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Esta Página, "Voz Desde el Destierro", pretende que sea una tribuna en la Red de redes, para aquellos que no tienen voz dentro de la isla de Cuba, para romper el muro de la censura, la triste y agobiante realidad del pueblo cubano. Editor y redactor: Juan Carlos Herrera Acosta. Ex-preso Político de la causa de los 75.

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Nueva York y Santiago aún sufren por Sandy

  29 de noviembre de 2012
Staten Island, Santiago

Sandy dejó más de 100 muertos en Estados Unidos y el Caribe.

Se trata de uno de los peores desastres naturales de la historia de Estados Unidos debido al número de muertos (más de 40), daños a la propiedad e impacto económico: más de US$71.000 millones, según informaron los gobernadores de Nueva York y Nueva Jersey, Andrew Cuomo y Chris Christie.

Pero Sandy también dejó su huella en el Caribe, donde la infraestructura está más expuesta y menos preparada para los huracanes.

En Cuba, 11 personas murieron y casi 200.000 casas se vieron afectadas, mientras que en Haití, más de medio centenar de personas fallecieron debido a la destrucción causada por Sandy, que se suma al resto de los desastres naturales que han afectado al país durante los últimos seis meses.

Ahora, además de intentar superar los daños materiales, los hatianos luchan contra la epidemia de cólera que ha vuelto a cobrar fuerza después de la tormenta.

Dos testimonios, uno desde Nueva York y otro desde Santiago de Cuba, ofrecen un panorama de la situación, a un mes de Sandy.

Rodolfo Castellanos

Rodolfo Castellanos dice que el huracán destrozó el primer piso de su casa y lo dejó sin trabajo.

Rodolfo Castellanos, de origen guatemalteco, se encontraba en su casa de dos plantas en la avenida Patterson en Staten Island, Nueva York, cuando el huracán Sandy empujó el mar tierra adentro.

"El agua empezó a entrar como una cascada por las dos ventanas del sótano, y luego siguió subiendo por la escalera, nos refugiamos en el segundo piso", contó a BBC Mundo Catellanos como si la pesadilla hubiera ocurrido ayer mismo.

El agua de la bahía de Nueva York se paseó como una ola gigantesca entre las casas de este barrio residencial de clase media. Rodolfo recuerda perfectamente cómo su vehículo, un Mercury de color verde, fue arrastrado por el agua como un carro de juguete hasta que se quedó varado en un poste dos calles más abajo.

Como miles de personas en Staten Island, la zona más castigada por el huracán Sandy en Nueva York, Rodolfo tiene un cartel pegado en la puerta de su casa.

El cartel, de color amarillo, informa que su casa ha sido inspeccionada por las autoridades de la ciudad y se puede habitar de forma restringida.

Castellanos y su familia no tiene calefacción ni agua caliente. Su salón es un espacio vacío con las paredes descubiertas y llenas de cables. En la cocina lo único en pie son las estanterías a las que no llegó el agua del mar y una cocina a gas instalada encima de un tablón de madera.

"Aunque ha pasado un mes desde el huracán, esto no es más que el principio de una larga recuperación, estamos esperando a que el seguro de la casa haga algo, es todo muy lento", dijo Rodolfo a BBC Mundo.

El huracán Sandy no sólo destrozó el primer piso de su casa, Castellanos también perdió su trabajo en un hotel de Manhattan. "Durante muchos días no pude ir a trabajar porque Staten Island estaba incomunicado y buscaron a otra persona", afirmó Rodolfo con tono resignado.

Rodolfo Castellanos es una de las muchas víctimas de Sandy que después de perderlo casi todo se ha volcado a ayudar a su vecinos. Justo a la vuelta de su casa, la ONG Movement for Peace ha organizado un campamento de ayuda.

Castellanos se pasa 12 horas al día en este lugar distribuyendo agua, alimentos y ropa. Un mes después del huracán Sandy miles de personas siguen utilizando centros de ayuda como este para poder comer y vestirse.

El abrigo morado, los pantalones grises y las zapatillas deportivas que lleva Arlene Davey, de 73 años, son fruto de una donación.

campamentos de ayuda

Hay campamentos de ayuda en la zona para ayudar a los damnificados por el huracán.

"Lo perdí todo, el agua me llegó literalmente al cuello, en el último minuto un bombero me salvó la vida", contó Arlene a BBC Mundo.

Su pequeña casa de una sola planta está a cinco manzanas de la bahía de Nueva York, pero el agua lo ha destruido todo y se ha tenido que ir a vivir con unos amigos.

Arrastrado por el agua, el frigorífico blanco de su cocina yace en el jardín de la casa. Un olor de objetos descompuestos por el agua hace casi imposible respirar en la vivienda.

Arlene espera una nueva cita con el inspector del departamento de vivienda de la ciudad. "Cuando vengan me van a decir si van a demoler o no la casa, yo creo que sí. Lo peor es que no tenía seguro para inundaciones", afirma Arlene.

La Agencia Federal de Emergencias (FEMA, por sus siglas en inglés) ha aprobado ya ayudas por valor de US$664 millones en el estado de Nueva York. La reconstrucción costará en Nueva York US$41.000 millones.

Michael Rosenblun, que representa a FEMA, tiene su oficina móvil en una acera de la avenida Midland y continúa recibiendo muchas visitas de los afectados.

"La gente ahora viene a preguntar cuál es el estatus de su reclamación", dijo Rosenblun a BBC Mundo.

En la misma avenida Midland, Robert Stark recoge con una pala escombros de la tienda de alimentosAll Night Long en el que ha trabajado los últimos 12 años.

"Creo que volveremos a abrir en tres semanas, para las Navidades", dijo Stark a BBC Mundo. A pesar del optimismo de algunos residentes y de que la ayuda ya está llegando, las destrozos que provocó Sandy son aún visibles en las calles: toneladas de escombros en las aceras, comercios cerrados y miles de personas que viven en casas parcialmente habitables.

Por Olatz Arrieta

BBC MUNDO

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