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Esta Página, "Voz Desde el Destierro", pretende que sea una tribuna en la Red de redes, para aquellos que no tienen voz dentro de la isla de Cuba, para romper el muro de la censura, la triste y agobiante realidad del pueblo cubano. Editor y redactor: Juan Carlos Herrera Acosta. Ex-preso Político de la causa de los 75.

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Socialismo vs sociolismo: Por Diego M. Vidal

 Domingo 24 de abril de 2011
El histórico líder cubano, Fidel Castro, se despidió del Congreso con la renuncia a su cargo de Secretario General del Partido Comunista cubano. (AP)
El VI° Congreso del Partido Comunista isleño alentó la creación de un capitalismo a baja escala

Una vez apagados los últimos sones de la Internacional, las conclusiones del VI° Congreso del Partido Comunista (Pcc), contrariamente a lo que muchos creen y algunas agencias noticiosas anunciaron como inminentes, deberán recorrer un lento proceso hasta ver convertidas en ley de la Asamblea Nacional y al menos una reforma constitucional, las directivas emanadas de él.
“El pueblo que quiera ser libre sea libre en negocios”, una de las máximas de José Martí que cubren el frontispicio de una entidad bancaria habanera, parecen regir los lineamientos que buscan actualizar y sincerar la realidad económica de Cuba y blanquear con una mayor fiscalización estatal todas aquellas actividades hasta ahora sumergidas en la informalidad o lisa y llanamente en la ilegalidad. Así, ahora el Estado intervendrá mediante presión impositiva en la compra y venta de autos e inmuebles entre cubanos, recaudando donde siempre lo hacía un intermediario. Lo mismo en trabajos por cuenta propia, desde servir café hasta arreglar zapatos, pasando por un sinfín de actividades de diferente cuantía. Sin embargo, las dudas persisten en si aquellos que realizan estas transacciones clandestinas aceptarán pagar los impuestos que conlleven o si la cuestión se mantendrá como hasta hoy en que muchos vehículos recorren las calles cubanas conducidos por unos pero a nombre de otros y las casas se cotizan en un parque público con alguien que tiene un “socio” (eufemismo de compinche) en la oficina de vivienda que por una cifra convenida según barrio y cantidad de habitaciones, realiza la consiguiente permuta. Este método de negociación comercial, también extendido a rubros más cotidianos como el de conseguir una pieza de un ventilador o un electrodoméstico nuevo entre otras cosas más elementales, se ha extendido en el tiempo y la práctica generalizada. Aún cuando se persigue y sanciona penalmente, ha construido con mayor velocidad lo que popularmente denominan “sociolismo” que las bases sentadas hace medio siglo para alcanzar el socialismo.
El desafío que tiene ante sí el gobierno de la isla es convencer a la población de la necesidad de aportar al fisco y así detener el drenaje de recursos que provienen de excesivos subsidios y del robo de bienes de los almacenes estatales. Poner las cuentas en orden fue una de las premisas que planteó el presidente Raúl Castro al asumir en febrero del 2008, ratificado en este congreso partidario. Del mismo modo, las duras críticas hacia el funcionamiento del Pcc porque nunca ofició como herramienta de control gubernamental y mucho menos como “correa de transmisión” con el pueblo. Tal vez por eso la esperanza de los cambios que se necesitan se ha puesto más en la conformación del nuevo Comité Central (CC), en el que las mujeres, los jóvenes y la composición racial del mismo están en mayor consonancia con la sociedad cubana. Un detalle auspicioso para el escritor disidente Norberto Fuentes, por “la cantidad de negras que hay ahora en el CC del partido. Las negras cubanas son fieramente maternales, es decir, son mujeres muy pragmáticas. La esclavitud y luego el capitalismo las obligó a luchar por la vida, en combate desigual. (…) Ahora están en el Comité Central los más fuertes”. La presencia de muchos cuadros nuevos con fuerte formación académica y técnica, como la de integrantes de las Fuerzas Armadas, tienen la impronta de quien rige los destinos del país desde hace tres años. De todos modos, la vieja guardia de la revolución sigue ocupando un lugar esencial. Con Raúl como primer secretario, sucediendo a Fidel, los nombres de Machado Ventura, Ramiro Valdéz, Colomé Ibarra y Guillermo García Frías, entre otros históricos, son una señal de en qué manos estará el timón que, en dosis homeopáticas, conducirá durante el próximo quinquenio el proceso revolucionario hacia la “actualización del modelo” como se le denomina oficialmente y por “un socialismo renovado, profundamente cubano, con un gran sentido de la nacionalidad, de la patria”, asegura el presidente de la AN y miembro también del CC, Ricardo Alarcón.
La limitación de la permanencia en los cargos de gobierno y del partido es una decisión autoimpuesta por Raúl Castro para sí y la dirigencia más veterana. Sabe de sobra que el reloj biológico juega en contra de la prosecución de cualquier reforma y que las necesidades populares tienen un tiempo limitado, cuando se entusiasma con las mejoras de sus vidas. Sin políticas de shock ni ajustes de corte capitalista, ordenar la economía e impulsar el desarrollo es la tarea que quiere conducir sin la sombra nefasta del final de otras experiencias socialistas.

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