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Esta Página, "Voz Desde el Destierro", pretende que sea una tribuna en la Red de redes, para aquellos que no tienen voz dentro de la isla de Cuba, para romper el muro de la censura, la triste y agobiante realidad del pueblo cubano. Editor y redactor: Juan Carlos Herrera Acosta. Ex-preso Político de la causa de los 75.

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EEUU: programa para médicos desertores sigue vigente sin cambios

Por WILFREDO CANCIO ISLA

- El programa especial para otorgar visas estadounidenses a médicos cubanos desertores en terceros países sigue vigente sin ningún cambio, dijo este viernes el Departamento de Estado. 

El doctor Félix Ramirez, que desertó en Gambia y reside ahora en EEUU.

“El Programa de Parole para Profesionales Médicos Cubanos [CMPP, por sus siglas en inglés] continúa vigente”, manifestó William Ostick, portavoz de la Oficina de Asuntos Hemisféricos de esa dependencia gubernamental.

El funcionario recordó que la iniciativa fue establecida por el Departamento de Seguridad Nacional (DHS) para permitir que personal médico reclutado para estudiar o trabajar en terceros países pueda recibir un documento de entrada a Estados Unidos tras abandonar las misiones oficiales.

Las dudas sobre la permanencia del programa emergieron este miércoles por vía de una carta del senador cubanoamericano Marco Rubio a la Secretaria de Estado, Hillary Clinton, alertándola sobre los peligros de “flexibilizar dramáticamente la política estadounidense hacia el régimen totalitario en Cuba”.

La misiva de Rubio sugiere que como parte de su estrategia hacia el régimen de Raúl Castro, Washington estaría considerando cancelar el programa preferencial para los médicos cubanos.

Pero el vocero del Departamento de Estado negó las alegaciones del senador de Miami y enfatizó que el programa se mantiene en pie.

“No hay ningún cambio en el programa”, indicó Ostick. “El senador está preocupado por informes de prensa que no son precisos”.

Iniciativa estratégica

El programa CMPP fue establecido en agosto del 2006 como parte de un paquete estratégico de medidas para desestimular la inmigración ilegal desde Cuba. La iniciativa provino del coronel retirado Emilio González, quien fungió como asesor del Consejo de Seguridad Nacional y director de los Servicios de Inmigración y Ciudadanía durante la administración de George W. Bush.

Según datos oficiales, 1,574 médicos cubanos habían recibido visas para venir a Estados Unidos hasta diciembre del 2010 tras desertar en misiones oficiales, mayormente en Venezuela. Pero Solidaridad sin Fronteras, organización radicada en Miami, sitúa en unos 3,000 el número de doctores y trabajadores asistentes de la salud que han intentado acogerse al programa desde terceros países.

La potestad de parole en favor del personal médico cubano beneficia también a su familia, que regularmente es obligada a permanecer en Cuba por al menos cinco años como castigo por el acto de deserción.

El doctor Julio César Alfonso, director de Solidaridad sin Fronteras, comentó a CaféFuerte que “el programa ha seguido su curso normal en los últimos meses”. La organización está integrada por médicos exiliados, y ayuda con información y seminarios de capacitación a colegas cubanos recién llegados.

“Hay un flujo bastante continuo en el otorgamiento de las visas”, señaló Alfonso. “Hay casos que son procesados en días, la mayoría oscilan entre dos y tres meses, pero son ya muy raras las peticiones retrasadas por más de cuatro meses”.

El CMPP ha sido objeto de fuertes fricciones entre Washington y La Habana desde su implementación. El gobierno cubano considera que se trata de una maniobra para socavar la efectividad de sus misiones médicas alrededor del mundo.

Una piedra en el camino

El tema del programa obstruyó incluso las negociaciones establecidas entre delegaciones medicas de Cuba y Estados Unidos  a raíz del terremoto de Haití, a comienzos del 2010.

Cuba facilitó de inmediato su corredor aéreo para la transportación de heridos desde Puerto Príncipe a Florida. De hecho, funcionarios estadounidenses consideraron la oportunidad de aprovechar la administración conjunta de una clínica médica rural para impulsar las relaciones bilaterales. La entidad iba a ser equipada con suministros estadounidenses y sería operada por médicos cubanos.

De acuerdo con un reciente artículo de The New York Times, las conversaciones fluyeron hasta un punto en que resurgieron las susceptibilidades de los representantes cubanos.

Al parecer, los cubanos pudieron como premisa de la cooperación que cesara el programa para médicos desertores. Ante la negativa estadounidense de condicionar la colaboración a la existencia del CMPP, el acuerdo para administrar la clínica se esfumó y las tensiones escalaron nuevos peldaños, luego de que Fidel Castro se quejó en un artículo por la falta de reconocimiento al trabajo de los médicos cubanos.

Interrogado sobre el capítulo de Haití, Ostick dijo que el Departamento de Estado no tenía comentarios respecto a las versiones periodísticas difundidas.

Alfonso relató que parte de las tensiones en Haití estuvieron generadas por la presencia de una pequeña delegación de médicos exiliados que viajó para auxiliar a los damnificados del terremoto.

“Empezaron roces por asuntos sencillos y los cubanos pidieron que sacaran a los médicos de Miami del hospital donde estaban trabajando”, relató Alfonso.

Memorias, 5 años después

Emilio González, que actualmente preside la firma INDRA USA en Miami, reconoce que el programa molestó desde un comienzo a las autoridades cubanas, porque contaba con respaldo de las más altos niveles en Washington.

“Había una total confluencia entre los intereses del sector de inmigración y los del gobierno, lo que favoreció el éxito del programa”, consideró González. “Hay casos de cómo se sacó a médicos desde lugares remotos que merecerían una película… algunos se veían obligados a hacer varias escalas para llegar a Estados Unidos y teníamos que asegurar que gente nuestra estuviera estuviera monitoreando los casos en cada escala para que los cubanos no pudieran interferir”.

González dice que él se encargó personalmente de hacer las decisiones finales de cada solicitud.

“Los viernes en la tarde me cerraba en mi oficina con todos los expedientes, cada uno con decenas de páginas, y me lo leía todo”, rememoró. “Yo era el árbitro final y tuve que tomar decisiones drásticas en muchos casos, porque había muchas  personas que  venían con ‘cuentos cubanos’ para tratar de obtener la entrada a Estados Unidos”.

González se siente orgulloso con lo logrado por el programa, que ha permitido a cientos de profesionales de la salud rehacer sus vidas y carreras fuera del tutelaje del gobierno cubano.

“Mi tiempo de servicio en el sector público fue un verdadero privilegio”, enfatizó el empresario.

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