Esta Página, "Voz Desde el Destierro", pretende que sea una tribuna en la Red de redes, para aquellos que no tienen voz dentro de la isla de Cuba, para romper el muro de la censura, la triste y agobiante realidad del pueblo cubano. Editor y redactor: Juan Carlos Herrera Acosta. Ex-preso Político de la causa de los 75.
/http%3A%2F%2Fphotos.end.com.ni%2F2012%2F01%2F639x360_1326039709_Daniel%20Ortega%20y%20Rosario%20Murillo.jpg)
El presidente nicaragüense Daniel Ortega, quien asume este martes su tercera presidencia, segunda consecutiva, es un ex guerrillero volcado a la religión con tintes mesiánicos, y capaz de tejer alianzas tanto con el mandatario venezolano Hugo Chávez como con el FMI.
A los 66 años, y más de medio siglo después de haber ingresado en la guerrilla del Frente Sandinista para combatir a la dictadura de Anastasio Somoza, el ex guerrillero retuvo el poder en las urnas explotando su nueva imagen de hombre pacífico, que pregona una Nicaragua "Cristiana, Socialista y Solidaria".
Su lema de campaña, según analistas, refleja la metamorfosis de Ortega y del Frente Sandinista de Liberación Nacional (FSLN), líder de la revolución que en 1979 instaló un gobierno socialista que emprendió masivas campañas de alfabetización y confiscó propiedades.
Apoyado e inspirado por Cuba y la ex Unión Soviética, Ortega gobernó durante los años 80, en plena Guerra Fría, enfrentado a los "contras", armados y financiados por Estados Unidos.
En plena guerra, Ortega debió instaurar un impopular servicio militar obligatorio y racionó la comida en medio de un bloqueo económico ordenado por Washington.
Derrotado en las urnas en 1990, y tras 17 años de gobiernos derechistas que aplicaron duros ajustes económicos, Ortega volvió al poder en 2007 vistiendo camisas blancas y rosadas, en vez del verde olivo de guerrillero, dispuesto a pactar con quien fuese necesario, incluso con antiguos enemigos, para poder gobernar.
Autodefinido como revolucionario, con un pragmatismo que le dejó la experiencia de su primer Gobierno de los 80, se casó con el Fondo Monetario Internacional (FMI) y pujantes empresarios privados, en busca de créditos e inversiones, y ha enviado mensajes de reconciliación a Washington.
Pero al mismo tiempo, y sin medir costos políticos, declaró su lealtad y amistad al presidente Chávez, al líder cubano Fidel Castro y al libio Muamar Gadafi, tras cuya muerte guardó silencio absoluto.
"El comandante", como le llaman sus seguidores, incorporó a su discurso contra Washington invocaciones a Dios y al Papa Juan Pablo II para condenar el "capitalismo salvaje", en un país de fuerte religiosidad.
Tras años en unión de hecho, en 2005 se casó con la poetisa Rosario Murillo, su jefa de campaña y vocera. Ortega reconoce que su esposa es una suerte de "Primer Ministro", que según opositores y allegados, maneja "las riendas" del Gobierno.
"La compañera", como gusta a Murillo que le digan, diseñó la "omnipresencia" de Ortega por todo el país, por medio de vallas que muestran a un presidente que saluda con amable sonrisa.
De mirada fría, Ortega, quien dice que el "pueblo es presidente", tiene poco contacto con la gente. En los actos públicos aparece habitualmente con metros de adornos florales entre la tarima y el público.
Sus adversarios dudan que haya dejado el marxismo para acogerse a la fe católica, e interpretan sus actitudes como un ardid para ganar apoyo en un país de fuerte religiosidad.
Pero él ha dicho que "nunca pude convertirme en ateo" y hasta recuerda su época de monaguillo o sus estudios de secundaria en un colegio de sacerdotes jesuitas.
Hijo de un zapatero y una maestra, es el mayor de cuatro hermanos y se interesó en la política a los 15 años para luchar contra el régimen de Somoza. Estuvo siete años preso y salió en libertad tras una acción guerrillera en 1974.
Esquivo y de escasa vida social, vio amenazada en 1998 su carrera política por la denuncia de violación de su hijastra Zoilamérica Narváez, hija biológica de Murillo. Ese es un tema del que nunca ha hablado en público.
Tiene seis hijos con Murillo y otro de una relación anterior con la ex guerrillera Leticia Herrera. Adoptó tres hijos de su actual esposa, entre ellos Zoilamérica.