Por William Cácer Díaz.
La Habana, 13 de Mayo.- Más de
80 personas, incluyendo niños
vestidos de uniforme
escolar, fueron interceptados
por la Policía Nacional Revolucionaria
(PNR), en la mañana del pasado
día 6 de mayo, para impedir que
realizaran una protesta frente a la Plaza de
la Revolución, donde radica el Consejo de Estado.
La intersección ocurrió en el Punto de Control de la PNR de Bacuranao
cuando las personas se dirigían, en un ómnibus de la ruta 400 que cubre el tramo
Guanabo-La Habana, al Consejo de Estado para protestar por un desalojo
masivo del que fueron víctima.
“La Policía desvió la guagua (ómnibus) para la sede del Poder
Popular de Guanabo donde nos dieron una charla que no nos
convenció, pero nos prometieron que se iba a analizar el caso del
desalojo, y que en los próximos días nos legalizarían las
viviendas”, dijo Rosa Ortega.
Dos días antes, estas personas, que residían en el caserío Los Tanques, ubicado
en Calle 17, entre 412 y final del reparto Peñas Altas, en Guanabo, habían sido
desalojadas por la PNR, que obró bajo las órdenes del Gobierno y la Dirección
Municipal de la Vivienda de Habana del Este, y sus viviendas fueron
demolidas con bulldozer.
Los desalojados, que forman 27 familias, despertaron en la mañana
del día 4 sorprendidos por un gran despliegue policial.
Según vecinos del lugar, el caserío amaneció cercado por más de 120 policías
y militares de las tropas élites del ejército, llamados Avispas Negras, en camiones
y carros patrulleros; una brigada de demoliciones con tres bulldozer y
carros grúas; médicos y enfermeras en ambulancias, el personal de la Vivienda
y dirigentes del Gobierno…entre otros.
“Cuando amaneció, comenzaron ante la vista de los indefensos
pobladores uno de los más crueles y despiadados desalojos
que yo haya visto”, destacó Rigoberto Cutiño, un vecino del lugar.
La demolición comenzó con las casas de las familias más pobres,
las cuales eran de madera.
Las bulldozer comenzaron tumbando las casas de madera, después
pasaron a levantar los cimientos de las que aun estaban en
construcción y por último, derribaron las que ya estaban a la
altura de arquitrabe o terminadas. Todas estas viviendas fueron
construidas con esfuerzo propio, según testimonios de los vecinos.
Las líneas telefónicas fueron interrumpidas y se les prohibió a los presentes
tomar imágenes.
“Cuando saqué mi teléfono celular para llamar a un vecino que estaba para La
Habana y le estaban demoliendo su casa, me percaté que mi teléfono estaba sin
servicio. Las demás personas también estaban sin comunicación. No pudimos llamar
a nadie, y al que sacara una cámara fotográfica se lo llevaban preso”, dijo entre
lágrimas una de las afectadas.
Aunque muchos de los desalojados llevaban más de 10 años viviendo en esos hogares,
una de las trabajadoras de Vivienda, que participó en el desalojo, dijo que “hacia
más de 15 días que estas personas habían sido alertadas para que retornaran a
su lugar de origen, porque esas construcciones eran ilegales y serian demolidas”.
Mientras se desarrollaba el desalojo, el Delegado del Poder Popular de la localidad,
llamado Abraham, trató de llegar al lugar para impedir lo que estaba sucediendo,
pero fue interceptado por oficiales del ejército que le gritaron: ¡vallase de aquí, que
usted no es nadie!
Varios vecinos y curiosos que llegaron para presenciar lo que ocurría, criticaron la
actitud de la primera secretaria del, gobernante y único, Partido Comunista de Cuba
(PCC) del municipio, que de manera muy grotesca les gritaba a los vecinos que
se fueran del lugar.
“Este poblado está rodeado de marabú y sobre el diente de perro, a más de 30
kilómetros de la ciudad más cercana y de cualquier hospital ¿Por qué nos
sacan de aquí? ¿Adónde vamos a ir con nuestros niños pequeños? ¿Por qué nos
hacen esto? Se preguntaba una joven.
Aunque el gobierno alega que en Cuba no hay desalojo, y a estas acciones
les llaman extracciones y forman parte de las nuevas reformas del presidente
cubano Raúl Castro, la agencia de prensa independiente Hablemos Press ha reportado
en lo que va de año, más de 700 desalojos o “extracciones”.
En vallas colocadas, a orillas de las carreteras, por la propaganda del PCC se
pueden leer letreros que dicen: “Nuestros cambios son para más socialismo”,
por lo que no pocos cubanos piensan que no hay esperanza de prosperidad en la
Cuba de los hermanos Castro.
Fuente: Hablemos Press/ La Habana
