Esta Página, "Voz Desde el Destierro", pretende que sea una tribuna en la Red de redes, para aquellos que no tienen voz dentro de la isla de Cuba, para romper el muro de la censura, la triste y agobiante realidad del pueblo cubano. Editor y redactor: Juan Carlos Herrera Acosta. Ex-preso Político de la causa de los 75.
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Fuad Jorge Jury, más conocido como Leonardo Favio, murió a los 74 años
en el Sanatorio Anchorena, según confirmaron fuentes cercanas al artista a
Teleshow.com.
Él se encontraba internado desde hacía un tiempo, luego de varias complicaciones de
salud como consecuencia del agravamiento de un cuadro de afecciones crónicas que
sufría desde hacía años y que en los últimos tiempos había provocado un marcado
deterioro en su estado general.
A fines de agosto de este año, Leonardo Favio tuvo un merecido homenaje
en la Cámara de Diputados. El director de cine recibió el Diploma de Honor
Presidente Néstor Kirchner "por su trayectoria artística y sus convicciones
intransferibles".
En septiembre estuvo internado en el Sanatorio Anchorena, en terapia
intensiva, debido a un fuerte cuadro de neumonía.
Según informó Intrusos, sus restos serán velados en el Salón de los Pasos
Perdidos del Congreso desde las 20 horas.
El creador de los filmes "Juan Moreira", "Nazareno Cruz y el lobo", "Perón,
sínfonía del sentimiento", "Gatica, el mono" y "Aniceto" se destacó también
como productor, cantante, actor, compositor y guionista.
Leonardo Favio nació el 28 de mayo en 1938 en la provincia de Mendoza y su
infancia la pasó en Luján de Cuyo, sumido en la pobreza.
Favio construyó a lo largo de una extensa carrera artística y, fundamentalmente
desde el cine, una estética personal en la que reconoció y expresó una filiación y pertenencia ideológica, resaltando la dimensión afectiva que incorpora a la
política argentina el Peronismo como novedad histórica.
Llega a Buenos Aires antes de los '50 para el servicio militar y años después
impresiona a directores como Leopoldo Torre Nilsson, que buscan para sus
películas personajes jóvenes con contradicciones.
De la mano de Torre Nilsson apareció en películas memorables, como "El
secuestrador" (1958), "La casa del ángel" (1960), "Fin de fiesta" (1961), que lo
impusieron como actor, mientras que comenzaba a la ganarlo la idea de convertirse
él mismo en director, tarea en la que comenzó con un par de cortos, debutando
en el largometraje con una obra maestra que tituló "Crónica de un niño solo" en
1964.
En esa época comienza su carrera como cantante, obteniendo una fuerte
respuesta popular y masiva con temas propios y ajenos
que se convirtieron en éxitos del momento como "Ella ya me olvidó", "Fuiste mía un
verano" y "Para saber lo que es la soledad". "Este es el romance del Aniceto y la
Francisca, de cómo quedó trunco, comenzó la tristeza, y unas pocas cosas más", es
el título completo de la segunda película de Favio, que estrenó en 1967.
Adaptación del cuento "El cenizo", de su hermano Jorge Zuhair Jury, esta segunda
película tuvo como figuras principales a Federico Luppi (su primer protagónico en
el cine), Elsa Daniel, María Vaner y al hasta entonces locutor Edgardo Suárez.
En 1967 se une a María Vaner, con quien convivió hasta 1973, actriz que
debió marchar al exilio en 1974 con los dos hijos de
ambos, luego de ser amenazada por la Triple A. Favio siguió el camino de
Vaner, a partir del establecimiento de la dictadura militar en 1976, pero no fue a
España como su ex mujer sino que se estableció en Colombia, vinculándose sentimentalmente con Carola, su segunda esposa.
En 1972 fue invitado por Juan Domingo Perón a acompañarlo en el chárter
que lo regresaría a la Argentina tras su largo exilio el 17 de noviembre.
Con la vuelta a la democracia en 1973, y en coincidencia con su activa militancia
política que volvía al primer plano, Favio
lanzó la que se convertiría en su una suerte de obra cumbre, "Juan Moreira", estrenada
el 25 de mayo de ese año.
Inspirada en el relato homónimo de Eduardo Gutiérrez, pero con la impronta de su
hermano Zuhair Jury y la locura que él mismo le aportó pudo contar la historia de
este antihéroe y su relación con la política, la violencia y la muerte.
En junio de 1973 fue designado para conducir el acto del retorno definitivo de
Perón a la Argentina, el 20 de junio, que derivó en un enfrentamiento armado
entre diferentes corrientes conocido como la Masacre de Ezeiza, en el que el artista
intentó detener la violencia, sin conseguir su propósito de detener la tragedia que lo
marcó a fuego.
En 1975 estrenó "Nazareno Cruz y el lobo", inspirado en una radionovela del
escritor Juan Carlos Chiappe, película con la que
llegó a la cumbre del éxito. Si bien no existe un registro exacto de los espectadores
que la vieron, se sigue considerando al filme de Favio protagonizado por Juan
José Camero y Alfredo Alcón, como el más taquillero de la historia del cine nacional,superando incluso a "El santo de la espada" y "El secreto de sus
ojos".
Los personajes elegidos por Favio en esta etapa están condenados a un destino
trágico, sean míticos, fantásticos, o los reales de "Soñar, soñar", su película menos
vista, en la que reunió a Carlos Monzón con el cantante Gian Franco Pagliaro,
estrenada en coincidencia con el golpe militar de 1976.
Durante buena parte de la dictadura, Favio emprende su vuelta a la balada romántica,
con la que recorrió toda América Latina y con la que logró imponerse en varios
países, un paréntesis de cine que se extendió hasta 1987.
De esos tiempos son discos como "En concierto en Ecuador" (1978), "Aquí está
Leonardo Favio" (1983), "Yo soy" (1985), "Amar o
morir" (1987), “Más que un loco” (1988), además de numerosas presentaciones
en vivo frente a multitudes. "Gatica, el mono" (1993) lo llevó a la reconstrucción
histórica, viajar hasta la década del '50, el momento en que coincidieron el púgil
José María Gatica con Juan Domingo Perón, una obra para la que convocó al
entonces debutante Edgardo Nieva, reencuentro de Favio con el mejor cine y
el éxito.
Si bien nació como un encargo, el documental "Perón, sinfonía del sentimiento"
(1999) se convirtió en una de sus obras más
personales, tanto por el tema y la pasión que implicaba, como por su forma de
encarar una historia que parecía inabarcable.
El filme fue dedicado a Héctor J. Cámpora, Hugo del Carril, Ricardo Carpani,
Rodolfo Walsh y al grupo de trabajadores y estudiantes del Grupo Cine Liberación,
que impulsaron Fernando Solanas, Octavio Getino y Gerardo Vallejo.
Favio volvió a la carga con un sueño: el de convertir en ballet
cinematográfico a "Aniceto", tal como se llamó el filme protagonizado por
Hernán Piquín, con música de Iván Wyszogrod, que ganó nueve premios
Cóndor de Plata.
Su último trabajo fue "La buena gente", uno de los cortos integrantes del grupo
de los dedicados al Bicentenario producidos por la Secretaría de Cultura de
la Nación.
En carpeta Favio atesoraba "El mantel de hule", una historia en la que incluiría
muchas referencias personales relacionadas con su infancia en Mendoza.
De todos los grandes creadores de la historia del cine nacional, Favio fue el más
genuino y el más identificable, curiosamente también el más exitoso.
En su última aparición frente a público al recibir en 2009 los Cóndor de Plata por
"Aniceto" predijo: "Nadie podrá decir de mí que fui un desagradecido", y lo
demostró agradeciendo el presente político y cultural de la Argentina, "…con el que
soñaba desde chico".
En una entrevista reciente, el artista había destacado que "hay que tener dignidad
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