Por Jorge Alberto Liriano Linares/ Hablemos Press.
Camagüey.- Ocultos bajo el manto de la impunidad, en la
prisión provincial Kilo 7, de Camagüey, se siguen cometiendo
crímenes contra la conciencia de la humanidad, por parte
de las autoridades. Las cifras son elocuentes.
Al cierre del mes de febrero, y en lo que va de año, 12 reclusos
estuvieron en peligro de morir en esta prisión a causa de
las brutales acciones de violencia empleadas por las fuerzas
del orden interno.
Las víctimas más recientes, recibieron fracturas craneales
y en las extremidades, así como laceraciones en todo el cuerpo.
Todos permanecen aislados e incomunicados rigurosamente, con el objetivo de ocultar el
cuerpo del delito.
Los afectados se nombran: Yoandri Roja Peña, Ernesto Cruz Carreño, Eduardo González
Durán y Reinaldo Rodríguez Lozada, quienes resultaron masacrados a palos -entre los días
24 de febrero y 1 de marzo- con la participación de varios funcionarios del orden interior, y
la especial implicación del connotado asesino capitán Julio Veneben Suárez, quien consta
con una abultada y ensangrentada hoja de servicios en su haber represivo.
Lo más angustioso de estas criminales acciones, es la complicidad de los organismos de
control interno: La fiscalía, y hasta los órganos de la Seguridad del Estado, que cínicamente
encubren -dentro de las filas del MININT, y especialmente en las prisiones-, los abusos de poder,
la falta de escrúpulos y voluntad política, la corrupción judicial y administrativa, el crimen
despiadado, los maltratos físicos y las torturas, la discriminación racial y social y el tratamiento
brutal a los sancionados en detrimento de su integridad física y su dignidad humana.
En la prisión Kilo 7 el espectáculo es aterrador. Aquí se confunde el concepto de reeducar y
rehabilitar; el baño de sangre nutre y evidencia como los militares se creen por encima de la
Constitución, más allá de las leyes y el derecho internacional humanitario, más allá -incluso-
del dictamen y las disposiciones de la máxima dirección política del país.
