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Esta Página, "Voz Desde el Destierro", pretende que sea una tribuna en la Red de redes, para aquellos que no tienen voz dentro de la isla de Cuba, para romper el muro de la censura, la triste y agobiante realidad del pueblo cubano. Editor y redactor: Juan Carlos Herrera Acosta. Ex-preso Político de la causa de los 75.

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Millones aún sufren por el desastre de Chernóbil

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Catástrofe. El 26 de abril se cumplen 25 años de la explosión en la central nuclear de Chernóbil. Enfermedades como el cáncer y problemas cardiacos afectan a la población


 
         

 

 

AFP. Kiev (Ucrania)

Veinticinco años después de la explosión de un reactor de la central de Chernóbil, la cantidad exacta de víctimas sigue siendo tema de debate y millones de personas, según los médicos, sufren aún los problemas de salud derivados de la catástrofe.
Las autoridades ucranianas estiman que unos cinco millones de personas -ucranianos, bielorrusos y rusos- "sufrieron" por esta catástrofe. Buena parte de ellos vive aún en los territorios contaminados.
Para la organización Greenpeace, los efectos de la contaminación radiactiva (cáncer, daños al sistema inmunitario y enfermedades cardíacas) pueden llegar a causar entre 100.000 a 400.000 muertos en esos tres países.
Cifras que contrastan con el balance de la ONU, que estimó en 2005 en 4.000 la cantidad de personas muertas por las radiaciones.
Un comité científico de la ONU, Unscear, sólo reconoce los efectos de la radiación como causa de la muerte de 31 operadores y bomberos e imputa a ‘diferentes razones’ la de otros 19 ‘liquidadores’ fallecidos antes de 2006.
Volodymyr Palkin, un ucraniano de 69 años que trabajaba en la central en el momento del accidente, contó a la agencia AFP que pasa por lo menos dos meses por año en el hospital y que sufrió hemorragias en la garganta y los intestinos.
"Tenía una salud de hierro, hoy tengo unas treinta enfermedades", dice sentado en su cama en una clínica especializada de Kiev. "Sufro por la dificultad para caminar, mis huesos se desmigajan, tengo problemas de tiroides", precisa.
Tras la explosión del reactor número 4 de la central el 26 de abril de 1986, unos 600.000 soviéticos fueron enviados desde todo el país para participar durante meses en los trabajos para frenar la propagación de las radiaciones, aislar los restos del reactor y limpiar la zona contaminada alrededor de esta central atómica.
La única consecuencia incuestionable de la catástrofe es un fuerte aumento de cáncer de tiroides. El último informe de la Unscear publicado en febrero dio cuenta de 6.000 casos de esta enfermedad, 15 de ellos fatales. El médico bielorruso Iuri Bandajevski, autor de numerosos estudios sobre Chernobyl, estima que los informes oficiales minimizaron el impacto de la catástrofe por la presión del lobby nuclear.
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Durante 25 años, las estructuras estatales hicieron todo por esconder las informaciones en provecho del lobby nuclear, el más poderoso del mundo, que dicta sus condiciones", asegura a la AFP.
Bandajevski, que fue encarcelado por acusaciones de corrupción que, según denuncia, estaban relacionadas con sus críticas al poder bielorruso, señala a las autoridades de las ex repúblicas soviéticas de no hacer nada para proteger a las millones de personas de los territorios contaminados.
Otro médico, el ucraniano David Belyi, que trabaja en el Centro Científico de Medicina Nuclear de Kiev, rechaza las acusaciones de presiones. "Nadie nos prohíbe nada", afirmó a la AFP.
"Si se estudia la frecuencia de las enfermedades de órganos internos en las víctimas de Chernóbil, no encontraremos un aumento en relación a la población en general", afirma.
"La esperanza de vida de estas personas es la misma que la de los otros ucranianos", es decir 61 años para los hombres y 73 para las mujeres, según él.
Conclusiones que pueden aún cambiar en el futuro, admite el científico, pues, dice, "no hay que tener miedo de revisar sus conocimientos y reconocer sus errores".

El medioambiente también sufrió
Las emisiones radiactivas provocadas por la catástrofe nuclear de 1986 en Chernóbil (Ucrania) siguen siendo un riesgo para el medio ambiente, aunque el asunto ha sido poco estudiado hasta el momento, indican expertos.
Las autoridades ordenaron evacuar una zona de 30 kilómetros alrededor de la central y prohibieron la caza, lo que permitió que castores, gamos, caballos salvajes, búhos, águilas y otros animales volvieran a la región. Pero "Chernóbil no es para nada un remanso para la vida salvaje", advierte Tim Mousseau, profesor de biología en la Universidad de Carolina del Sur (Estados Unidos), uno de los raros científicos que han analizado profundamente la biodiversidad alrededor de la central. "Hay muchos menos animales e incluso menos variedades de las que se podría esperar" ante la ausencia de implantaciones humanas, subraya el biólogo, autor de un exhaustivo estudio sobre la vida salvaje en la zona de exclusión. Ese trabajo muestra que el número de mamíferos disminuyó y que la biodiversidad de los insectos, incluso abejorros, langostas, mariposas y libélulas, también bajó.

Dos desastres

Chernóbil.
Una explosión de grandes magnitudes destruye la planta nuclear de Chernóbil, en Ucrania, el 26 de abril de 1986. La contaminación se expandió por varios países europeos y ocasionó millones de damnificados.

Fukushima.
Tras el terremoto del 11 de marzo de 2011, un inmenso tsunami con olas de más de 14 metros golpeó la central atómica de
Fukishima Cinco reactores nucleares fueron afectados. El Gobierno japonés ordenó la evacuación de la zona.

Efectos.
Los accidentes de Chernóbil y Fukushima resultaron los mayores desasters nucleares de la historia y pusieron en debate el uso de la energía atómica.

Revisión. Países como Alemania y Chile están revisando la conveniencia de mantener centrales nucleares con alto riesgo para la población debido a la vulnerabilidad de las plantas.

Europa está dividida por la energía nuclear
Europa sigue dividida sobre el futuro de la energía nuclear civil 25 años después de la catástrofe de Chernóbil (Ucrania), aunque la tragedia de Fukushima (Japón) alimentó la reticencia de sus ciudadanos y hace presagiar una ralentización del desarrollo de la energía atómica.
"Después de Chernóbil, la industria nuclear insistió en el hecho de que la central estaba dotada de una tecnología soviética obsoleta y el país no se distinguía por su cultura de la seguridad", declara a la AFP Aslihan Tumer, especialista de energía en Greenpeace.
Pero "lo sucedido en Japón, país conocido por su cultura de la seguridad, mostró a la opinión que un accidente puede suceder en cualquier lugar", añade.
En Alemania, el efecto Fukushima provocó reveses electorales importantes a la coalición de la canciller Angela Merkel, criticada por haber decidido prolongar en 2010 la duración de explotación de 17 reactores.
Sin embargo, 25 años después de Chernóbil y a pesar de la presión de la opinión pública, los estados europeos siguen divididos sobre el futuro de la energía nuclear civil y se perfilan tres campos que forman parte del debate: los países antinucleares desde hace años, como Austria o Dinamarca; los partidarios resueltos, que preconizan la continuación de las inversiones, como Francia y la mayoría de los países de Europa del este.

Finalmente, están los países que estudian abandonar la energía nuclear, como Alemania.

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