Esta Página, "Voz Desde el Destierro", pretende que sea una tribuna en la Red de redes, para aquellos que no tienen voz dentro de la isla de Cuba, para romper el muro de la censura, la triste y agobiante realidad del pueblo cubano. Editor y redactor: Juan Carlos Herrera Acosta. Ex-preso Político de la causa de los 75.
Por: Eyanir Chinea
Caracas-22 de mayo. – La noticia de que Venezuela importará 50 millones de rollos de
papel higiénico para abastecer al mercado desnudó el crítico momento productivo
del país petrolero y forzó al Gobierno de Nicolás Maduro a negociar con los
grandes archienemigos de la revolución socialista: los empresarios.
Las largas filas de compradores ofuscados por la escasez de carne, pollo, jabón,
azúcar, harinas de maíz y trigo, margarina, arroz y el codiciado papel para el baño
se han multiplicado por todo el país, amenazando con mellar la imagen de un
presidente cuyo mandato arrancó hace un mes entre acusaciones de fraude de la
oposición.
La situación ha escalado a tal punto que Maduro invitó a su mesa al
multimillonario Lorenzo Mendoza, presidente de alimentos Polar, la mayor
empresa privada del país que el fallecido Hugo Chávez amenazó durante años
con expropiar y a cuyo líder acusó de conspirar contra “el proceso”.La escasez
en el último trimestre fue del 20 por ciento promedio, informó el Banco Central
tomando en cuenta un índice que mide la disponibilidad de bienes y servicios. Pero
según el propio ente emisor, en algunos alimentos básicos las fallas incluso triplican
el índice general.
Por primera vez en años, los pasillos del Ministerio de Finanzas se han llenado de
hombres de negocios con vistosas corbatas y carpetas repletas de peticiones,
como la flexibilización de los controles a la compra-venta de divisas y de precios
que han mermado su productividad desde hace una década.
“Estamos en una fase de mucho acercamiento con el sector privado sin
dejar de atender la nueva economía socialista. Podemos crecer, todos creciendo”,
reconoció el nuevo ministro de Finanzas, Nelson Merentes, quien es visto como un
técnico del ala pragmática del chavismo con capacidad para rehabilitar los puentes con
el sector privado tras años de hostilidades.
“Lo más difícil de conseguir es azúcar, pollo, harina de maíz, aceite y leche,
que tenía más de dos meses que no la compraba”, dijo Víctor Cortés, un obrero en la
puerta de un supermercado en el este de Caracas.Pero mientras las
conversaciones avanzan, para muchos venezolanos ir al mercado sigue
siendo una odisea, obligados a recorrer varias tiendas, estar atentos a la llegada
de un producto o pagar hasta cuatro veces más en el comercio informal.
La escasez ha puesto más leña en el fuego de la inflación, que se ha disparado
ante la alta demanda y la pobre oferta, aunado al efecto cascada de la devaluación del
bolívar sobre una economía dependiente de las importaciones que en 2012 sumaron un
récord de casi 60.000 millones de dólares.
En los últimos 12 meses, los precios al consumidor se han disparado un 29,4 por
ciento, la inflación más alta de la región.
Maduro se defiende asegurando que su Gobierno es víctima de un complot
económico de especulación y acaparamiento promovido por sus contrarios
en la acera del capitalismo, aunque está dispuesto a trabajar con los interesados en
producir.
“El Gobierno bolivariano que yo presido va a garantizarle el abastecimiento a
todos en este país. Pero va por partes porque estamos superando un ataque
económico nacional e internacional, brutal”, dijo recientemente el heredero de Chávez,
quien ha prometido un gran pacto con los empresarios.
Esa es una situación explosiva que podría llevar a reavivar rencillas entre el Gobierno
y el empresariado, que se han acusado mutuamente de los acuciantes problemas
de la economía.Sin embargo, con el atraso en la asignación de 9.000 millones de dólares
que gremios calculan tiene pendientes la autoridad que administra el control de
cambios, el escenario esperado es de una lenta recuperación del
abastecimiento.
“El efecto de una flexibilización en la entrega de divisas tomará tiempo en dejarse sentir
en la economía, por lo que no descartamos que la escasez aumente“, dijo en
una nota para clientes la firma local de análisis Econométrica.
Otrora acostumbrado a gobernar con amplia popularidad, el chavismo sin Chávez
ahora se ve obligado a maniobrar con una aceptación tambaleante y con una
oposición que sigue insistiendo en desconocer el triunfo de Maduro el 14 de abril y exige
nuevos comicios.
Un sondeo del Instituto Venezolano de Análisis de Datos (Ivad) mostró en mayo que un
53,5 por ciento de los encuestados culpa a Maduro y a su Gobierno de las dificultades
del país, que un 44,3 por ciento confía en los resultados electorales y que si hubiera
elecciones de nuevo, ganaría la oposición.
Pero ni siquiera el carisma y la eficaz retórica de Chávez pudieron mitigar el
descontento de la población ante el brote de desabastecimiento del 2007, cuando
la falta de alimentos básicos fue uno de los factores que contribuyó a su primera y única
derrota electoral en 14 años en el poder.Más allá del coyuntural acercamiento entre los
actores antagónicos, pocos analistas creen que sea el inicio de una alianza sincera y
duradera entre empresarios y el presidente, un fornido exsindicalista que busca mantener
viva la radical retórica anticapitalista del “Comandante Chávez”.
“Yo generalmente compro en Mercal (red de distribución del Gobierno) pero ni
siquiera allí consigo ni harina de maíz, ni mantequilla o aceite”, dijo Katty de
Colina, un ama de casa en la población occidental de Paraguaná, donde muchas
tiendas han llevado sus ventas al aire libre para evitar interminables filas y trifulcas
entre compradores.
Si bien la gesta social del “Comandante-Presidente” sacó a millones de venezolanos
de la pobreza y creó un sistema de subsidios para suplir las necesidades básicas,
también marginó a miles de empresarios, adoptó masivas nacionalizaciones y trató de
controlar a los privados con leyes.
Tras años de expropiaciones ordenadas con puño cerrado y un Gobierno que fue
asumiendo funciones empresariales en sectores alimentarios medulares, Venezuela
se fue convirtiendo en un destino poco atractivo para los inversionistas.
Pero primero tiene que sacarse el lastre de una cuestionada gestión como
Gobierno-empresario.Ahora Maduro está dispuesto a ofrecer todo el apoyo a
quienes quieran apostar su dinero para producir en el agro, incluyendo
un diálogo permanente con empresarios, sostuvo el ministro de Agricultura y Tierras,
Iván Gil, en el Foro de Reuters sobre Inversión en América Latina.
“Al presidente Maduro sí le pediría algo. Cuándo hacen inspecciones, de las cuales
nosotros hemos sido objeto 1.500 veces (en cinco años), yo quiero saber cuántas
veces han sido inspeccionadas las empresas del sector público“, dijo un
desafiante Mendoza en declaraciones previas a su cita con Maduro, a quien luego
describió como “deferente y dispuesto a escuchar”.
Pero el problema estructural de Maduro sigue siendo el mismo que antes
de la época de Chávez: un país poco industrializado que depende exclusivamente
del petróleo. En el 2012 exportó crudo por un valor de más de 90.000 millones de dólares
y se registraron apenas 3.700 millones de dólares en ventas no petroleras.
Como medida de emergencia, el Gobierno ha planteado un plan para
acelerar la entrega de divisas al tipo de cambio oficial para que las empresas paguen
sus deudas a proveedores externos y puedan continuar importando tanto bienes
terminados como los necesarios para producir en el país.
Igualmente, el Gobierno firmó acuerdos con sus socios regionales, Argentina y Brasil,
para importar de forma inmediata alimentos empacados y materias primas.El
Ministerio de Finanzas ya asignó los dólares oficiales a unas 1.500 empresas, con
retrasos de hasta de 8 meses, y espera agilizar el proceso para otras 1.500 firmas.
Otro gesto oficial ha sido permitir un aumento del 20 por ciento en el pollo,
la carne, queso y leche, alza que ya fue superada en la práctica y que los empresarios
piden se traslade a otros rubros controlados, como el papel higiénico que tiene 18
meses con precios congelados.
Para muchos economistas, estas decisiones sólo serán paños calientes ya
que los controles continuarán distorsionando la economía, lo que afecta no sólo a las
grandes multinacionales, sino también a los pequeños y medianos empresarios.
“El pollo en el último mes ha aumentado cuatro veces”, dijo Franklin, un
carnicero en Caracas que prefirió no dar su apellido para evitar inspecciones, explicando
que él compra el kilo de pollo a 32 bolívares (5 dólares), mientras que el precio oficial es
de 18 bolívares.
“Lamentablemente, está regulado sólo en las tiendas del Gobierno”, se
resignó. (Con reporte adicional de Sailú Urribarría en Paraguaná.