Esta Página, "Voz Desde el Destierro", pretende que sea una tribuna en la Red de redes, para aquellos que no tienen voz dentro de la isla de Cuba, para romper el muro de la censura, la triste y agobiante realidad del pueblo cubano. Editor y redactor: Juan Carlos Herrera Acosta. Ex-preso Político de la causa de los 75.
Por: Karel Becerra
“El más cálido reconocimiento a Cuba y a su presidente, Fidel Castro”
General Reynaldo Bignone
1983, Cumbre de los No Alineados, Nueva Delhi
El insólito apoyo de Fidel Castro a la dictadura Argentina, durante años no sólo que fue efectivo, sino que todos sus seguidores lo han mantenido bajo el tapete. La clave de esta amistad fue “trigo, favores e izquierdos humanos”. Era un triangulo amoroso formado por el régimen comunista de la URSS, la dictadura de derecha en Argentina, y la dictadura de izquierda impuesta en Cuba. Corrían los fines de los 70 y la URSS se enfrascó en una guerra. El imperio “bueno” invadía Afganistán, por lo que en respuesta a ello se le impuso un embargo comercial, principalmente de alimentos. Por aquel entonces, la producción de trigo en Argentina representaba un alto porcentaje del mercado mundial.
Al mismo tiempo, el régimen de facto militar temía la condena y aislamiento sufrido por la dictadura de Pinochet. A inicio de los años 80, ya tenían conocimientos de que la administración de Carter, por entonces presidente de Estados Unidos, estaba impulsando una condena por violaciones a los derechos humanos en la ONU. Era conocida por todos la enemistad pública entre los comunistas de la URSS y los militares argentinos, pero no imaginaban ellos que tendrían un amigo en común, Fidel Castro.
Por aquel entonces, Fidel Castro había logrado copar el Movimiento de Países No Alineados, logrando con ello un peso enorme en las votaciones de la ONU. Lo increíble y vergonzoso es que mientras el imperio “malo” de EEUU promovía la condena por violaciones a los derechos humanos, el imperio “bueno” de la URSS, con su aliado Fidel Castro, entorpecía esta condena ONU.
El cinismo llegó a su máximo esplendor con el efusivo y prolongado abrazo entre el generalReynaldo Bignone y el comandante Fidel Castro en la Cumbre de los No Alineados celebrada en Nueva Delhi, 1983. Hecho de trascendencia pública pero prácticamente borrado de la prensa argentina, pues los militares quedarían mal parados y Fidel Castro peor aún.
La transacción mafiosa era sencilla. Millones de toneladas de trigo partían hacia la URSS, favores en la ONU a Videla, y Galtieri. ¿Y el dinero? Fidel Castro obtuvo un porcentaje de la transacción, dilapidado en los miles de muertos de Angola, Nicaragua, El Salvador, Congo y Afganistán, mientras el ídolo de la izquierda “exportaba su revolución”.
Finalmente, nosotros, los cubanos, en medio de la burbuja monopólica del Granma. Desconocimiento absoluto de lo sangriento que fue la dictadura argentina, desconocimiento absoluto de los desaparecidos. Por supuesto, aún queda en la memoria “la victoria de los gloriosos generales argentinos en Malvinas”, y su estocada de muerte al imperio inglés, pues créanme, nunca nos enteramos de que esa guerra también se perdió. Un día simplemente apareció Alfonsín en la televisión, así como por arte de magia.
Cuba, Argentina
Fuente: “Extraña alianza: relaciones cubano-argentinas en Ginebra, 1976-1983″. Puente Democrático-CADAL.