Esta Página, "Voz Desde el Destierro", pretende que sea una tribuna en la Red de redes, para aquellos que no tienen voz dentro de la isla de Cuba, para romper el muro de la censura, la triste y agobiante realidad del pueblo cubano. Editor y redactor: Juan Carlos Herrera Acosta. Ex-preso Político de la causa de los 75.
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3-10-2013
Por: RAFAEL M. MAÑUECO
Desde el pasado domingo, Nadezhda Tolokónnikova, la componente con más carisma del grupo punk ruso «Pussy Riot», está ingresada en un hospital y todavía no han podido visitarla sus abogados ni tampoco su marido. Ni siquiera han podido contactar con ella por teléfono. Nadia, acepción familiar de Nadezhda, lleva más de una semana en huelga de hambre en protesta por el mal trato que sufren ella y el resto de las reclusas de la Colonia número 14, sombría prisión de trabajos forzados situada en la república de Mordovia, a unos 600 kilómetros al sureste de Moscú.
La alarma cunde entre las organizaciones de Derechos Humanos. Constatan que el brutal régimen punitivo de los campos penitenciarios estalinistas, los siniestros GULAG, sigue hoy vigente en Rusia con mayor auge que nunca. El autoritario presidente del país, Vladímir Putin, necesita que Tolokónnikova se arrepienta y admita su «delito» para justificar así el desmesurado castigo que le ha sido impuesto. Pero ella no se rinde. Se considera inocente de los cargos de «vandalismo motivado por odio religioso», imputación por la que fue condenada a dos años de reclusión.
A la misma pena fueron sentenciadas sus otras dos compañeras de «Pussy Riot», María Aliójina y Ekaterina Samutsevich. Ésta última se encuentra en libertad provisional mientras Aliójina, también sometida a un feroz acoso dentro de la prisión hasta hace bien poco, ha logrado ser trasladada a otro centro con normas aparentemente menos rigurosas.
Samutsevich fue liberada al declarar, por consejo de sus abogados, que, pese a que estuvo presente en la Catedral de Cristo Salvador de Moscú, no participó con sus colegas en la oración punk implorando a la Virgen María que echase a Putin del poder. La irreverente escenificación en el mayor templo de Rusia tuvo lugar el 21 de febrero del año pasado. Aparecieron de improviso con sus guitarras eléctricas y ataviadas con estridentes máscaras y vestidos multicolores.
«No me considero culpable porque nunca pretendimos incitar ningún tipo de odio ni ofender a los creyentes. Protagonizamos una protesta por motivos políticos, porque queríamos denunciar el autoritarismo de Putin y por que creemos que la Iglesia no debe tomar partido a favor de ninguna fuerza política durante una campaña electoral», afirmó Tolokónnikova el 17 de agosto de 2012, cuando les fue leída la sentencia a dos años de cárcel. Kiril, el Patriarca de la Iglesia Ortodoxa rusa, pidió el voto para Putin, que logró su reelección en marzo del año pasado con serías dudas sobre la limpieza de los comicios.
Nadia, que cumplirá 24 años el próximo 7 de noviembre, es la más joven de las tres activistas condenadas. Su encarcelamiento la ha obligado a dejar sin terminar sus estudios de filosofía en la Universidad de Moscú. Nació en la remota ciudad siberiana de Norilsk. Ella y su marido, Piotr Verzílov, formaron parte del grupo artístico iconoclasta «Voiná», que protagonizó diversas instalaciones contestatarias. En una de ellas fue dibujado un enorme falo frente a la sede local de los servicios secretos en San Petersburgo, hace dos años. En 2008, estando embarazada de su hija Hera, se desnudó en el Museo de Biología de Moscú en una performance denominado «el nacimiento de un osezno». Se refería al actual primer ministro, Dmitri Medvédev, que entonces acababa de ser elegido presidente de Rusia y cuyo apellido viene de la palabra oso.
Putin la acusó entonces de haber participado en el Museo de Biología en una orgía, durante la que, según el mandatario, mantuvo relaciones sexuales con varios hombres. Putin intentaba así dañar la imagen de Tolokónnikova, presentándola como un ser satánico, apelativo que las autoridades rusas emplean a menudo en relación con los homosexuales, a los que ella también ha venido apoyando.
Tener una hija de tan sólo cinco años no ha servido a la líder de «Pussy Riot» para conseguir la libertad anticipada, al cumplir la mitad de la pena, como suele suceder en casos de condenas leves y con niños pequeños de por medio. Las autoridades penitenciarias han aducido siempre mala conducta para denegar sus solicitudes. Aliójina, que también es madre de un menor, ha recibido las mismas respuestas.
Tolokónnikova, que en 2012 fue reconocida “mujer del año” por el diario francés Le Figaro, denunció la semana pasada en una carta a la prensa rusa las insufribles condiciones que padecen las reclusas, obligadas a trabajar en un taller de costura «16 o 17 horas al día con cuatro horas para dormir y sólo un día libre en mes y medio». En la misiva hablaba también de palizas “a veces hasta la muerte” a las internas. Ella misma asegura haber sido amenazada de muerte. Primero fue confinada en una celda de castigo, eufemísticamente llamada de aislamiento, después trasladada a la enfermería de la prisión y, el domingo, enviada a un hospital.
Fuente: Agencias/ ABC.es
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