Esta Página, "Voz Desde el Destierro", pretende que sea una tribuna en la Red de redes, para aquellos que no tienen voz dentro de la isla de Cuba, para romper el muro de la censura, la triste y agobiante realidad del pueblo cubano. Editor y redactor: Juan Carlos Herrera Acosta. Ex-preso Político de la causa de los 75.
Por vozdesdeeldestierro.juancarlosherreraacosta.over-blog.es
Por: RUBENS YANES
Caracas/ 26-12-2013
La diputada María Corina Machado ha planteado un riesgoso camino para enderezar el rumbo del país: protestas y constituyente. No se debe esperar hasta el 2016 para proponer un referéndum revocatorio, dice, sino llamar a una intensa mezcla de presencia en las calles y llamado a redactar una nueva Constitución Su diagnóstico -muy acertado- indica que la democracia está en peligro y asoma que no hay garantías institucionales para articular los contrapesos del poder. Sin embargo, la solución pareciera peor que el problema, no sólo por lo temerario sino por lo suicida.
Si bien el plan de la diputada y sus compañeros contempla elegir un CNE imparcial, no explica cómo se logrará ese primer paso vital. Pareciera olvidar que la oposición no cuenta hoy en día con la fuerza necesaria para lograr ese objetivo, ya que el chavismo -a punta de triquiñuelas- ha erosionado la presencia disidente en el hemiciclo.
Aunque lograsen nombrar un CNE más equilibrado, tampoco queda claro cómo el mismo -en menos de dos años- podrá desmontar el aparataje electoral que ha hecho que el chavismo consiga más representación con cada vez menos votos.
Lanzarse en esta aventura con las condiciones asumidas por la diputada Machado, podrían terminar en una asamblea constituyente dominada por el chavismo, que termine de liquidar el sistema que pretende defender.
¿Se imaginan lectores, una asamblea nacional constituyente como la actual con mayoría chavista y presidida por Diosdado Cabello? Llegamos al presente tras una elección donde los rojos obtuvieron sólo 48% pero la gran mayoría de los curules.
Es muy riesgoso. Calcarían el Plan de la Patria en la nueva Carta Magna.
La misión de la oposición en estos dos años no debiera ser lanzarse por barrancas efectistas; sino trabajar en generar planteamientos y estructuras políticas que ensanchen su base de electores. Sólo con más electores se podrá subvertir la trama que desde el poder se ha tejido.
Es imperativo que la oposición logre romper la barrera del 50%. Ciertamente necesitará un CNE más equilibrado, este requisito forma parte de los imperativos, pero podrá ensayar las fórmulas para lograr su objetivo en elecciones menos riesgosas para el país que las de una asamblea constituyente.
E incluso, si definitivamente se aventura por ese camino, necesitará hacer la tarea que aquí planteamos: ensamblar un discurso y una organización que sea atractiva para una contundente mayoría de los venezolanos. Sino, toda la iniciativa sería suicida.