Esta Página, "Voz Desde el Destierro", pretende que sea una tribuna en la Red de redes, para aquellos que no tienen voz dentro de la isla de Cuba, para romper el muro de la censura, la triste y agobiante realidad del pueblo cubano. Editor y redactor: Juan Carlos Herrera Acosta. Ex-preso Político de la causa de los 75.
(Caracas, 08 de abril – Noticias24) “En los años de mi vida, que pronto
serán 70, he visto cambiar al mundo para mejor”, fueron las primeras
palabras de una aleccionadora y exclusiva conversación con una de las
escritoras más reconocidas de América Latina, Isabel Allende.
Allende tomó una parte de su tiempo que ahora dedica a escribir su nueva
obra, “cuando la historia no tiene su forma definitiva y los personajes están
borrosos”, para conversar con Noticias24 y brindarnos una mirada exclusiva
de su vida, de la mujer y del mundo.
Hija de Doña Panchita y de Tomás Allende, Isabel nació en Perú en el
mes de agosto del año 1942. Tras años de viajes por distintas partes
de América y el mundo, y después de la alegría de ver nacer a sus hijos
Paula y Nicolás, la autora de “La casa de los espíritus” tuvo que presenciar
el terrible Golpe de Estado que derrocó el gobierno de Salvador
Allende, cuestión que la obligó a partir a nuestra tierra, Venezuela.
“Yo viví en Venezuela desde 1975 hasta 1987, cuando era uno de los
países más ricos y hedonistas del mundo, gracias al petróleo”, dijo mientras
recordaba sus años en nuestro país. Era el momento donde este país era
conocido como “la Venezuela Saudita.
Sin embargo, más allá de la
opulencia, Isabel observaba situaciones
profundas que aún hoy se denuncian.
“Existían problemas de disparidad social,
económica y corrupción, especialmente a nivel
político, lo que originó un clima de descontento
y violencia en una sector numeroso de la población que estaba marginado del
poder y de los recursos”, dijo y, uniendo el pasado con el presente, como
en una buena historia, explicó que “eso preparó el terreno para la revolución
chavista, que a mí no me tocó presenciar”.
“Mi impresión de Venezuela en aquellos años fue de un país alegre,
desordenado, amistoso, abierto, donde cualquier pretexto era bueno para celebrar.
Yo venía de Chile, un país con dictadura, pobre y reprimido, el contraste con
la Venezuela asoleada y rica era notable. Ahora Venezuela vive un
momento muy diferente de su historia, pero creo que el carácter de
la gente no ha cambiado”.
Sobrina de uno de los líderes chilenos con mayor fama a nivel
mundial, Salvador Allende, Isabel recuerda hoy a la figura del expresidente
con “admiración y respeto”, pero sin cegarse ante “los errores” de aquel gobierno.
“Los tres años del gobierno socialista de Allende, anteriores al golpe militar
de 1973, fueron caóticos, había crisis social, política y económica”, dijo Isabel
recordando la vida en Chile antes del terror del golpe de estado. “Allende
pretendía hacer profundas reformas dentro del marco de
la constitución, respetando todos los derechos de los ciudadanos”,
pero esto era, como bien indica, un “sueño imposible”, en un contexto de
Guerra Fría “cuando la Unión Soviética y los Estados Unidos habían dividido
al mundo en dos esferas de influencia”.
Además, era valiente. Un hombre que “estaba dispuesto a morir por una
causa” y que jamás retrocedió “como demostró en sus últimos
momentos durante el bombardeo del Palacio Presidencial”.Pero sobre todo,
Allende “era un idealista, un verdadero demócrata, que jamás habría
permitido una dictadura comunista, como temían sus enemigos“,
aseguró. Pero más allá del hombre en el poder, “en lo personal era carismático,
tenía mucho sentido del humor, poseía una mente rápida, era tan leal que ira
incapaz de imaginar una traición, y en Chile decíamos que tenía “muñeca”
para manipular cualquier situación a su favor”.
Según relata, ese día ninguno de los militares que dio el golpe
se atrevió a enfrentarlo cara a cara, por simple miedo: “Por temor a que
Allende les diera vuelta, tan grande era su poder de convicción y su carisma”.
“En Chile la oposición interna al gobierno fue despiadada, sus
enemigos estaban dispuestos a destruir la democracia, de la cual estábamos
tan orgullosos, con tal de acabar con Allende y lo consiguieron”, reflexionó.
Viajes, experiencias sociales y políticas, y múltiples premios que hoy hacen
de Allende una de las escritoras más populares de nuestros tiempos,
son elementos que construyen la vida de una luchadora.
Y es que después
de lo que ha pasado
en su vida, Isabel
se erige como
una feminista
indiscutible,
siempre en defensa
de los
derechos
fundamentales
del género. Esta
afirmación se
palpa en el esfuerzo
que ha puesto
en su fundación,
Foundation, que se encarga de ayudar a mujeres y niñas en las áreas de salud,
educación y protección. Pero el sentido último de esta iniciativa yace en la esencia
más hermosa de esta mujer: su hija Paula.
Su ángel. Es así la única forma de describir la conexión que todavía existe entre
madre e hija, porque justamente como ella lo dijo, “la muerte es un terrible
inconveniente para la comunicación, pero no es un obstáculo”.
“Paula se fue a los 28 años a otra vida, pero me siento en contacto
con ella y su recuerdo me acompaña siempre. No veo fantasmas, por
supuesto, pero mediante un ejercicio de amor, imaginación y memoria, puedo
sentirla presente”, dice la autora sobre su hija que, además, ha sido fuente de
inspiración para sus obras.
Y en homenaje a ella es que se creó la Fundación. “Cada vez que firmo un
cheque de la Fundación o me toca escuchar la historia de una de esas mujeres
o niñas que ayudamos, siento que tengo a Paula a mi lado. Sueño con ella. Es
mi guía, mi maestra, ella me recuerda cuáles son los valores y principios que debo
defender”.
Durante su vida, esta mujer ha intentado ilustrarnos el mundo desde su
óptica, cosa que, dicho sea de paso, ha logrado con éxito. Una vida
de logros y hallazgos, de dolor y superación, es lo que ha hecho que Allende tenga
hoy una visión más profunda.
“Nací en medio de la Segunda Guerra Mundial, del holocausto,
las bombas atómicas en Japón, después me tocó la Guerra Fría,
dictadura y mucho más. Cuando yo era niña nadie hablaba de feminismo, de
los derechos de los niños, de ecología, del racismo; la violencia doméstica y
muchos otros temas que hoy son parte de la agenda global. Hemos
evolucionado espasmódicamente, a saltos y tiritones, pero vamos hacia adelante”.
La mujer que se describe como “atrevida
en las ideas, tímida en lo social, callada la
mayor parte del tiempo, enamorada siempre, madre exagerada, amante apasionada,
trabajadora humilde, generosa porque en
realidad he tenido que dejar todo atrás varias
veces en mi vida y empezar de cero”, asegura que no es pesimista respecto
al futuro ya que, aunque “los problemas actuales son inmensos, tenemos
más recursos y estamos mejor conectados que nunca antes en la historia”.
Para ella, los problemas como la pobreza, la criminalidad, las drogas
y la violencia, requieren soluciones “imaginativas, originales y globales”.
Y es que, desde la exclusiva visión de Isabel Allende, escritora, madre, amiga,
profesional, mujer, esposa, espíritu y conexión, “todos estamos
obligados a trabajar juntos en forma incluyente, porque no se puede
dejar a nadie atrás”.
Por: Ana Vanessa Herrero / Noticias24
Con especial agradecimiento a Juliette Ambatzidis y a Isabel Allende,por dar otra mirada a la vida