Por Mario Hechavarría Driggs.
La Habana/ 11-11-2014
Los continuos editoriales del influyente periódico norteamericano New York Times son noticia en Cuba. Han recibido más atención de la prensa oficial que la nueva votación en la Asamblea General de las Naciones Unidas, que otra vez casi unánimemente apoyó la resolución gubernamental cubana contra el bloqueo.
En la intimidad de los hogares cubanos, en cambio, prima el escepticismo, pues acaba de caer el jarro de agua fría que significa la victoria republicana en las elecciones de medio término.
En Cuba, periodistas y activistas políticos siguen siendo golpeados y detenidos por intentar reunirse. Este año pasan de 7 000 los arrestos de opositores, de acuerdo a los reportes del Centro de Información Hablemos Press (CIHPRESS) y la Comisión Cubana de Derechos Humanos y Reconciliación Nacional (CCDHRN), esta última presidida por el profesor Elizardo Sánchez.
Agencias de prensa independiente como Cuba Prensa Libre y Hablemos Press se mantienen bajo permanente acoso policial. El director de esta última fue agredido por un delincuente dirigido por la Seguridad del Estado.
De ahí que Obama sea visto con desconfianza, casi siempre sucede igual con los demócratas en tiempos difíciles. Exceptuando las facilidades para viajar a Cuba para los cubanos residentes en Estados Unidos, la gente de a pie no ve la salida a una situación que parece alargarse hasta el infinito.
El cubano sencillo tiene muy poco que agregar si se trata de una votación en Nueva York o de cinco editoriales en inglés, hábilmente reseñados por Granma. Pesa más la contienda contra el carnicero, cuyos precios parecen imbatibles a lo largo del tiempo.
De acuerdo a una información del sitio Café Fuerte, basado en datos oficiales de la patrulla fronteriza de los EEUU, la última década acumuló casi 135 mil emigrantes cubanos ilegales, de ellos el 67 % a través de la frontera mexicana y más de 15 mil directamente en balsas desde Cuba.
El debate sobre el embargo/bloqueo parece centrarse en cierta consideración expuesta en el editorial del domingo pasado, cuando al proponer un canje de prisioneros-Gross por los tres espías fidelistas- el New York Times sugirió:
“Un canje podría abrir el camino para reanudar lazos diplomáticos, lo cual permitiría que Estados Unidos tuviera mayores oportunidades de fomentar cambios positivos en la Isla mediante la expansión del comercio, turismo y mayor contacto entre cubanos y norteamericanos”.
A fin de cuentas se trata de una apuesta, los políticos norteamericanos son libres de escoger entre dos boletos: mantener el embargo o eliminarlo.
Los cubanos no tienen opciones, seguirán lidiando con la dictadura que es su cotidianeidad.
Fuente: Hablemos Press/ La Habana