La Habana, 25 de febrero.- El gobierno de Raúl Castro, autoriza a la Policía Nacional Revolucionaria,
las fuerzas represivas de la Seguridad del Estado y las paramilitares Brigadas de Respuesta
Rápida, a golpear impunemente a periodistas independientes y luchadores pacíficos.
Cuando se trata de justificar el uso indebido de la violencia y otros tipos de agresiones por
parte de las autoridades policiales, el gobierno cubano se atrinchera detrás de la acusación
de Desacato.
Nada los detiene. Golpean, maltratan, ofenden; reprimen sin límites, y llevan el abuso hasta sus
últimas consecuencias, y si la víctima se defiende -para proteger su integridad física-, lo acusan
de Desacato a la autoridad policial, lo arrestan y lo encarcelan, sin que una sola ley
condene en sus códigos el Desacato a la autoridad ciudadana.
El 5 de febrero, el periodista independiente Héctor Julio Cedeño Negrín, de 59 años de edad, fue
detenido con extrema violencia en el Parque de la Fraternidad -un conjunto de varios parques,
grupo de inspectores integrales que acosaban a choferes de alquiler por cuenta propia.
Desde el mismo día de su detención, Cedeño Negrín inició una huelga de hambre y sed para
protestar por las ofensas y los maltratos recibidos, y el arresto arbitrario de que fue víctima por
parte de los agentes de la Policía Nacional.
El periodista independiente fue conducido al Centro para Detenidos de la Policía Nacional, conocido
por Vivac, situado en las inmediaciones del Zoológico Nacional de La Habana, y durante los 13
días que permaneció detenido se mantuvo sin ingerir alimentos ni agua, hasta que las autoridades
se vieron forzadas a liberarlo.
Es cierto -y digno de mención-, que diversas organizaciones internacionales de prensa, y otras comprometidas con la defensa de los Derechos Humanos, se pronunciaron a favor de la inmediata
liberación de Cedeño Negrín, pero fue la entereza de carácter y la firmeza de las convicciones y
principios del periodista las que triunfaron sobre la injusticia y el despotismo.