Después de unas elecciones que parecen signadas por la ventaja y los resultados no aceptados, nos encontramos con unos "sucesores" que no entienden de mensajes, ni del país que intentan gobernar.
Un resultado que muestra una Venezuela partida en dos mitades, exige que quienes en definitiva resulten elegidos, entiendan lo que quieren sus ciudadanos.
Sería interminable y fastidioso que nos propusiéramos listar las ventajas, faltas de ética y las violaciones que el sector oficial cometió durante y antes de la breve campaña electoral indicada por el CNE.
También sería poco útil que expresáramos el sesgo de las actuaciones del que debería haber sido el máximo juez de la contienda y que resultó un peón del oficialismo.
Vagas son las posibilidades de que una justicia acomodaticia, que en 14 años ha fallado siempre a favor del gobierno, pueda acceder siquiera a analizar la impugnación que se ha anunciado y que hoy, cuando aparezca este artículo, debe haber sido materializada.
Mientras tanto, el Ejecutivo, que se encuentra cuestionado, ejerciendo el poder como si tuviera en sus manos todas las barajas del mazo, comienza a dictar medidas difíciles de comprender.
Por un lado hemos visto cómo se ha incrementado, con el nombre del general retirado Antonio Rivero, la lista de "presos políticos" del régimen que nos destruye.
Nos da vergüenza lo que hemos leído en la prensa. El general Rivero (a quien no conocemos) recibe, el sábado pasado, una invitación para "conversar" con un colega activo y la consecuencia es una privación de libertad y el sometimiento a juicio por dos causas muy difíciles de sustanciar: asociación para delinquir (sin que haya existido delito) e instigación al odio... La Fiscalía, aparentemente por falta de argumentos dejó de insistir en un tercer supuesto delito, el de conspiración.
La respuesta del militar preso es que inmediatamente inicia una huelga de hambre. Esta acción nos hace recordar a quien tenemos siempre presente y a quien tampoco conocimos, Franklin Brito, quien decidió iniciar una huelga similar para protestar por el despojo que se le hizo de su propiedad agrícola y el régimen del "antecesor" lo confinó en el Hospital Militar y, aparentemente, falleció de mengua después de haber perdido casi toda su masa corporal.
Por otra parte, leemos que una importante cadena de automercados de propiedad privada de miembros de unas familias muy trabajadoras, anuncia una lista de bienes de consumo diario en la esperanza de todos los venezolanos, donde se incluye harina de maíz, harina de trigo, aceites vegetales, azúcar, mantequilla, café, papel higiénico y arroz. Dice el aviso colocado por la empresa, que el Ministerio de Alimentación y Comercio los ha instruido para que limiten la venta de esos productos a escasas presentaciones comerciales.
Nos hacemos dos reflexiones: La primera es una pregunta tonta. ¿Quién ha dado potestad a ese ministerio para que racione la venta de bienes esenciales para la familia venezolana?
La segunda viene de la consulta que hemos realizado entre algunas amas de casa cercanas a nuestra cotidianeidad. De esta consulta llegamos a la conclusión de que los bienes racionados se encuentran desaparecidos. Y entonces, también surge otra pregunta: ¿Quién es el responsable de que se encuentren desaparecidos esos bienes apetecidos y demandados por la ciudadanía? La respuesta es muy sencilla y esperamos que nuestros acuciosos lectores la encuentren rápidamente.
Como vemos, nos enfrentamos a situaciones cada vez más intolerables. No podemos aceptar la existencia de presos políticos. Tampoco podemos aceptar que el régimen que nos destruye, dicte un
"ukase" con la primera lista de racionamiento de bienes caros para el venezolano.
rafael862@yahoo.com @rafael862