Esta Página, "Voz Desde el Destierro", pretende que sea una tribuna en la Red de redes, para aquellos que no tienen voz dentro de la isla de Cuba, para romper el muro de la censura, la triste y agobiante realidad del pueblo cubano. Editor y redactor: Juan Carlos Herrera Acosta. Ex-preso Político de la causa de los 75.
"Si tienes la habilidad, la dedicación para alcanzar algo, debería gozarlo'', indicó Barroso, quien vendió pescado y cerdo hasta noviembre sin licencia a un cerrado círculo de amigos y clientes.
Aproximadamente 85 por ciento de todos los cubanos empleados trabajan para el estado, percibiendo aproximadamente $20 al mes a cambio de acceso gratuito a servicios como salud y educación, así como una ración de productos subsidiados.
Mucha gente sigue mostrándose escéptica. Juan Carlos Montes administró un restaurante particular en el patio de su hogar en La Habana durante cinco años, pero se agotó de los quisquillosos inspectores y lo cerró en el 2000. Ahora, se muestra reacio a probar de nuevo.
"Cuando alguien que ha expuesto el mismo argumento durante más de 40 años cambia repentinamente la tonada, tienes que tener mucha fe para creerle'', destacó.
Su esposa, Yodania Sánchez, ha estado intentando lograr que él cambie de opinión. Ella tiene licencia para alquilar dos habitaciones en su casa, alta y angosta*, y paga aproximadamente $243 en impuestos cada mes, ya sea que las habitaciones s ocupen o no.
"Los cambios son realmente positivos; hay nuevas oportunidades'', dijo una mañana reciente, mientras limpiaba su diminuta cocina "La gente quiere que Cuba se convierta en Suiza de la noche a la mañana, y eso no es posible''.
Sin embargo, Montes jura que no abrirá un nuevo restaurante sino hasta que haya un mercado al mayoreo.
"La gente no puede conseguir lo que necesita para dirigir un negocio'', apuntó. "El carpintero no tiene madera. El electricista no tiene cable. El plomero no tiene tubos. Justo ahora, no hay harina en las tiendas. ¿Entonces, qué están haciendo todas las pizzerías? Tienen que comprar ingredientes que son robados de panaderías''.
El gobierno dice que creará un mercado de ventas al mayoreo --aunque pudiera requerir varios años-- y este año importará $130 millones de en bienes y equipamiento para el sector privado. De manera similar, está planeando micropréstamos y cooperativas de negocios, así como permitirle a la gente comprar y vender automóviles y casas, medidas que, especulan algunos analistas, pudieran anunciarse en anticipación al Congreso del Partido Comunista, a celebrarse en abril.
Por ahora, carpinteros como Pedro José Chávez tienen permitido hacer sólo reparaciones, en vez de hacer cosas, porque no hay mercado legal para la madera. Su taller, en lo alto de una azotea del área de Vedado en Habana, está lleno de burdos machetes hechos de partes rescatadas, pues las herramientas apropiadas son demasiado caras.
"Es absurdo que te extiendan una licencia para trabajar pero no te den acceso a materiales'', expresó Chávez. "Cuba se estás desmoronando'', agregó, indicando con un gesto hacia los decrépitos edificios cerca de ahí. "Nosotros podríamos ayudar a reconstruirla''.
Para que el sector privado prospere, el gobierno debería expandir considerablemente la lista de ocupaciones abiertas a los autoempleados para que incluya profesiones como ingeniería o leyes, dijo Ted Henken, experto en el sector privado de Cuba por el Baruch College. La lista de 178 empleos abiertos actualmente para cubanos autoempleados --entre ellos, reparación de parasoles y de bases de colchones-- es altamente específica y parece enfocada principalmente a legalizar y cobrar impuestos a personas que trabajan en el mercado negro.
"Hay mucho más por hacer para que el estado salga del camino y para que el pueblo produzca y de empleos'', declaró Henken.
El gobierno también necesitará enfrentar la cuestión de los derechos civiles y políticos que surgirán con el crecimiento de una clase de comerciantes, incluidos temas potencialmente divisivos como las crecientes disparidades en la riqueza.
"No hay final para el caos y las exigencias de una economía privada'', concluyó Henken.