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Esta Página, "Voz Desde el Destierro", pretende que sea una tribuna en la Red de redes, para aquellos que no tienen voz dentro de la isla de Cuba, para romper el muro de la censura, la triste y agobiante realidad del pueblo cubano. Editor y redactor: Juan Carlos Herrera Acosta. Ex-preso Político de la causa de los 75.

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Represión en Cárceles Cubanas: Siniestra complicidad

MARTES, 12 DE MARZO DE 2013


Por Jorge Alberto Liriano Linares.
Camagüey, 12 de marzo.- El sistema penitenciario
cubano continúa evidenciándose como el más perverso
y genocida violador del derecho internacional y los
derechos humanos a nivel mundial. 
La podredumbre del régimen carcelario de la isla data de
los inicios del triunfo revolucionario, y son millonarias las
cifras de cubanos y cubanas que han sufrido en carne
propia el monstruoso comportamiento de un sistema que,
lejos de rehabilitar y construir, sigue empeñándose en
someter a los presos mediante la represión, la
arbitrariedad y la injusticia, dejando a su paso horrorosas
huellas de destrucción y muerte.
Resulta inhumano, improcedente y totalmente ilegal, la
impunidad y el desinterés del gobierno y su máxima dirección política, que durante 54 años
se ha mantenido al margen del problema, cuando las evidencias confirman la realidad de
cómo viven y son tratados los presos en el interior de las cárceles.
En la actualidad, las criminales acciones que tienen lugar en la prisión provincial Kilo 7,
conforman un deplorable récord histórico, y reflejan la magnitud de los tratos crueles,
inhumanos y degradantes en el interior de las prisiones; y por supuesto, una auténtica
catástrofe en materia de derechos humanos y de toda garantía de vida.
El problema está latente. Los hechos y cifras hablan por sí solos.
¿Hasta cuándo se seguirá repitiendo, año tras año, la misma historia?
Se repite constantemente la marginada población penal, que no esconde el miedo; miedo
de hablar y expresar su dolor; miedo de rebelarse ante tanto abuso de poder, ante tanta
corrupción judicial y administrativa; miedo de ser torturados y golpeados brutalmente; miedo
de morir asesinado; miedo a la violencia y la represión por parte de los militares; miedo
ante el enorme abandono legal en que viven, y la falta de derechos; no es otra cosa que
miedo a lo que impera tras estos muros donde nadie puede sentirse seguro, al comprobar
que el sistema alienta la represión y consiente la impunidad.
Podríamos mencionar cientos de ejemplos, pero la lista sería interminable. Solamente en este
año 2013, en la prisión Kilo 7 la cifra de crímenes, delitos y actos violatorios perpetrados
por las autoridades continúan disparándose alarmantemente.
Datos estadísticos oficiales, confirman que 6 de cada 10 reclusos reciben, diariamente,
maltratos de obra y palabra producto de la carencia de vocación humanista y preparación
de los custodios, entrenados sólo para odiar y matar.
En los inicios de este 2013, y hasta el 8 de marzo, resultaron lesionados graves 12
sancionados; todos ellos fueron golpeados brutalmente, con inminente peligro para sus
vidas: Todo un baño de sangre orquestado por las fuerzas del orden interno y comandados
por su máximo representante, el Teniente Coronel Filiberto Hernández Ruiz. Hay que llamarlo
así, por su nombre y apellidos, pues los torturadores y asesinos no están solos; es evidente
que responden a órdenes superiores.
Pero no se trata sólo de brutales golpizas; también en la prisión Kilo 7 se emplean métodos
de torturas aberrantes y de extrema crueldad.
Al cierre de febrero, 27 reclusos resultaron torturados, al ser esposados y amarrados a las
rejas y camas en las celdas de castigo y locales de encierro de la posta médica; desnudos
y privados del derecho de alimentos y agua para beber.
La inmensa mayoría, sufrió por más de 24 horas este suplicio tan cruel. Estos mecanismos
son aplicados sistemáticamente a los reclusos con tendencias suicidas.
Para nadie es un secreto que la violencia sólo engendra violencia, y los salvajes métodos
de represión, empleados por las fuerzas del orden interno en esta prisión, son la principal
causal de las riñas entre reclusos, con un saldo de 16 lesionados de extrema gravedad, en
lo que va de año.
En medio de todo este escenario desestabilizador -donde prima la violencia incontenible-,
38 reclusos con trastornos mentales acudieron a la auto agresión y 22 intentaron quitarse la
vida, sumidos en la angustia, la desesperanza y el abandono legal en que viven y son tratados.
Dolorosamente, tenemos que lamentar la pérdida de una vida humana, inducido por el
propio jefe de orden interior, capitán Julio Venemé Suárez. El recluso terminó
ahorcándose, dando por terminado el sufrimiento de más de 20 años de encierro.
A todo este desastre en materia de derechos humanos, hay que agregar los cientos de
prisioneros -la gran mayoría jóvenes- que permanecen aislados, sin contacto humano y
sin ningún elemento de estímulo. Los cientos de enfermos con trastornos mentales, los
discapacitados invidentes; los enfermos en fase terminal y los contagiados con el
VIH/SIDA y la tuberculosis u otras patologías que resultan incompatibles con el régimen
de reclusión. Los centenares que sufren desnutrición extrema, producto de la hambruna
prolongada; saldos que se incrementan cada día que pasa, y a los que resulta imposible
sobrevivir por su condición brutal, odiosa, represiva y de tamaño desamparo.
Dolorosamente, los cubanos tenemos demasiados pasajes terribles haciendo sangrar las
heridas; nuestras heridas que están muy vinculadas a los atropellos y violaciones sistemáticas;
el derecho a la vida, y el derecho internacional humanitario.
Es triste y desalentador, que dentro y fuera de Cuba, muchos que sufrieron en carne
propia el oprobio, cruel y criminal del presidio,
que es el más rudo y devastador de todos los dolores, se puedan olvidar de las
experiencias vividas.
Es triste permanecer con los brazos cruzados, y la conciencia tranquila; cuando ayer -
en el pasado reciente-, enfrentaban y compartían, junto a los presos cubanos, la barbarie
ultrajante y el desastre carcelario del régimen de la isla.
Es inaudito que aquellos que sufrieron condenas en Cuba, hoy guarden silencio y se hagan
cómplices de la barbarie.
Resulta inconcebible, cruel e injusto que los organismos de control y defensa en materia
de derechos humanos de la ONU, se rehúsen a visualizar y levantar sus voces, ante los
crímenes y actos violatorios que a lo largo y ancho de la isla (especialmente en las
prisiones) se están cometiendo.

¿Cómo es posible hacerse cómplice; vivir aislado del odio, la violencia; el trato cruel,
inhumano y degradante que tiene lugar tras estos muros? Es inadmisible, que tantos en
el mundo se rehúsen a escuchar y solidarizarse ante tanto dolor, crueldad e injusticia
que brotan del interior de las cárceles cubanas, desde donde se pisotean y mancillan
la dignidad de miles de seres humanos.
¿Cómo es posible que no exista un freno que logre superar la odiosa condición de inequidad,
segregación, exclusión y marginalidad en la que viven los presos cubanos?
¿Cómo no darse cuenta que Cuba está actuando como juez que evita ser inspeccionado
y juzgado, cuando su criminal expediente lo convierten en el primer acusado?
Fuente: Hablemos Press/ La Habana
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