Por Jorge Alberto Liriano Linares.
LA HABANA, 17 de septiembre.- Por estos días, los medios se han hecho
eco de los acuerdos del Gobierno Brasileño con la Organización
Panamericana de la Salud (OPS), en la que se pretende la contratación
de 4000 médicos cubanos.
Actualmente, ya se encuentran 400 en el gigante Sur que serán
destinados a ejercer en regiones apartadas, cumpliendo un programa
llamado “Más Médicos”, que según las autoridades brasileñas
garantizará una alternativa para millones de personas que hoy no
tienen acceso a un médico.
Quiero invitar a mis estimados lectores a dar un pequeño recorrido por
el interior de nuestro Sistema de Salud; fundamentalmente, centremos
nuestra atención en los Hospitales y Policlínicos donde se presta servicio
a los cubanos de a pie: al cubano pobre y humilde, pues en la
práctica el programa del médico y la enfermera de la familia va
desapareciendo.
No se puede negar que estos programas llegaron a ser el eje principal
del sistema de atención primaria de salud, pero en los últimos años,
más de 40, 000 médicos han salido del país a “cumplir misiones en otros
países”. A todo este desastre hay que sumarle las toneladas de
recursos -entre equipos, medicamentos, insumos y productos químicos-
desviados para cubrir misiones de interés político en países de
Latinoamérica y África.
Lo cierto, es que a lo largo y ancho de la Isla la mayoría de los
consultorios médicos están cerrados por falta de personal; algunas
consultas se mantienen abiertas por la labor que prestan estudiantes
de medicina que cursan el tercer año de la carrera, carentes de
calificación y responsabilidad profesional.
Los Hospitales e instalaciones de salud donde se atienden los cubanos
de a pie se encuentran en mal estado, con problemas constructivos;
faltos de higiene y condiciones mínimas para brindar servicios médicos
adecuados. Cuando los pacientes ingresan, sus familiares deben
proveerles la alimentación y enceres como ropa, toallas, pijamas,
ventiladores, vasos, cubiertos, bombillas; incluso, medicinas y reactivos,
entre otros recursos.
Aunque el país cuenta con centros de tecnología avanzada, donde
se producen medicamentos para la exportación, las farmacias del
pueblo carecen de todo tipo de productos; el déficit alcanza
medicinas esenciales, como analgésicos, antiácidos, vitaminas, jeringas,
termómetros, según declaraciones de las trabajadoras de estas
dependencias que por razones de seguridad no se identifican.
En nuestro recorrido visitamos la Sala de Terapia del Hospital Julio
Trigo, en la capital, y establecimos diálogos con algunos enfermos
allí hospitalizados.
María del Carmen Figueroa, una anciana de 76 años de edad, que
fue internada por una sospecha de presentar cáncer de pulmón, lleva
20 días esperando que le realicen la broncoescopía, lo que no ha
podido suceder por encontrarse roto el equipo.
Jesús Alberto Reina, un paciente de 62 años de edad, es la tercera vez
que permanece ingresado en este Hospital a causa de un enfisema
pulmonar y una bronquiectasia; en dos ocasiones le han dado de
alta y han tenido que ingresarlo según argumenta por no tener acceso
a un simple botellón de oxígeno que lo ayude con su limitación
respiratoria…
En este recorrido, tuvimos la oportunidad de conocer a Alicia Vidal, de
52 años de edad, que hacía un año esperaba que le realizaran una
gastroendoscopía y finalmente pudo lograrlo, después de ofrecer
una dádiva de 5.00 CUC a personal médico.
Según el resultado de la prueba, la señora Vidal padece duodenitis
crónica y úlcera Péptica. El especialista le indicó un tratamiento;
ahora, su mayor preocupación es encontrar los medicamentos, pues
según la informaron que sólo existen en las farmacias que vende en
pesos convertibles.
“El incremento de las enfermedades transmisibles es motivo de
creciente preocupación”, explicó el epidemiólogo Dr. Galindo, a un
grupo de familiares reunidos en la sala de estar del Hospital Julio Díaz.
Según el galeno, todo el año se reciben cientos de casos, afectados
por epidemias como el Dengue, Lectopirosis, meningo encefalitis.
“Ahora nos está afectando el cólera, y no contamos con los recursos
indispensables para combatirlo; se necesita mucho apoyo y
comprensión por parte de los familiares”, concluyó.
Todo indica que hace años se abandonaron programas que lograron
algún funcionamiento dentro del Sistema de Salud cubano; la famosa
potencia medica quedó atrás, como tantos programas.
El sistema de salud en la Isla agoniza. Lo que más llama la atención,
en medio de este desastre, es que el pueblo humilde y pobre no
tenga acceso a la asistencia médica en los hospitales llamados
diferenciados, como el “Cira García”, CIMEQ, Frank País y La Pradera.
Parque de ambulancias del Hospital Cira García

