Por Jorge Alberto Liriano Linares, Prisionero Político/ Hablemos Press.
Camagüey, 15 de febrero.- Aumentan los índices de violencia y brutalidad policial en la prisión provincial Kilo 7, mientras la Fiscalía y la máxima dirección del país continúan de espaldas a la barbarie criminal llevada por sus fuerzas represivas.
El preso Yosvani de la Rosa Duarte, de 26 años de edad, es la más reciente víctima golpeada salvajemente el pasado día 3 sin que hasta ahora se logren determinar la gravedad de las lesiones, debido al aislamiento e incomunicación a la que fue sometido de inmediato en una de las celdas del corredor de las torturas.
De acuerdo con el testimonio de fuentes dignas de créditos que presenciaron el vandálico crimen se destaca la participación del sub oficial Pedroso, el sub oficial Daniel Primelle Calas, y el segundo jefe de Orden Interior sub-oficial Neyber, alias Tabaquito, todos implicados en infinidades de acciones de este tipo, que desvergonzadamente permanecen en completa impunidad judicial.
Recordemos el supuesto suicidio del preso común Elián Acosta Román el pasado 16 de diciembre quien resultó lesionado gravemente por esta misma escuadra de asesinos, poco antes de aparecer ahorcado en la celda de castigo.
Llama la atención alarmantemente que a solos unos días de iniciar este año, la cifra de víctimas que ha enfrentado los tratos crueles en esta cárcel asciende a 43 afectados, sin que los encargados de frenar y juzgar a esta horrenda ola de crímenes, se quieran dar por enterados, descartando así su desvergonzada complicidad con la que podemos tipificar un reto de violaciones en derechos humanos y muy en especial del derecho a la vida.
