Esta Página, "Voz Desde el Destierro", pretende que sea una tribuna en la Red de redes, para aquellos que no tienen voz dentro de la isla de Cuba, para romper el muro de la censura, la triste y agobiante realidad del pueblo cubano. Editor y redactor: Juan Carlos Herrera Acosta. Ex-preso Político de la causa de los 75.
La isla parece estar cerca de una decisión histórica para eliminar al
menos algunas de las restricciones que pesan sobre sus habitantes
para salir cuando quieran del país
Después de controlar los movimientos de sus ciudadanos durante cinco décadas
un alto funcionario anticipó que se producirá un cambio "radical" y "profundo"
dentro de algunas semanas. Ese comentario, formulado por el titular del parlamento Ricardo Alarcón, suscitó una plétora de especulaciones entre
exiliados, cubanos en la isla y analistas políticos de que la odiada visa de
salida podría pasar al olvido, aunque el Gobierno deRaúl Castro sigue
limitando cuidadosamente los viajes de médicos, científicos, militares y otros
en cargos delicados para evitar una fuga de cerebros.
Otros altos funcionarios cubanos advirtieron que no deben despertarse
falsas expectativas, dejando a los isleños y a los expertos preguntándose
hasta dónde está dispuesta a ir el liderazgo cubano.
En los últimos 18 meses, Castro ya borró las prohibiciones a algunos
negocios privados,legalizó las ventas de inmuebles y automóviles, y permitió
a los cubanos que contraten empleados, nociones que habían sido anatema
para la ideología marxista del gobierno.
Sin embargo, levantar los controles de viajes podría ser un paso más largo,
al menos simbólicamente, con enormes riesgos económicos, sociales y
políticos. Aun una normativa a medias, como reducir los enormes costos
de las visas de salida o poner fin a los límites de tiempo que los cubanos
pueden vivir en el exterior, serían significativas.
"Sería un gran avance", comentó Philip Peters, un experto en Cuba del Instituto
Lexington, del estado de Virginia. "Si Cuba pone fin a las restricciones a los
viajes de sus propios ciudadanos, eso significa que las únicas restricciones
que quedarían vigentes serían las que los Estados Unidos impone a sus
ciudadanos".
La visa de salida cuesta 150 dólares en un país cuyo salario promedio es de
20 dólares mensuales. A quien el viajero quiera visitar también debe pagar
200 dólares a un consulado cubano en el exterior. Los que salen sólo reciben
pases por 30 días y el costo de la extensión varía por país. En los Estados
Unidos es de 130 dólares por mes. Los que se quedan en el exterior durante
más de 11 meses pierden el derecho a residir en Cuba y hasta antes de
2011, todas sus propiedades pasaban al Estado.
La eliminación de la visa de salida abriría las puertas a una mayor emigración
y facilitaría a los que están en el exterior evitar perder su derecho a la residencia,
carga que cayó sobre oleadas de exiliados desde la revolución de 1959.
También podría engrosar el número de cubanos que viajan al exterior para
trabajar, aumentando lasremesas a corto plazo y las inversiones de una
nueva clase acaudalada a largo plazo.
Pero Peters y varios analistas dijeron dudar que las nuevas reglas provoquen
algún cambio en las políticas de Washington hacia Cuba, como la prohibición
al turismo, que gozan del respaldo del poderoso grupo de los exiliados cubano-estadounidenses. "No creo que esto conduzca a un cambio drástico, pero una acumulación de mejoras en materia de derechos humanos podría conducir a un
cambio paulatino", agregó.
Declaraciones cruzadas
Durante años circularon los rumores de que se eliminaría la visa de salida. Las
versiones cobraron fuerza hace algunos meses cuando el Partido Comunista
apoyó una reforma a la inmigración en una reunión crucial, hasta que Castro
aplastó esas esperanzas en diciembre cuando dijo que no era el momento
oportuno y que el futuro de la revolución estaba en juego. Los comentarios de
Alarcón en una entrevista publicada en abril después revivieron las esperanzas
de que se aproximara el cambio.
"Uno de los temas que estamos debatiendo actualmente al más alto nivel del
Estado concierne la cuestión migratoria", dijo al periodista francés Salim
Lamrani. "Vamos a proceder a una reforma migratoria radical y profunda en
los próximos meses con el fin de eliminar este tipo de restricción".
Sin embargo, el sábado, el vicecanciller Dagoberto Rodríguez advirtió a los
exiliados que no albergaran esperanzas desmedidas, amenazando mantener
siempre algunos controles a los viajes mientras enfrentara una amenaza de
enemigos en Washington.
La odisea
Los habaneros están a la expectativa para ver qué hace el Gobierno. "Es hora
ya que quiten el permiso de salida", afirmó Vivian Delgado, una empleada de
comercio de 45 años. "Es absurdo que uno como cubano tenga que pedir permiso
para salir de su país y peor aún que tengo también que pedir permiso después
para volver a entrar".
Muchos cubanos se resisten a hablar sobre sus propias experiencias con la
visa de salida. Una mujer llamada Miru, que trata de salir de la isla desde 2006,
contó su historia con la condición de no ser identificada por temor a que hablar
con un periodista extranjero la pusiera en dificultades. "Ha sido un proceso largo",
dijo de su odisea, que comenzó cuando su marido desertó de una misión médica
en África y buscó asilo en los Estados Unidos.
En primer lugar, ella tuvo que conseguir una carta que la eximía de su trabajo en
un ministerio del Gobierno, un proceso que demoró cinco años. Sólo después
pudo solicitar la visa de salida. Eso fue hace tres meses y Miru todavía no ha
recibido una respuesta. Las autoridades no le dan un motivo específico
por la demora.
Los controles de salida son un legado de la Guerra Fría durante la alianza de
Cuba con la Unión Soviética, instituidos en diciembre de 1961 para evitar
la fuga de cerebrosmientras cientos de miles de médicos y otros profesionales
huían, muchos de ellos para rehacer sus vidas en el sur de la Florida. Tres meses después entró en vigor el embargode los Estados Unidos.