Por Ernesto Aquino Montes/ Hablemos Press.
La Habana.- Tiene Mayo su Domingo de Navidad: Un día de olvidos necesarios, recuerdos dolorosos y emotivas reconciliaciones.
Quien dice Madre, ya dijo celebración; y no será un día cualquiera el que tendrá que recordarnos lo que tenemos que hacer para honrarlas.
Pero es hermoso que haya un día especial para el reconocimiento y la gratitud; un día
que nos sirva para comprender que el amor y el respeto deben ser tributo cotidiano, y reverencia y cuidado amoroso para todas las madres.
Habrá más de una flor, bajo el cielo de Cuba, que saldrá a saludar la libertad en la
firmeza de las Madres de Blanco.
Y habrá más de una flor, bajo el cielo de Cuba, para pedir a Dios que las bendiga: Por su
coraje en la lucha desigual; por cada obra de amor que sale de sus manos; por su lealtad
a la familia y a las causas sagradas; por elegir el único camino para vivir con dignidad
bajo el cielo de todos.
Reciban, en este día de homenajes y tributos, el respeto, la solidaridad y el
reconocimiento de todos los hombres y mujeres de bien.
Reciban además, la Rosa Blanca que cultivó el Apóstol, para que vaya acompañando
los gladiolos que ondean en sus manos como Espadas de Paz.
