Por. ILDEBRANDO PORTILLO
19-11-2013
Para encontrar soluciones a la presunta guerra económica, no es necesario acudir a la catatónica maldad marxista; ya que para ser más inteligente, hay que ser más productivo y alejarse de los acertijos y laberintos que sólo generan en el pueblo las ansias de la agonía. Recordemos, sin el esqueleto no se tiene en pie la carne, por lo tanto, la economía para que la sintamos viva, para ser vida, tiene que ser como la vida misma, orgánica y no mecánica, activa y no represiva. Y no sirve fomentar la ruinosa represión contra el empresariado para buscar protagonismo popular a lo Robín Hood, pero en su versión pobre y ante la cruda soberbia lo que hay que mostrar es entrañas y agallas palpitantes, calientes de vida y sangre. Pensemos: Los gobiernos pueden cometer errores, pero sólo los mediocres echan raíces en sus desquiciados errores.
Cierta escrupulosidad me obliga a defender el empleo que otorgan los dignos empresarios, a quienes el decadente fanfarrón -quien tiene muy claro el concepto del chantaje- les acusa injustamente de ser hambreadores del pueblo, y ante tal artimaña te regodeas depravadamente y largas forajidas andanadas contra el empresariado decente; que por ser decente, ha invertido y ha creído en el país por razones morales. ¡Ah! Cuando hablas de inmoralidad, me preocupa que te olvides de tus camaradas filipichines, en especial del ojitos verdes y del jeque petrolero. Pregúntales si ellos obtienen ganancias justas con las divisas que le esquilman a la nación ¿Será que hasta allí llega tu desequilibrado jolgorio populista? Te regocijas de tu locuaz actitud mandando a ocupar empresas y arrasarlas, ¿cómo puedes ser tan sucio de actos? Tras de esto, hay una infinita tragedia que no podrás nunca llegar a colmar; como lo es tu vacío de inteligencia, por lo que no podrás contrarrestar tanta estupidez. Es que tu conciencia es una enfermedad de indiferencia y odio absoluto, es más tu primitivo cerebro es una bóveda recamada por la mentira, eres el perfecto tramoyista del teatro cubano, permaneces detrás de la cortina y bajo el mandato del barbudo habanero y del componente verde hastiado; quienes son los actores principales y así infinitamente hasta que la verdad sea absorbida por el valeroso pueblo y provoque la caída final del edificio de tu ilegítimo poder.