Esta Página, "Voz Desde el Destierro", pretende que sea una tribuna en la Red de redes, para aquellos que no tienen voz dentro de la isla de Cuba, para romper el muro de la censura, la triste y agobiante realidad del pueblo cubano. Editor y redactor: Juan Carlos Herrera Acosta. Ex-preso Político de la causa de los 75.
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Castro brindó refugio a fuerzas terroristas, los vascos entre otros. Exiliado
en España tras romper con el castrismo, el hombre a cargo de este grupo
dio detalles al diario El País
Durante 15 años, Julio Antonio Alfonso Fonseca fue el encargado de monitorear
a un conjunto de terroristas vascos instalados en Cuba. Su relato pone fin a las reiteradasmentiras del régimen cubano, que siempre negó esa presencia de
ETA en la isla.
Esta es la primera vez que una fuente de primer nivel confirma lo que por años ha
sido denunciado, tanto por España -principal damnificada por esta complicidad
castrista con los etarras- como por otros gobiernos del mundo.
Entrevistado por el diario español El País, Fonseca, un especialista en política
y relaciones jurídicas internacionales, a quien los terroristas vascos llamaban "El
de siempre", "Guillermo" o "El pequeño" en sus comunicaciones internas, reveló
el grado de protección de que gozaban los miembros de ETA instalados en
Cuba -llegaron a ser 22- por parte del propio "Líder máximo" de la Revolución
castrista.
"Todo lo relacionado con ETA depende directamente de Fidel. No se hace
nada sin su visto bueno", dijo Fonseca. "Los vascos tienen asignado un
dispositivo específico de protección y control. Son un secreto de Estado.
Aunque están considerados como un movimiento de liberación nacional más,
se los vigila casi igual que a la disidencia porque se los considera asunto de
seguridad nacional. Hay que tener en cuenta que EEUU ha utilizado la estancia
de ETA para incluir a Cuba en la lista de Estados que patrocinan el terrorismo
y, de esta manera, justificar su política de embargo. La acogida de etarras se
ha vuelto contra nosotros como un bumerán", explica.
Castro no sólo traicionó con esta actitud acuerdos firmados con Madrid, sino
que pretendió ganar ascendiente sobre España, apostando a mediar en ese
conflicto: "Fidel vio en ETA a un grupo de gente que luchaba por la autonomía
vasca y llevado de suegolatría y lo retorcido de su pensamiento les dio
tratamiento de movimiento de liberación nacional apostándose como negociador preponderante en un hipotético arreglo entre ETA y
España".
El grupo terrorista vasco no sólo encontró refugio en Cuba: también pudo
contactarse allí con otras organizaciones de su tipo como el Sinn Fein-IRA.
Julio Alfonso Fonseca fue testigo de esa conexión, que tuvo lugar a finales de
los 80, gracias a que en la isla había una representante permanente de los
irlandeses. "En Cuba se produjo un intercambio muy fluido de planteamientos
que ha repercutido notablemente en la salida a la violencia que ha buscado
ETA", dice.
Los etarras albergados por el castrismo venían mayormente de Nicaragua.
Fonseca dice que Fidel Castro aceptó recibirlos porque se lo pidieron los
sandinistas, bajo cuyo gobierno, en los años 80, uno de estos miembros de
ETA, Miguel Angel Apalategi, "fue jefe de los servicios nicaragüenses que
adiestraban a los guerrillas latinoamericanas". "De hecho, apareció en
un video grabado por agentes de la CIA infiltrados en los grupos salvadoreños.
Él mismo se vio en la televisión mientras estaba en Nicaragua. Se sentía a
gusto en la tarea de adiestramiento guerrillero, pero cuando los sandinistas
fueron desalojados del poder tuvo que huir", agregó el ex funcionario cubano.
Más reprochable aún que haberles dado acogida es que Fidel les permitió luego
salir de la isla para volver a sus prácticas terroristas. En concreto, facilitó un ir y
venir de etarras buscados por la justicia española; un encubrimiento y una complicidad contraria a los acuerdos firmados entre ambos países.
"La detención en Francia y otros países de etarras procedentes de Cuba y la participación probada de miembros de la organización terrorista vasca en
servicios y acciones de los grupos guerrilleros de Nicaragua, El Salvador,
Colombia, tutelados por la inteligencia cubana, llevaron en su día al gobierno
de José María Aznar a denunciar que el régimen castrista utilizaba su política
de asilo como palanca de presión contra España", dice El País.
Hoy Fonseca pide perdón por si en esta tarea que desarrolló en Cuba pudo
haber hecho algo que haya ofendido al pueblo español y en particular a las
víctimas del terrorismo.
Fuente: Infobae
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