Por Gerardo Younel Avila/Hablemos Press.
La Habana, 27 de agosto.- Una adolescente de
12 años de edad resultó herida y violada, en la
noche del 24 de agosto, en la calle Serafines,
en el capitalino municipio Cerro.
Según vecinos del lugar, la pequeña Amanda
fue trasladada esa misma noche a un Hospital de la ciudad. Aparte de
ser violada, mostraba tres heridas causadas con un objeto punzante, una
en la parte inferior del pómulo izquierdo y dos en el tórax.
Al parecer, las heridas no resultaron graves, pues fue dada de alta
en la mañana del día siguiente, dijeron vecinos de la calle Serafines,
donde vive, y aseguraron que llegó en una ambulancia custodiada
por un auto patrullero de la Guardia Operativa.
Según las descripciones dadas por los familiares, la Policía busca a
Tony, alias Manota, un hombre de unos 40 años de edad, de piel
negra, constitución física fuerte y estatura alta, quien se encuentra
prófugo de la justicia hace un año.
Vecinos del lugar aseguran que el agresor es amigo del hermano
de la víctima, y que la violación ocurrió en la misma casa de Amanda
en un momento en que su hermano los dejó solos. Fueron, precisamente
los vecinos los que la encontraron amarrada en la cama y llena de sangre.
Un oficial, de la 4ta. Unidad de la PNR (Policía Nacional Revolucionaria),
a la cual pertenece el territorio donde vive la víctima dijo, que en la
tarde del día 26 aún no se había capturado al responsable.
Un trabajador del Ministerio de Educación, que pidió el anonimato,
aseguró que en la capital cubana, con una población que ronda los
tres millones de habitantes, ocurren cada mes, unos 200 casos
de violaciones a menores de ambos sexos.
En abril de este año, una niña de 11 años de edad, logró escapar de un
local donde sus secuestradores la tenían encerrada, luego de que la
violaran, según explicó ella misma a la Policía del municipio Centro
Habana.
"Tenía quemaduras en la planta de los pies, realizadas por sus
depredadores con cigarrillos y tabacos", -dijo un custodio, que por
haber socorrido a la menor se hallaba presente en las
investigaciones policiales.
Como parte de la política de desinformación y secretismo las autoridades
no informan a la población sobre estos hechos, ni se toman las
medidas correspondientes para reducir el índice de criminalidad.

