Esta Página, "Voz Desde el Destierro", pretende que sea una tribuna en la Red de redes, para aquellos que no tienen voz dentro de la isla de Cuba, para romper el muro de la censura, la triste y agobiante realidad del pueblo cubano. Editor y redactor: Juan Carlos Herrera Acosta. Ex-preso Político de la causa de los 75.
15 de julio.- La poderosa voz que inmortalizó el inconfundible grito de “¡Azúcar!”,
símbolo de la salsa cubana, calló para siempre hace diez años, dejando huérfano
al género musical de una de sus mayores artistas, la inimitable Celia Cruz.
Conocida como “La Reina de la Salsa” o “La Guarachera del mundo”, Cruz hizo
bailar al mundo con sus vestidos de colores alegres, el dinámico contoneo
de caderas característico de la música latina, y pegadizos temas que en parte versionó,
desde el mambo de Tito Puente “Oye cómo va” a la canción popular cubana
“Guantanamera”.
Nacida Úrsula Hilaria Celia de la Caridad Cruz Alfonso, en su trayectoria
obtuvo siete premios Grammy y una estrella en el Paseo de la Fama de Hollywood,
en 1987, a lo largo de una carrera en la que también internacionalizó melodías propias,
como “La negra tiene tumbao”, “Quimbara” o “La vida es un carnaval”.
Celia Cruz jamás reveló en vida su edad real ante los medios, por lo que
son muchos los que divergen al fechar su nacimiento en 1920, 1924 o 1925;
años que precedieron a una infancia en La Habana con sus padres, hermanos y
primos, quienes conformaban una familia cuyas raíces descansaban en
antepasados afrocubanos.
Diez años después, el grupo al completo abandonó Cuba, tras el ascenso al
poder de Fidel Castro, y en 1962 Cruz se casó con uno de los trompetistas de la
banda Pedro Knight, iniciando un matrimonio que duró 41 años, hasta la
muerte de la célebre cantante.En una entrevista a The New York Times, la cantante
confesó que su intención inicial era ser “madre, profesora y ama de
casa”, aunque descartó este método de vida en 1950, cuando se convirtió en la líder
del grupo La Sonora Matancera y dio comienzo oficial a su carrera en el mundo de
la música.
Una anécdota recurrente, recogida en sitios web y en libros infantiles sobre la vida de
Celia Cruz, narra un día en el que la artista tomaba café en un restaurante y el
camarero le preguntó si quería azúcar: “¿Azúcar? ¿Cómo puede
preguntarme eso? ¡Soy cubana! Sí, ¡con azúcar!”,en un particular arrebato
que sentaría las bases de su grito más famoso.
Otro de los íconos referentes que Celia Cruz popularizó fueron sus zapatos, de
tacón invertido, de los que tenía más de 60 pares creados exclusivamente
para ella, y que con el tiempo su fama ha propiciado que los rescaten personalidades
como Lady Gaga.
La Sonora Matancera, ya asentada en Estados Unidos, se mantuvo durante quince
años hasta su disolución en 1965, fecha en la que Celia asumió su carrera
como solista y su marido desempeñó el papel de representante, como nuevo paso
en una trayectoria que contaría con más de 70 discos grabados.
El séptimo arte ha incluido en más de 30 películas alguna canción de Celia Cruz,
en cintas de temática musical, hispanoamericana o sobre mafias latinas, como “Los
reyes del mambo tocan canciones de amor”, “Atrapado por su pasado”,
“Amores perros”, “Sangre y vino” o “Blue in the face”.
Tras 50 años ininterrumpidos de trabajo musical, truncados en 2003 con su muerte y
entierro en el Bronx, los homenajes y gestos de recuerdo a la cantante se
multiplicaron, en especial en Estados Unidos, que renombró una calle de Miami en
su honor y levantó una placa con su nombre entre las banderas estadounidense y
cubana del Ayuntamiento de Union City, en Nueva Jersey.
Además, “La Guarachera del mundo” fue protagonista en 2011 de la tirada
conmemorativa de sellos estadounidenses “Leyendas de la Música
Cubana”, junto a Tito Puente, Carmen Miranda, Selena y Carlos Gardel.
Celia Cruz pasó de cantante a leyenda el 16 de julio de 2003, en una
semana negra para la salsa cubana que también arrebató al mundo dos días
antes las cadencias musicales de los llorados Tito Duarte y Compay Segundo.
EFE/Noticias24