Esta Página, "Voz Desde el Destierro", pretende que sea una tribuna en la Red de redes, para aquellos que no tienen voz dentro de la isla de Cuba, para romper el muro de la censura, la triste y agobiante realidad del pueblo cubano. Editor y redactor: Juan Carlos Herrera Acosta. Ex-preso Político de la causa de los 75.
Cuando volví a Madrid, un periodista me mandó un e-mail pidiéndome mi opinión sobre el 15-M. Le contesté que acababa de llegar de viaje y no me había enterado de casi nada, por lo que no tenía una opinión formada sobre el asunto. También (esta vez mis amigos) me preguntaron sobre Cuba y más o menos vine a responder lo mismo. No creo que una semana en un festival de cine de La Habana sirva para formular un análisis de la situación del país y sus habitantes. Sólo contesté lo que vi: que todos aprovechan la mínima ocasión para quejarse del régimen, que algunos parecen obsesionados con la ropa de marca (exhibicionismo Dolce & Gabbana) y que el ketchup de mi hotel estaba fabricado en Galdakao. Menudo análisis, ¿eh? Profundo, lleno de datos y de argumentos. Vamos, que me parece muy temerario ponerse a opinar sin ton ni son de temas que conoces con una superficialidad manifiesta. Lógicamente uno tiene sus ideas y no le parece bien que en Cuba no haya una democracia, como tampoco me gusta que en España vivamos a merced de los bancos, por ejemplo. Pero de ahí a que hagas colar impresiones inconexas por reflexiones críticas existe un tremendo trecho.
En lo que mi amigo Sergio Barrejón llamaba en un blog La edad del melodrama, hay que opinar de todo y hay que posicionarse a un lado o a otro. Por lo tanto, mezclamos ignorancia y frentismo, ligereza en la opinión y radicalización de posturas. Bonita combinación que suele conducir a nuevos anuncios del Apocalipsis si "los otros" ganan la batalla. ¿Cuántas veces más habrá que oír cosas como "si el PP llega al poder, tendremos que emigrar" o "con Bildu en las instituciones regresamos a la Edad de Piedra"? No creo que volvamos a la Edad de Piedra ya que estamos instalados en un remedo de Edad Media, de esa que sale en las películas, muy oscura y plagada de mensajes sobre los terrores del año 1000.