Esta Página, "Voz Desde el Destierro", pretende que sea una tribuna en la Red de redes, para aquellos que no tienen voz dentro de la isla de Cuba, para romper el muro de la censura, la triste y agobiante realidad del pueblo cubano. Editor y redactor: Juan Carlos Herrera Acosta. Ex-preso Político de la causa de los 75.
Radicales impiden estrechar los lazos entre ambos países
Por ANDREA RODRIGUEZ / The Associated Press
LA HABANA - Aunque la mayoría de los cubanos y los estadounidenses desean una normalización de las relaciones entre los dos países, una poderosa minoría de exiliados presiona para continuar con las sanciones a la isla, aseguró el ex presidente Jimmy Carter.
Carter, quien estuvo en Cuba desde el lunes hasta el pasado miércoles, ofreció una entrevista a la televisión isleña que fue transcrita ayer por el periódico oficial Granma.
“La mayoría de los cubanos desean que existan relaciones normales con Estados Unidos, y la gran mayoría de los norteamericanos también desean que existan relaciones normales con Cuba. Indudablemente existen algunos líderes radicales en mi país, algunos en posiciones destacadas en el Congreso, en muchos de los casos cubanoamericanos, que insisten en mantener este distanciamiento”, declaró Carter.
Se trata de “una pequeña minoría en estos momentos, pero muy poderosa desde el punto de vista político, en los círculos políticos”, agregó.
Carter y su esposa Rosalynn realizaron una visita no oficial a la isla y se reunieron con el ex presidente Fidel Castro; con su hermano, el actual mandatario, Raúl Castro, así como con disidentes, ex presos políticos y líderes religiosos.
Excarcelaciones cruciales
Según Carter, dar pasos concretos ayudaría a mejorar las relaciones bilaterales. Por ejemplo, mencionó que Washington permita viajar libremente a los norteamericanos a Cuba, así como la excarcelación de cinco agentes cubanos de inteligencia que están presos en su país desde hace 12 años.
En cuanto a Cuba, consideró que en esa dirección, ayudaría la liberación del contratista estadounidense Alan Gross, sentenciado a 15 años de prisión por “actos contra la independencia o la integridad territorial del Estado”.
Gross fue acusado de traer equipamiento de telecomunicaciones ilegales a Cuba a cuenta de programas del Departamento de Estado destinados a fomentar la democracia en la isla y que según las autoridades cubanas son una pantalla para financiar la desestabilización de la nación caribeña.