Caracas, 28 de marzo – Noticias24 La visita del Papa Benedicto XVI a Cuba abre las puertas al debate sobre le papel de la Iglesia frente a la política. Para ahondar en el análisis, Noticias24 conversó con monseñor Mario Moronta y monseñor Baltazar Porras, ambos representantes de la institución eclesiástica en nuestro país.
Dietrich Bonhoeffer, pastor y teólogo luterano, explicaba que tanto la Iglesia como el Estado tienen funciones diferentes pero complementarias: “Milagro y orden: he aquí los dos aspectos en los que se configura el reino de Dios en la tierra”. Y la visita papal a la ciudad de La Habana resalta justamente la capacidad y competencia entre una institución encargada de la fe y la institución encargada del orden social.
Tras las peticiones a través de las redes sociales al Sumo Pontífice, exigiendo reconocimiento y voz por las Damas de Blanco o los disidentes cubanos, las puertas se abren a la consideración del papel de la Iglesia dentro de la política estadal; así como la visión y misión dela institución católica, ante gobiernos acusados por la comunidad internacional de irrespetar los derechos fundamentales que el catolicismo defiende.
A través de una entrevista con Noticias24, el Obispo de San Cristóbal, monseñor Mario Moronta, explicó que la visita del Papa tanto a Méjico como a Cuba, se enmarca dentro del “compromiso como Pastor Supremo de la Iglesia para confirmar en la fe en la esperanza y el amor a los miembros de la Iglesia Católica en esos países”.
Así, la visita papal corresponde a la necesidad de fortalecer la presencia de la Institución, cuestión que hizo justamente el Santo Padre durante la misa celebrada en emblemática Plaza de la Revolución de La Habana, donde pidió mayores libertades para la Iglesia en el país caribeño.
A pesar de que la visita de Benedicto XVI reviste el carácter oficial por ser la cabeza del Estado Vaticano, para Moronta el objetivo principal es buscar la unión de los fieles, aunque no deja de admitir que “la Iglesia, como las otras religiones, no está en el aire, sino que encarna realidades concretas”. Es justo por esta reflexión que Monseñor distingue firmemente entre la política con mayúsculas y la política con minúsculas.
La primera, explicó el Obispo, es la acción de todos los ciudadanos e instituciones y culturas que trabajan en el desarrollo de la convivencia y en este sentido, la Iglesia como institución, debe “es orientar dentro de la enseñanza de la doctrina de la Iglesia” para incentivar la participación de todos. Sin embargo, la política en minúsculas, es ejercida por lo que se conoce como los “miembros laicos de la Iglesia”, es decir, ciudadanos que dentro de su fe, ejercen acción dentro de lo nacional, dentro de sus propias ideologías.
Para él, las críticas al viaje papal son expresiones de la diferencia de pensamientos que existe en la sociedad, pero lo que aseguró es que “el Papa tuvo la gallardía de demostrar que a él no le importaban las críticas, sino la misión de consolidar la fe de sus hermanos”.
Por su parte, monseñor Baltazar Porras coincidió con Moronta al decir que la Iglesia “no es una institución que esté en las nubes, sino que vive en función de los valores humanos y la ética (…) la referencia a valores como la verdad y la libertad, forman parte del mensaje religioso”.
Para Porras, acciones como las que llevó a cabo el Papa en Cuba se diferencian de aquellas opiniones que quieran ver en ellas “una acción que tenga que ver con estar a favor o en contra de un determinado gobierno. Todos los gobiernos son siempre sensibles a cualquier expresión del pensamiento religioso, porque va a lo más profundo del ser humano (…) y buscar el bien común que llegue a las mayorías siempre tocan los intereses del egoísmo humano”.
Con respecto a las críticas, el arzobispo de Mérida fue tajante al afirmar que las mismas“ponen en evidencia la polarización producto de un régimen que ha sido guiado por más de medio siglo por los principios del comunismo”. Así mismo, llama a evaluar la situación y preguntarse “¿Dónde queda la vida humana con los miles de muertos dentro y fuera de la isla?”.
La cuestión que se asoma con respecto a la mediación por la vía diplomática y ante la comunidad internacional en casos de denuncias de violaciones a los derechos humanos es para Porras algo que el Papa no debe hacer solo. En este sentido, recordó una oportunidad en la que viajaba con el Papa Juan Pablo II y este les exclamó: “Ya yo he hecho todo lo que tenía que hacer, ahora le toca a ustedes asumir las consecuencias y seguir”.
Así, la misión entonces dentro de la Iglesia Católica sería la de animar a la participación y mediar en los conflictos sociales que tengan que ver con los derechos que la misma institución profesa. Y es justo en este sentido que Baltazar Porras explicó que tanto en el caso de Cuba como, en particular, el de Venezuela, se ha expresado la preocupación que existe por la “pérdida de la capacidad de convivencia”.
Según su perspectiva, la sociedad que se busca con el trabajo de todas aquellas instituciones que en ella conviven, es una “donde no sean los títulos y el poder lo que nos de derecho a lo que merecemos”. Y es por esto que destacó la defensa de los derechos humanos como una prioridad dentro del movimiento de la Iglesia Católica: “Quieren convertirnos en una sociedad unidireccional (…) las cárceles son un termómetro de la realidad que todos los venezolanos debemos interpelar”.
Como mediación, defensa, unión de fieles o cuestión política, las palabras de Benedicto XVI al finalizar la misa en Cuba recordando el Evangelio que indica “la verdad os hará libres” y pidiendo mayores libertados para la Iglesia en ese país, han dado la vuelta al mundo, y, claro está, dejan abierta la conclusión a esta materia.
Por: Ana Vanessa Herrero / Noticias24