Esta Página, "Voz Desde el Destierro", pretende que sea una tribuna en la Red de redes, para aquellos que no tienen voz dentro de la isla de Cuba, para romper el muro de la censura, la triste y agobiante realidad del pueblo cubano. Editor y redactor: Juan Carlos Herrera Acosta. Ex-preso Político de la causa de los 75.
¿Por qué un prisionero se flagela?.
Por Gloria Irene Pérez Arce.
Periodista Independiente dentro de Cuba y Reportera de Cuba Democracia y Vida.org.
Cuando vi la foto del prisionero cubano con la boca cosida en muestra de rebeldía y protesta, con cuatro puntos de hilo negro, me escalofrié. Rogarle a dios fue poco, porque considere que ni eso podía calmar el dolor que sentí junto a una gran impotencia.
Y es lógico, porque aunque conozco detenidamente cada situación carcelaria, el rigor, la falta de humanidad, confianza, delicadeza, atropello, valores, y un sin fin de adjetivos que no caben en este texto no alcanzarían para calificar este acto de autoagresión con el único objetivo de ser atendidos.
Todos conocemos que un preso es lo mismo o peor que un perro con sarna, que no son escuchados aunque se estén muriendo, que no les dan medicamentos aunque estén enfermos, que sus necesidades para los oficiales son muestras de blandenguería o de actos inventados para evadir el calabozo.
Y alguien se ha detenido a ver que es un calabozo, pues nada y nada menos que un pedazo de piso de dos x dos de ancho, por dos x dos de largo, cerrado herméticamente , con una ranura en la parte de debajo de la tapiada puerta para pasar la bandeja, que no es mas que un pedazo de aluminio deformado con unos chicharos duros, y fríos, una cucharada de arroz, harina, o natilla de boniato también fría, y a deshora para terminar de enloquecer el cerebro de los infelices condenados.
La situación carcelaria en la cuba esclavizada cada día que pasa es peor, no existe ser humano capaz de soportarla por mucho tiempo, porque en estas mazmorras cubanas no se reeducan a los hombres que cometen algún acto delictivo, sino que se deforman por los propios reeducadores que los tratan sin conciencia y les violan todos sus derechos.
Es hora de que el mundo se disponga a defender con uñas y dientes este sistema alcaico y diabólico utilizado en el sistema carcelario cubano, por el bien de esos hombres que mueren diariamente en las peores inclemencias, deshumanas y despóticas de un gobierno que no los considera ni cumple con los derechos de un prisionero.
No descansemos en esto, porque coserse la boca es un acto de desespero humano, cuando el hombre lo único que le interesa es morir, porque no puede soportar tanto atropello.