Esta Página, "Voz Desde el Destierro", pretende que sea una tribuna en la Red de redes, para aquellos que no tienen voz dentro de la isla de Cuba, para romper el muro de la censura, la triste y agobiante realidad del pueblo cubano. Editor y redactor: Juan Carlos Herrera Acosta. Ex-preso Político de la causa de los 75.
08 MAY 2011
Bin Laden se dirige al jurado durante su participación en 'Supervivientes'.
Yo, a lo mío. Hace una semana dije que no me creía (todavía) que hubieran matado a Bin Laden. Sigo dudando. Desgraciadamente para mi ego, ni siquiera puedo presumir de haberme convertido en un paria: simplemente me han ignorado. Llevaré esa cruz. Si los escépticos no estuviéramos más convencidos de estar en posesión de La Verdadque el más perinaz Testigo de Jehová no seríamos nosotros. Afortunadamente, somos impermeables a la autocrítica. Se apagará el sol y seguiremos predicando en el desierto convencidos de que nuestros pedos huelen bien.
Lo digo porque, una semana después, no sólo no hay ni versión oficial definitiva ni una prueba de que Bin Laden haya muerto sino que hay cientos para pensar que nos la están dando con queso de nuevo y otra vez pedimos jamón. El otro día en el Twitter el reverendo escéptico Phil Plait (del que puedo recomendar badastronomy.com y La muerte llega desde el cielo) se defendía la idea de que para qué mostrar una foto de Bin Laden muerto si los conspiranoicos no se lo iban a creer. No sabía que fueran videntes (sobre todo, por que llevamos años clamando contra los adivinos) pero esto me parece la típica falacia ad hoc que siempre hemos denunciado. Siempre que la usara otro, por supuesto. ¿Acaso el retraso en mostrar el certificado de nacimiento de Obama no ha jugado a favor de los birthers? Respuestas ya.
Si el argumento de Plait no fuera tan malo le pediría que lo aplicara a la Sábana Santa. La mayoría de los cristianos saben que es una falsificación o, como mínimo, se la pela. Y piensan así porque saben que tres laboratorios independientes la analizaron y llegaron a esa conclusión. Por supuesto, una minoría no hizo caso. Por eso propongo algo similar: por un lado tres restos de tres personas distintas (una, Bin Laden), y por otro otros tres restos de otras personas (uno, de un familiar del asesino).
Empieza el experimento. Varios laboratorios, a ciegas, tienen que emparejar los restos de ADN del terrorista con los de su familiar. Si aciertan, ya no hay dudas. Sería una prueba que la inmensa mayoría de la humanidad creería, una prueba extraordinaria para una afirmación extraordinaria. No hace falta ir a la Luna para saber que Amstrong ya estuvo ahí. Pero el padre Plait y sus feligreses consideran que pedir algo tan mundano como una foto del ex capo de Al Qaeda muerto (no queremos más) es absurdo. Ha habido esta semana versiones oficiales que han durado menos que el amor eterno y nadie de la parroquia escéptica ha abierto la boca para pedir pruebas ¡y sí para no pedirlas!
Comprendo que Plait no se meta en camisas de once varas, no le vayan a cerrar las puertas de la NASA. Sin embargo, aunque nadie ha muerto por creer en la Sábana Santa sí hay miles de enterrados por culpa de esta guerra tan bizarra contra el terrorismo internacional. Respeto a Plait y le comprendo pero me gustaría que entendiera mi preocupación. La duda nos divide cuando deberíamos estar unidos. Y que conste que no apoyo ninguna 'teoría alternativa', solo que no veo razones para creerme la oficial.
Me explico. La primera versión es que el equipo A se había plantado frente a la lujosa mansión de Bin Laden y tras un intenso tiroteo (el muy ladino se había parapetado, AK 47 en mano, tras su señora) lo abatieron. Luego resultó que iba desarmado y la mujer resucitó. Primero lo encontraron gracias a un tío que confesó bajo tortura, luego no fue torturado. También resultó que la mansión era un chamizo y que unos planes para atentar no eran más que delirios de un viejo aislado. ¿Hay que recordar que sí había pruebas de que Irak tenía armas de destrucción masiva… que resultaron ser falsas? Y no sigo porque me llaman los guionistas de Salvar a la soldado Jessica Lynch por la otra línea, pero risa me dan esos videos de primera del tipo haciendo zapping.
¿Y lo de tirar al mar el cuerpo para evitar que se creara un santuario? Es una idea a considerar, pero no parece que la historia la respalde. Según San Google, el 9 de octubre de 1967 un oficial de la CIA se hizo las últimas fotos con Ernesto Che Guevara en La Higuera (Bolivia). Horas después, el revolucionario más palizas de la historia murió fusilado.
Durante los dos días siguientes, su cuerpo fue expuesto y fotografiado. Luego le cortaron las manos (por si había dudas sobre su identidad), y lo enterraron en un lugar secreto para evitar que su tumba se convirtiera en una pequeña Meca. Actualmente los restos del comandante Che Qué Brasa (tan auténticos como el Santo Prepucio) se veneran en Santa Clara (Cuba) que, como mucho, es lugar de interés turístico pero poco más (las jineteras siguen siendo el principal atractivo de la isla).
El culto al Che no necesita santuario: está en las camisetas, los pósters, las gorras y los libros sobre él repartidos por todo el mundo. Lo mismo podría pasar con Bin Laden. De hecho, parece que la casa de Abbottabad ya es centro de peregrinación y si la derrumban a saber a cuánto se venden las piedras.
Pero lo curioso es que si Obama no hubiera hecho un discurso diciendo que lo habían capturado, nadie se habría enterado. Lo podían haber llevado a una de tantas cárceles secretas que hay por el mundo y torturado en nombre de la ley. Sin luz ni taquígrafos. Nadie se habría enterado. Luego lo tiran en una campa y decretan muerte natural. Habrían conseguida la información que (dicen) tenía sin que sus acólitos lo supieran y evitado muchos riesgos. Sí, pero la popularidad de Obama no se habría disparado, pese a que parece que muerto el terrorista es aún más peligroso. Miro a Obama y veo a Bush.
Y luego está lo de la reivindicación en un foro, una noticia filtrada por una empresa privada que sobrevive gracias al dinero público –SITE- y cuyo negocio mejora al mismo ritmo que la situación internacional se deteriora. En este artículo de la página de Alex Jones hay motivos desconfiar. Por si alguien no lo sabe, Jones es el conspiranoico mayor del reino. Un tipo difícil de juzgar. Por ejemplo, se ha tragado con patatas lo de que Benazir Bhutto creía que Bin Laden murió en 2003. Pero como resulta que hasta un reloj estropeado da bien la hora dos veces al día, también tiene logros de que se suelen olvidar: en 2004 quedó segundo en los premios Project Censored (los Pullitzer alternativos) por su análisis del Patriot Act II.
Con la mitad de contradicciones se hundió el caso Roswell, pero aquí tragamos. ¿Por qué? Por miedo a discrepar. Si aplicamos los mismos criterios a la muerte de Bin Laden que al Yeti, los marcianos, la telepatía o la videncia, no pasaría la prueba. Por eso los escépticos se han limitado a creer y callar. Nadie quiere dudar de los textos sagrados del reverendo Michael Shermer no vaya a ser que le tiren de este club de la comedia en el que nos hemos convertido. La mayoría de católicos cree que el Papa a veces se equivoca ¿Acaso el nuestro no? Yo no pienso que eso empañe lo mucho que ha hecho y lo grande que es el inventor del concepto de 'ciencia fricción'.
Yo, una semana después, ya no pregunto si es verdad que mataron a Bin Laden o si de verdad estaba vivo el día anterior. Lo que me preocupa ahora es con qué cara (dura o de Bélmez) vamos a criticar de Santiago Camacho, Bruno Cardeñosa, Alex Jones, Rafa Pal, Thierry Meyssan,… Será difícil distinguirnos de ellos si no pedimos pruebas. Si es verdad, seguro que tienen.