Por: DANIEL LANSBERG RODRÍGUEZ
29-12-2013
Afortunadamente para todos, San Nicolás se trasporta en trineo, y tanto los Reyes Magos como el Niño Jesús cuentan con otros métodos de transporte metafísico. De otra manera, les hubiera tocado en estas navidades, hacer su visita a Venezuela en lanchita desde Curazao seguido por una gira en autobús desde Falcón al resto del país. Bien sabemos, que largos viajes terrestres en Venezuela –particularmente cuando uno va sobrecargado de regalos importados– tienden a ser mala idea. No por la criminalidad, naturalmente, ya que eso no existe en Venezuela. Incluso, si ésta existiera, igual no podría escribirlo, ya que la Fiscalía nos ha pedido a todos –por las buenas– no comentar más al respecto.
En cualquier caso, la triste realidad es que actualmente un boleto aéreo al exterior resulta aún más difícil de encontrar que una partida de nacimiento presidencial.
Al parecer, las compañías aéreas tienen el equivalente de unos dos millardos y medio de dólares bloqueados en el país como consecuencia de nuestro arcano régimen de cambio oficial. A las aerolíneas, jamás les ha agradado la idea de mantener ese gran monto expuesto al destino del bolívar fuerte, menos ahora que la moneda está asediada por la presión inflacionaria y a punto de ser devaluada una vez más.
El gobierno ha intentado, como es su costumbre, renegociar sus deudas Cadivenses con las aerolíneas de manera creativa. El Instituto Nacional de Aeronáutica Civil, recién buscaba "honrar" estos compromisos mediante un coctel de bonos venezolanos y combustible para aviones, pero las aerolíneas rechazaron este cambio a los términos de las deudas.
Bien entiendo, que al no haber recibido la crucial formación socialista con la cual contamos todos los venezolanos, los exigentes aeroburgueses del exterior se hayan confundido un poco. Éstos invirtieron en nuestro país bajo la errada suposición de que a un gobierno tan gloriosamente revolucionario como el nuestro, le sobraría energía y tiempo para gastar en boberías tan cotidianas como pagar sus deudas y cumplir sus promesas. Lamento el deplorable paradigma capitalista en el cual permanecen estancados esta manada de aereomusiúes extranjeros. Me pregunto: ¿por qué se molestan tanto como para abandonarnos, por simplemente andar cumpliendo nuestros sagrados deberes revolucionarios?
En todo caso, para aquellos de ustedes que se sienten frustrados al tener que permanecer en el país durante esta temporada, no se preocupen. Menos mal que nuestros enchufados –los individuos cuyo éxito refleja el tener las mejores mentes socialistas– tienen aviones privados y no se verán afectados por esta crisis. No duden que así nuestro mensaje nacional de fraternidad y felicidad aún será propagado alrededor del mundo.
Para los demás, por favor tengan paciencia. Recuerden que 15 años es poco tiempo para una revolución eterna y perpetua como la nuestra. Y por más infalibles que sean los grandes sabios que lideran en el PSUV, todo el mundo comete errores de vez en cuando.
Yo soy optimista, y por eso confío que muy pronto el venezolano recuperará la habilidad de viajar al exterior en avión. En el ínterin les propongo una gran idea a nuestros queridos gobernantes –considérenlo un regalo de Navidad.
Como en todo, la solución yace con nuestros "concompatriotas" cubanos.
Durante los últimos cincuenta y pico de años la isla de la felicidad ha perfeccionado la ciencia de viajar internacionalmente a través de balsas –lujosas naves acuáticas fabricadas ahí mismo en el socialismo. Tal vez, si le ofrecemos al gobierno cubano el mismo paquete de bonos y petróleo que las aerolíneas rechazaron, éstos estarían dispuestos a compartir sus avanzadas técnicas de "balsología". Mejor aún, que nos manden algunas cuantas embarcaciones de su flotilla antes de las próximas navidades. Lo podríamos llamar la Misión Elián González.
No dudo que los cascos de sus naves, resulten un poco más sólidos que los conocimientos de sus médicos.
Felices fiestas.