Esta Página, "Voz Desde el Destierro", pretende que sea una tribuna en la Red de redes, para aquellos que no tienen voz dentro de la isla de Cuba, para romper el muro de la censura, la triste y agobiante realidad del pueblo cubano. Editor y redactor: Juan Carlos Herrera Acosta. Ex-preso Político de la causa de los 75.
En un interrogatorio la policía china ya no sólo se conforma con pedirle a un prisionero el nombre de su cómplice, sino también la contraseña de su cuenta en Twitter, Facebook, You Tube, un blog, o cualquier plataforma en Internet. Para ellos es un "ciberdisidente" que, si corre con suerte, se salvaría de la pena de muerte.
A medida que el gigante asiático gana terreno como la primera economía del mundo, las autoridades del Partido Comunista de China (PCC) aumentan la censura, porque Internet se convirtió, para sus dirigentes, en una amenaza nacional.
La obsesión de 1.335 millones de habitantes de China por las nuevas tecnologías se compagina con las ansias de muchos de ellos por debatir y opinar sobre lo que ocurre en esa nación, que entre 2003 y 2011 apresó a cerca de 170 personas acusadas de ciberdisidencia, según Reporteros sin Fronteras (RSF).
Internet sin embargo se convirtió en el medio más popular para opinar en China. Cada vez surgen más mecanismos para burlar la censura y sus habitantes usan diferentes herramientas, espacios y tecnologías para saltarse las barreras, a la par de que el Estado también tiene las suyas para levantarlas.
En 2000 había en China 22.5 millones de usuarios de Internet, según Internetworldstats. Para 2011 alcanzó 513.1 millones, (38.4% de su población usaba la red), lo que representa 50% de Asia, aunque solo 447.460 perfiles de Facebook estaban abiertos hasta marzo de 2012, apenas 0.1% de los abonados a la red en China.
Los Ban zhu y Guan li Yuan
Ciberdisidentes chino, muchos de ellos activistas de derechos humanos, luchan en la red hasta para sobrevivir en Google, ya que esa compañía tuvo que adaptarse a las normas de censura china: unas 60 leyes y reglamentos que tiene el Gobierno sobre Internet.
Para hacer ciberdisidencia los chinos recurren a foros de discusión creados por el Estado con una apariencia de "espacios de expresión libre", pero los "Ban Zhu (webmasters) y los "Guan li Yuan" (administradores de foros) se encargan de censurar temas políticos y de contenido sexual.
"Un sitio sobre estrellas de cine populares puede llegar a ser un vehículo para la discusión de temas políticos delicados", cuenta un representante de greatfirewallofchina.com, un movimiento que desde el exterior lucha contra la censura.
El régimen chino, en su política de asepsia social, filtra en sus redes palabras clave como "democracia", "Taiwán", "BBC", Tibet, "Tiananmen" y hasta "pornografía" o "sexo oral" para evitar una "explosión irresponsable" en la web como reveló un estudio de RSF.
Con el garrote a sus espaldas, un perfil en redes sociales como Facebook o Flicker; cuentas en Youtube, Blogger o Worldpress, o de microblogging como Twitter, pueden ser tan criminales como un homicidio. Por eso estas páginas están bloqueadas y, con excepciones, limitadas en provincias.
El uso de blogs registrados en el exterior así como dentro del país está fomentando intensos debates sobre temas como la masacre de la plaza Tiananmen en Pekín, donde estudiantes chinos fueron reprimidos por exigir reformas en 1989.
Otro de los medios con más barreras que saltar es el llamado "Twitter chino", Weibo, que con más de 140 millones de usuarios es el microblogging más popular del país. Controlado por una empresa local, recibe la simpatía del Gobierno porque tiene incorporado un sistema de autocensura.
Ciberpolicias a la caza
Cuando internautas como Liu Di fueron detenidos en 2003 por escribir en los foros contra el Gobierno, Pekín defendió su decisión por "seguridad del Estado", instruyendo a unos 30 mil ciberpolicías para identificar internautas "desviados".
El Gobierno está batallando contra miles de sus propios ciudadanos que están desarrollando programas clandestinos, redes privadas virtuales y proxys que han servido para romper el "gran cortafuegos" del régimen, puesto que China ya supo con las revueltas árabes hasta dónde puede llegar una mezcla de Internet con las redes sociales y ansias de libertad.
FRANK LÓPEZ BALLESTEROS
EL UNIVERSAL