Por Jaime Leygonier.
La Habana, 12 de Mayo.- El periodista independiente Carlos Ríos
Otero relata que aparentemente se libró en la calle de un asalto
cuando dio gritos que espantaron a sus presuntos atracadores,
pero sus voces no fueron llamados a la policía sino "!Viva los
Derechos Humanos! !Abajo Fidel!"
Este aporte a la defensa personal, ocurrió cerca de la medianoche
del 30 de abril al 1ro de mayo cuando Ríos regresaba a su hogar
por la Calzada de Diez de Octubre, sin alumbrado público, y creyó
intentaban atracarlo.
Ésta y otras calzadas del siglo XIX de La Habana, por su falta casi
total de alumbrado y sus aceras estrechas, portales con
columnatas y solitarias puertas de cocheras y de escaleras, son
escenario de asaltos por parte de grupos de jóvenes que
golpean al transeúnte y le roban dinero y lo desnudan.
Generalmente, enmascaran el asalto como una reyerta.
Particularmente peligroso es el tramo de varias cuadras cercanas
a la esquina de Toyo, donde Carlos Ríos creyó que lo esperaban y
luego lo seguían tres jóvenes de raza negra que intentaron
atraerlo pidiéndole fuego, a lo cual se negó, y luego lo
provocaron con burlas.
El periodista independiente cree que lo libró transitar por el medio
de la calzada a la vista e iluminación de ómnibus que pasaban
en esos momentos en lugar de internarse en los portales, y que
sus gritos "tabú" asustaron a los presuntos malhechores.
Relata Ríos: "Parece que les quitó ocasión y los puso en duda el
que yo caminara por la calle. Ya cerca del sector de la policía
(cuartelillo) que está en Diez de Octubre y Enamorados, grité
dos veces "!Policía!" Uno de los jóvenes me dijo despectivamente:
"¿Por qué llamas a la Policía?"; entonces pensé en la opinión
general y testimonios de que los policías se hacen los sordos
cuando uno pide auxilio, no acuden o se van por otra calle por miedo,
y que en cambio si acuden si el problema es político, y entonces
grité: "! Vivan los Derechos Humanos! !Abajo Fidel!" y oí a uno
de los jóvenes decir: "Vámonos, que éste está loco".
De todas formas no salió ningún policía; pero, aunque me dé pena
por Fidel, que más abajo de lo que está ya no puede estar, fue lo
que se me ocurrió y me resolvió el problema."
!Cosas de Carlos Ríos! Pero broma suya o historia real, ya sabe,
evite las calzadas de noche y si lo asaltan en La Habana no
desperdicie su tiempo en gritar "!Auxilio Policía!"
Porque eso espanta a los uniformados; grite algo subversivo que
espantará a sus atacantes porque sí podrá atraer policías
y peores problemas que asalto con agresión.
Aunque estas voces, emparentadas con la leyenda de artes marciales
sobre "el grito que mata o paraliza", tal vez pueda atraerle más de
los que los asaltantes y usted mismo desearían.
Fuente: Hablemos Press/ La Habana
