Por Jaime Leygonier/ Hablemos Press.
La Habana, 18 de diciembre.- Continúan en La Habana
las conversaciones de paz entre el gobierno de
Colombia y la narco-guerrilla Fuerzas
Armadas Revolucionarias de Colombia-Ejercito del
Pueblo (FARC-EP. Es natural la preocupación
sobre si concluirán con una emigración masiva de guerrilleros
colombianos a La Habana.
Hay precedentes, en la protección histórica del gobierno de Cuba
a los movimientos guerrilleros y terroristas de América y el mundo,
que estos grupos encontraron en Cuba una amable retaguardia, cuando
no un estado mayor; y que, además, son un santuario de miembros
de la ETA vasca, después de las conversaciones de paz entre la ETA
y el gobierno español.
Uno de los problemas para lograr la paz en Colombia es el temor
de los guerrilleros a sufrir represalias en su patria; y pocos países
estarían dispuestos a recibirlos como refugiados o inmigrantes,
pues la Unión Europea y 34 países más los califican de terroristas.
Los etarras, no se han hecho sentir en La Habana; pero los guerrilleros
de fila colombianos, podrían ser reclutados por la policía política de
Cuba, cada día más urgida de represores violentos contra la disidencia.
El trato de los medios de difusión cubanos, sobre las conversaciones
de paz entre estas dos fuerzas militares colombianas, muestra
simpatía hacia la guerrilla, ocultamiento de información al público
sobre su modo de operar, y silencio sobre los puntos de vista del
gobierno de Colombia o cualquier otro punto de vista que no sea el
de la guerrilla.
Deseamos paz a Colombia, pero que no signifique refuerzo a la
dictadura de Cuba o de cualquier otro país.