Un cambio de rumbo ante La Habana tendrá un impacto clave en Venezuela
Por: FRANK LÓPEZ BALLESTEROS
17-2-2014
Existe un amplio consenso dentro de Estados Unidos para que sus políticos y el Gobierno revisen las relaciones con Cuba, que se superen rencillas pasadas, para dar paso a una transformación que puede ser más efectiva que la actual política hacia la isla, inspirada en la historia de hace cincuenta años.
Los cambios en Cuba no pueden evaluarse con el criterio de una democracia plena, con empresas, partidos políticos y elecciones libres, pero EEUU mantiene relaciones con gobiernos comunistas (China o Vietnam) igual o más radicales que el de La Habana (con Myanmar, por ejemplo) por lo que un grueso de los estadounidenses reconoce que debe haber un cambio.
La polémica toma peso luego de los resultados de una encuesta, comisionada por el Atlantic Council, prominente institución de análisis en Washington, que describe como una reflexión sin precedente el hecho de que 56% de los estadounidenses apoyan un cambio de postura hacia el régimen de los hermanos Fidel y Raúl Castro.
De embarcarse en una reforma de su política anacrónica tanto la Casa Blanca como el Congreso, la relación de EEUU con América Latina, que pasa en muchos casos por cómo ve y trata a Cuba, tendría un impacto directo frente a la región.
Puede, desde lo más significativo, neutralizar el discurso antiestadounidense hasta frenar las ansias subsidiarias de La Habana, por ejemplo, de su gran mecenas Venezuela.
Con la reforma de las relaciones "ciertos dirigentes latinoamericanos, cuyo exhorto político depende de las quejas contra Washington, perderían su fuerza como quiera que el centro de estas quejas se eliminara", advertía un informe del Senado de EEUU sobre Cuba del exsenador Richard Lugar.
Para Tomás Bilbao, analista del Cuba Study Group, "después de más de 52 años de pruebas, ya podemos calificar a la política estadounidense hacia las isla como un fracaso y hacer un llamado al Congreso y el Presidente para que adopten políticas más efectivas enfocadas en facilitar el cambio".
Los cuestionamientos son intensos en un país en el que el exilio cubano tiene una poderosa influencia política y económica dentro del bipartidismo del Gobierno estadounidense.
Mientras políticos, empresarios y ciudadanos cubanoamericanos exigen más presión al embargo, que data de 1960, otros lo ven inútil y apuestan por inversiones y visitas a la isla.
El estudio del Atlantic Council muestra que en Florida, bastión de los cubanos en el exilio, el respaldo a la normalización de las relaciones alcanza 63%.
Con esto "vemos que si la administración del presidente Barack Obama quisiera dar un paso significativo de distensión ya dispone del espacio político para hacerlo", cree Arturo López Levy, profesor de la Universidad de Denver, EEUU.
Nuevo mapa de poder
Cuba salió de su aislamiento regional a través de nuevos foros de integración latinoamericanos como la Celac; mantiene relaciones con todos los países de la región; firmó acuerdos comerciales con 15 naciones europeas; China y Brasil son de sus mayores inversores, y la Unión Europea se alista a descongelar los nexos con la isla.
Mientras, EEUU se mantiene inmóvil y el temor de muchos de que quede relegada en una futura transición del régimen puede hacerse realidad.
La postura de EEUU no mejoró los derechos humanos en Cuba, sino que sirvió para que los Castro excusaran la represión y el fracaso de su sistema, por lo que la apertura comercial pueden cambiar las cosas.
A medida que se abran las inversiones estadounidenses, entre el dinero y se conozca en la isla las bondades de un sistema libre, será más difícil para los ortodoxos del régimen defender su modelo socialista, y mantener el cerco sobre sus ciudadanos. Es un experimento político que muchos quieren ver.
Pero también, la perspectiva de mejores relaciones entre Cuba y EEUU representaría un aliciente para que el presidente Nicolás Maduro acelere el pospuesto diálogo planteado por Caracas y Washington desde el 2013, sugiere López Levy.
"EEUU tendría la posibilidad de crear una relación triangular en la que diálogos fructíferos con La Habana contrastarían con la parálisis que ha convenido al deseo polarizador prevaleciente en Caracas", acota.
Si bien ambos gobiernos mantienen desde 2010 diálogos sobre temas migratorios o interdicción de droga, el comercio viene animando la relación puesto que Estados Unidos se ha convertido en el primer vendedor de alimentos a la isla en un rango que oscila entre 35% y 40% de lo que consume, con más de dos mil millones de dólares en exportaciones.
El estudio del Atlantic Council encontró que para EEUU, el costo económico de mantener el embargo comercial a Cuba, un país de 11 millones de habitantes, fue una importante razón por la que la mayoría quiere normalizar los vínculos.
China y Brasil se han posicionado como aliados estratégicos de Cuba para la ampliación de una Zona Comercial. La exploración petrolera, a 90 millas de EEUU, y con futura probabilidad de hallazgos, es otro de los tantos motivos por los que influir sobre Cuba es clave. Los negocios parecen ser una llave.
@Franchuterias