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Esta Página, "Voz Desde el Destierro", pretende que sea una tribuna en la Red de redes, para aquellos que no tienen voz dentro de la isla de Cuba, para romper el muro de la censura, la triste y agobiante realidad del pueblo cubano. Editor y redactor: Juan Carlos Herrera Acosta. Ex-preso Político de la causa de los 75.

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Otros dos mandatos para el presidente Bashar Al Asad

Otros dos mandatos para el presidente Bashar Al Asad
13:06 29/02/2012
Elena Supónina para RIA Novosti
29-2-2012

Las autoridades sirias anunciaron recientemente los resultados del referéndum sobre el proyecto de la nueva Constitución.
El Ministerio de Información comunicó que “la asistencia electoral fue notable” y el plebiscito se pudo considerar válido incluso tres horas antes del cierre de los colegios electorales. A uno de ellos acudió el actual presidente del país, Bashar Asad, acompañado de su esposa. 

Se votó estampando el pulgar

El presidente junto con la primera dama estamparon sus pulgares mojados en tinta encima del círculo verde, demostrando de esta manera su aprobación al nuevo proyecto de la Constitución. La mayoría de quienes acudieron a las urnas hicieron lo mismo.

Lo que no es fácil comprobar es el número real de votantes. El pasado lunes el Ministerio del Interior sirio manifestó que, de acuerdo con los datos preliminares, había participado en el referéndum el 60% de los 15 millones de electores, como mínimo.

Sin embargo, en muchas ciudades de Siria el día del referéndum hubo enfrentamientos entre las tropas leales al presidente y las fuerzas de la oposición. En Siria no cesan combates ni se dejan de oír explosiones. El distrito Baba-Amr de la ciudad de Homs sigue haciendo de baluarte para la oposición y aguantando, a pesar de estar desangrándose, un largo asedio reforzado por ataques de artillería.

De modo que el actual presidente del país no tiene muchos motivos para estar alegre: la segunda etapa de la reforma propuesta, la celebración de las elecciones parlamentarias, posiblemente nunca llegará a ponerse en práctica. Dichas elecciones parlamentarias habían de celebrarse en mayo del año pasado, pero lo impidieron los disturbios.

Estados Unidos, los 27 países miembros de la Unión Europea, Turquía y cerca de 20 Estados árabes calificaron el referéndum celebrado en Siria de “una farsa vergonzosa”. Todo parece indicar que intentarán hacer cuanto esté en su mano para evitar que ocurra lo mismo en las elecciones parlamentarias.

Partido oficialista de Siria: siguiendo el ejemplo de los comunistas soviéticos

El proyecto de la Constitución representa un paso hacia la introducción en Siria del sistema político multipartidista, aboliendo el tristemente conocido Artículo 8 que hablaba del “papel del liderazgo en la vida del Estado y de la sociedad” del partido oficialista sirio, el Partido del Renacimiento Árabe Socialista, al que se refiere también como Baaz.

Una situación parecida se vivió en la Unión Soviética, donde en 1990 fue abolido el Artículo 6 de la Ley Fundamental, en el cual el Partido Comunista se declaraba “fuerza dirigente de la sociedad soviética”.

En estas condiciones la postura de los adversarios del presidente Bashar Al Asad es, después de lo ocurrido en Libia, una muestra más de la política de doble estándar y la hipocresía, opinan las autoridades rusas. El presidente sirio aparentemente hace cuanto puede para llevar a cabo unas reformas democráticas y sin embargo ciertos países siguen buscando derrocarlo.

En su artículo 'Rusia y el mundo en transformación' publicado recientemente en el diario Moskovskie Nóvosti, el presidente del Gobierno ruso, Vladimir Putin, señaló que “en lugar de la consolidación de la democracia empezó a ser frecuente la persecución de los adversarios políticos, acompañada de un simple cambio en el que una fuerza era sustituida por otra todavía más opresora”. Estos cambios de regímenes suelen ser respaldados por “la intervención exterior en apoyo de una de las partes de estos conflictos internos” y “bajo la bandera de las razones humanitarias”.

No es complicado predecir los resultados de esta lucha: nunca ha habido ocasión en la que Estados Unidos y sus aliados, tras proponerse el objetivo de derrocar algún régimen autoritario, no hayan salido victoriosos del asunto.

Los ritmos y el grado del éxito de la realización de sus propósitos, por supuesto, varían y todavía no se puede hacer gala de la estabilidad ni en Afganistán, ni en Irak ni en Libia. Sin embargo, desde que se fija un objetivo hasta que éste sea alcanzado se cuenta con acciones coordinadas que garantizan a cualquier aventura un final más o menos exitoso.

Acerca del peligro de retrasar las reformas

A pesar de que desde hacía tiempo las relaciones entre Siria y Estados Unidos no eran demasiado amistosas, el presidente Asad se convirtió irremediablemente en un objetivo solo después de que representantes de las capas más desfavorecidas de la sociedad siria empezaran a protestar contra el régimen actual.

Sin embargo, la oposición no se mostró lo suficientemente fuerte como para derrocar al régimen de Asad quien, por su parte, tampoco es capaz de comportarse con dignidad, llevando a cabo las reformas necesarias o al menos acabando con la oposición. En otras época esta última opción posiblemente sería posible, pero en el mundo actual dinámico y transparente no lo es.

La política de la comunidad internacional respecto a los líderes que han recibido “su último aviso” se decide de manera colectiva, el llamado Club de Amigos de Siria cuenta con cerca de 70 miembros.

Otro medio centenar de países, según reveló la votación de la Resolución sobre Siria en la Asamblea General de la ONU, condena al Gobierno sirio por una inaceptable crueldad en la dispersión de las manifestaciones. Rusia y China, al negarse a apoyar dicho documento, solo coincidieron en su postura con Venezuela, Zimbabue, Corea del Norte, Irán y algunos países más.

A Bashar Asad le dieron la espalda sus antiguos aliados, como, por ejemplo Turquía, que hace un par de años mantenía relaciones de amistad con Damasco. Sin embargo, la manera de actuar del presidente Asad en marzo de 2011, al empezar las primeras protestas, hizo que muchos cambiaran su actitud respecto a él. Quienes seguían viendo en su figura a un potencial promotor de las reformas en el país, aunque con escasa experiencia y bastante dependiente de su entorno, se llevaron una desilusión.

El presidente Asad siempre se ha demorado con las reformas, hecho que se hizo patente durante su conflicto con la oposición. Recordemos que la posibilidad de abolir el Artículo 8 de la Constitución fue planteada en primavera del año pasado, cuando las protestas todavía eran pacíficas. Sin embargo, el clan de los Asad esperó que todo se arreglara.

Bashar Asad: garantías personales de la independencia del sistema judicial

Las medidas de liberalización aprobadas en la primavera pasada nunca llegaron a ponerse realmente en práctica. Así, la abolición de la Ley que introducía en el país el Estado de emergencia no llevó a un mayor control de las actividades de los servicios secretos ni a la independencia del sistema judicial. Las nuevas ideas incluidas en el proyecto de la Constitución tampoco deberían verse como pasos concretos hacia la democratización.

El presidente de Siria se dispone a hacer de garante de la independencia del poder judicial, además de asumir el puesto del Comandante en jefe de las Fuerzas Armadas del país y del presidente del Consejo de Magistrados, organismo encargado de idear procedimientos legislativos y nombrar a los miembros de todos los órganos judiciales. El presidente se reserva el derecho de nombrar a siete miembros del Tribunal Constitucional de Siria.

El mandato presidencial durará siete años con posibilidad de prórroga para otros tantos. Así, un presidente con suerte podrá permanecer al mando del país 14 años. Verdad es que el nuevo proyecto de Constitución fija que las campañas electorales habrán de ser no ficticias y que por la presidencia competirán varios candidatos.

Bashar Asad heredó el poder de su padre, Hafez Asad, pero para ahorrarse reproches ocupó el puesto del presidente solo después de los referéndums de 2000 y 2007, en los que su candidatura no tuvo alternativa alguna. En adelante, de acuerdo con el nuevo proyecto de la Constitución, tiene derecho a  empezar desde cero y poder presentar su candidatura en las elecciones presidenciales.

Representantes de la oposición siria, por supuesto, no asistieron al referéndum, de modo que la sociedad siria acabó todavía más dividida. La votación fue acompañada por el ruido de los tiroteos y no parece que el plebiscito traiga paz al país.

El presidente Asad obtuvo la posibilidad de participar en las próximas elecciones presidenciales y poder gobernar dos mandatos más, intentando de esta manera reservarse su puesto hasta 2028 en una Siria proclamada por la Constitución como “país democrático”.
Elena Supónina es experta en orientalismo y comentarista en temas políticos.

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