos, aún es escéptico. Aunque celebra las aperturas,
las califica de “pequeñas y demasiado lentas” y critica que sea una liberalización muy
parcial, fruto del conflicto ideológico al que se enfrenta el gobierno de Castro. “Una
liberalización es para revitalizar la economía y crear riqueza, pero ellos lo están haciendo
porque es la única manera en la que pueden mantener el control del país”.
Fuente: Agencias