WASHINGTON (AFP). El jefe de la OTAN, Anders Fogh Rasmussen, dijo ayer que confiaba en que se estaba acabando el tiempo del líder libio, Muamar Gadafi, a pesar del prolongado conflicto entre sus fuerzas y los rebeldes que buscan sacarlo del poder.
Pero el secretario general de la OTAN también reconoció que la guerra que ya lleva cerca de dos meses se resolvería política y no militarmente.
“Se terminó el juego para Gadafi. Debe darse cuenta de que más pronto que tarde no hay futuro para él y su régimen”, declaró el secretario general de la OTAN a la CNN.
“Hemos detenido a Gadafi. Su tiempo se está acabando. Está cada vez más aislado”, afirmó.
Dado “el viento de cambio” que atraviesa el Norte de Africa y Medio Oriente, la muerte del líder de Al Qaida, Osama bin Laden, y la creciente presión sobre los talibanes en Afganistán, el ex primer ministro danés dijo que era “muy optimista” de que Gadafi sería desplazado del poder después de ejercerlo durante más de cuatro décadas.
Misrata, bastión insurgente del oeste de Libia asediado por las fuerzas gubernamentales de Muamar Gadafi, volvía a ser ayer escenario de intensos combates, mientras los rebeldes de Bengasi esperaban armas de Italia.
Los combates se desarrollaban al oeste de Misrata, gran ciudad costera a 200 kilómetros al este de Trípoli, en la localidad de Burgueya, según pudo constatarlo un corresponsal de la AFP.