«La insistencia de presentar a Chávez enfermo confirma la inexistencia de sucesores», afirma a ABC Diego Arria, uno de los seis candidatos que participará en las primarias de la oposición el próximo 12 de febrero. El también exmiembro del Consejo de Seguridad de las Naciones Unidas cree que la enfermedad del mandatario supone «un reconocimiento a un proceso montado para el culto de personalidad. Han gastado millones de dólares en su endiosamiento a costa del patrimonio nacional», indica Arria.
Tomás Neira, académico matemático, sostiene que la información publicada por ABC muestra que «las elecciones se han convertido en una droga para Chávez. Se cree mesiánico e indispensable. Con una enfermedad grave y terminal debería retirarse de las elecciones porque así le hace un gran daño a Venezuela».
A pesar de la publicación de los informes, los venezolanos declaran saber poco sobre la salud de Chávez y lo que saben es precisamente lo que cuenta el presidente. Así lo explica Carlos Blanco, expresidente de laComisión para la Reforma del Estado, que concluye que la enfermedad del presidente venezolano ha desatado todo un proceso de negociación y acomodo en las filas del chavismo que ven cerca el final del proceso revolucionario.
