"Si entendí bien había un joven que se acercaba en dirección al altar y que gritó algunas palabras contra el comunismo y por la libertad", agregó. Según el vocero vaticano, "por un lado están los fieles que quieren estar con el Papa y tienen el derecho de hacerlo sin complicaciones" y por el otro el "derecho de manifestar sus opiniones".
La misa pública, a la que asistieron unas 200.000 personas transcurrió sin embargo en tranquilidad.
El gobierno cubano acusó a Estados Unidos y a "sus mercenarios internos" , los opositores, de buscar tensiones que perturben la visita papal.
El pontífice viajará a La Habana mañana martes, donde oficiará otra misa el 28, día en el que terminará su visita aCuba.