Por Roberto de Jesús Guerra Pérez y Magaly Norvis Otero Suárez/ Hablemos Press.
La Habana, 8 de junio.― Norberto Muños Palomino, uno de los prisionero que denunció la muerte de Salvador Ferrer Rodríguez, ―quien falleció días después que guardias de la prisión Quivicán le propinaran una golpiza― confirmó en una conversación telefónica que recibió presiones de funcionarios del gobierno para que se retractara sobre las declaraciones que dio de Ferrer a la prensa independiente.
Magaly Norvis Otero Suárez: ¿Qué está sucediendo Norberto?
Norberto Muños Palomino: La Seguridad del Estado vino el 27 de mayo con la Prensa Latina y nos obligaron a decir que nosotros cambiáramos la acusación que hicimos”.
MNOS: ¿Qué te dijeron ellos, que tenías que cambiar tu declaración?
NMP: Si.
MNOS: ¿Qué hiciste tú?
NMP: Bueno te voy hablar claro. Ellos me obligaron a decir cosas que no son, y ustedes mismo pueden verlo. Que lo van a ver seguro y lo van a reconocer en mi rostro. Fui obligado a decir cosas frente a las cámaras. Ellos me obligaron. Yo necesito…hacer saber que lo que se dijo ahí es mentira. Me obligaron a esto.
Yo necesito el apoyo de ustedes. Esta gente está diciendo que la Unión Europea lo estaba acusando a ellos. Yo les dije sí, yo no voy a romper ninguna denuncia. Ellos prácticamente me obligaron para que yo hablara cosas que no estaban en mí. Yo necesito la ayuda de ustedes. Aquí estoy solo.
MNOS: ¿Qué dijo Alexander Suárez el otro reo que denunció?
NMP: Me pusieron una camarita ahí con Alexander diciendo que le habían ofrecido dinero para que hiciera todo esto, que yo lo había manipulado a él y yo diciéndole que era mentira. Todo lo que ellos pusieron ahí en la cámara, lo que tomó la Prensa Latina, todo eso es mentira. Si ustedes lo ven lo van a reconocer en mi rostro porque fui obligado a decir cosas que son inciertas, por eso es que necesito el apoyo de ustedes porque eso no es así.
Roberto de Jesús Guerra Pérez: ¿Cuando fue eso Norberto?
NMP: El 27 por la tarde. Alexander lo sacaron por la mañana primero y después a mí.
Ellos me obligaron a decir cosas que yo no quería. Si lo ven por el televisor lo van a reconocer en mi rostro. Me obligó el capitán William y la gente de la Seguridad a decir cosas que no quería decir.
Me dijeron que me iban a desaparecer por ahí para allá por una provincia lejos si yo no cambiaba, si no rompía la denuncia esa que yo había hecho.
RJGP: ¿Que tú dijiste?
NMP: Alexander se aflojó y dijo que le habían ofrecido dinero para hacer estas cosas y que yo lo había manipulado.
RJGP: ¿Quién le había ofrecido dinero?
NMP: Dijo que le habían ofrecido dinero a él, para que hiciera todas esas cosas.
RJGP: ¿Para que hiciera que cosa?
NMP: Para que hiciera la denuncia sobre el muerto.
RJGP: ¿Tú nos mentiste, tú nos dijiste algo que no fuera cierto?
NMP: No, yo afirmo la verdad, pero ellos me obligaron a decir cosas.
RJGP: ¿Cosas como qué?
NMP: Para que yo dijera cosas que eran mentira. Lo van a reconocer en mi rostro qué fui obligado. Yo no quería declarar delante de ninguna Prensa Latina.
RJGP: ¿Y Alexander?
NMP: Alexander me tiró tierra a mí. No se puede contar con presos comunes. El único que me apoyó fue Lemay, el pelotero.
RJGP: ¿Y qué tú dijiste que no fuera las declaraciones qué tú nos hiciste?
NMP: Ellos querían que yo dijera que eso era mentira, si no me iban a mandar para otra provincia y que me harían cosas y cosas. Era la gente de la Seguridad de arriba (…) ellos me obligaron a que cambiara esto. Todo es una mentira y una falsedad del comunismo este, aquí fui obligado a cambiar mi declaración inicial, ellos están reprendido por que soy un joven de 26 años.
RJGP: ¿Ahora cuando ellos te grabaron tu no les dijiste que ellos le habían dado golpes?
NMP: Si, se lo dije pero ellos no querían que dijeran estas cosas.
RJGP: ¿Donde te hicieron esa entrevista?
NMP: En una oficina del capitán William.
RJGP: ¿Había cámaras ahí?
NMP: Si unas camarita. Yo no quería declarar y ellos me amenazaron y me obligaron.
Nuestra agencia deja bien claro que no le pagamos a nadie por darnos información, tampoco llamamos a nadie. Los ciudadanos por voluntad propia son los que nos llaman.
