EFE/A. O.
Cinco familias que conforman un grupo de treinta personas se han quedado en la provincia
El Centro de Refugiados de Sigüenza ha sido el lugar de destino de buena parte de los 37 excarcelados cubanos y sus familiares que llegaron ayer a España. Algunos se han quedado en un piso de acogida que la Asociación Comisión Católica de Migraciones (ACCEM) tiene en Guadalajara.
Los cubanos fueron trasladados a distintos puntos.
Según explica el responsable de esta organización en Castilla-La Mancha, Braulio Carlés, se trata de un grupo de 30 personas que forman cinco familias, una de ellas –de siete miembros– se ha quedado en la capital.
De todos ellos se ocupa ACCEM, que la próxima semana iniciará los trámites necesarios para que sean considerados como “solicitantes de asilo”, un proceso que se está resolviendo en un tiempo aproximado de seis meses. Sin embargo, la labor de esta organización va más allá e incluye también un trabajo “personalizado” con cada uno de ellos para facilitar en la medida de lo posible la integración de los recién llegados. Así, de forma paralela, se empiezan los procesos de empadronamiento y también de formación e inserción.
Cabe recordar que el pasado verano llegaba a Sigüenza un primer grupo de excarcelados cubanos, con los que se siguió idéntico procedimiento. Actualmente, la mayoría están ya ubicados en pisos. “Con ellos se ha iniciado una segunda fase, de seguimiento. Entendemos que los objetivos se han cumplido”, apunta Carlés, algunos incluso ya tienen empleo, si bien no se puede generalizar sobre el nivel de integración, cada uno llega con sus circunstancias, y “llevan distintos ritmos”, indica el responsable de ACCEM.
Además de a la provincia de Guadalajara, los cubanos y sus familias han sido distribuidos a otros centros de acogida y viviendas de Madrid, Andalucía, Comunidad Valenciana, Cantabria, País Vasco, Cataluña y Castilla y León. Sólo el opositor Orlando Fundora, que salió del aeropuerto en una ambulancia de la Cruz Roja, va a permanecer en Madrid debido a su delicado estado de salud.
Con la llegada de este colectivo el régimen castrista ha puesto fin al proceso de liberación de presos políticos y de conciencia en Cuba que comenzó en julio. Exteriores ha facilitado a los recién llegados asesoramiento para que presenten la solicitud de protección internacional, una figura que recoge la Ley de Asil